Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense, activó nuevamente su estrategia de intervención en los mercados de deuda tras el quiebre de negociaciones con Irán y la escalada de tasas de interés. Con el rendimiento del bono a 30 años rozando el 5,33% —el nivel más alto en 25 años— y el barril de Brent superando los 90 dólares, el funcionario anunció expansiones en las recompras de deuda antigua para contener la volatilidad del mercado de bonos.
¿Qué estrategia implementó Bessent para controlar las tasas?
Bessent recurrió a una operación conocida como "twist" para gestionar la curva de rendimientos. La estrategia consiste en comprar bonos de largo plazo —instrumentos ilíquidos que cotizan con rendimientos elevados— y financiar esas compras mediante la emisión de nueva deuda de corto plazo. De esta forma, busca reducir presión en los segmentos más largos de la curva sin necesidad de resolver el déficit fiscal subyacente.
El anuncio inicial contemplaba 14.000 millones de dólares en recompras adicionales, aunque Bessent ya indicó su disposición a ampliar este monto según la evolución de los mercados. La primera transacción ejecutiva estaba programada para el 9 de septiembre de 2026, proporcionando claridad sobre el mecanismo exacto que utilizaría el Tesoro.
¿Cuáles fueron los factores que presionaron las tasas de largo plazo?
Desde marzo de 2026, cuando la tasa de diez años alcanzó su mínimo en 3,93%, múltiples factores convergieron para elevar los rendimientos. El conflicto en Irán iniciado el 27 de febrero impulsó los precios de la energía: el crudo Brent pasó de 60 dólares a principios de año a cotizaciones superiores a 90 dólares, incremento de más del 50%.
Adicionalmente, la bonanza de la inteligencia artificial generó demanda masiva de financiamiento de largo plazo. Grandes empresas tecnológicas como Alphabet recurrieron a emisiones de deuda centenaria para financiar inversiones en infraestructura de IA. Este fenómeno contrarrestó el esfuerzo de Bessent por acortar la duración promedio de la deuda del Tesoro mediante el aumento del peso de las letras del Tesoro (instrumentos de corto plazo) en el portafolio de deuda negociable, que pasaron de representar entre 10% y 15% hace una década a 22% en la actualidad.
¿Cómo logró Bessent sedatar a los mercados hasta marzo de 2026?
Durante los primeros meses de la administración Trump, Bessent aplicó una política de gestión de la curva similar a la de su predecesora Janet Yellen, pero con mayor intensidad. Además de acortar la duración de las emisiones, reanudó las recompras regulares de deuda antigua —operación que había sido abandonada en 2002— y las incrementó sustancialmente respecto a los niveles de 2024.
Esta combinación de medidas permitió convencer a los inversores de bonos (bond vigilantes) de que incrementos del déficit fiscal serían absorbidos únicamente por el tramo corto de la curva. Cuando el Congreso aprobó el paquete de rebaja de impuestos en 2025, los mercados reaccionaron con indiferencia, tratándolo como un "non event". Sin embargo, la estrategia mostró sus límites cuando la presión inflacionaria y la demanda de financiamiento de largo plazo comenzaron a ejercer tensión en los rendimientos de plazo extendido.
¿Qué limitaciones enfrenta la intervención de Bessent?
Aunque Bessent dispone de herramientas significativas, su capacidad de maniobra tiene horizonte temporal limitado. Las recompras adicionales anunciadas estaban programadas para cesar el 4 de noviembre de 2026, apenas un día antes de las elecciones de mitad de término. Esta ventana temporal reduce la efectividad de la medida como solución estructural.
El Tesoro mantiene tenencias de efectivo cercanas a 900.000 millones de dólares —equivalente al déficit fiscal de cinco meses—, lo que le confiere flexibilidad operativa. Sin embargo, esta posición no resuelve la tensión fundamental: financiar el déficit fiscal creciente, más los gastos de defensa asociados a la escalada en Irán, más la bonanza de inversión en IA, todo simultáneamente, genera presión estructural sobre las tasas de largo plazo que no puede ser neutralizada únicamente mediante operaciones de mercado.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Las decisiones de Bessent en los mercados de bonos estadounidenses generan ondas expansivas que alcanzan a empresas y administradores argentinos. La presión sobre tasas de largo plazo en Estados Unidos típicamente se traduce en mayores costos de financiamiento para empresas emergentes que acceden a mercados internacionales de deuda. Un aumento sostenido de rendimientos en bonos estadounidenses reduce el apetito de inversores globales por activos de riesgo, incluyendo bonos corporativos latinoamericanos.
Además, la volatilidad en mercados de energía derivada del conflicto en Irán impacta directamente en costos de importación de combustibles para empresas argentinas. La incertidumbre sobre la efectividad de las intervenciones del Tesoro estadounidense genera ciclos de aversión al riesgo que presionan sobre el acceso al crédito externo y las valuaciones de activos en mercados emergentes. Para administradores de negocios locales, monitorear la evolución de estas tasas resulta crítico para evaluar opciones de financiamiento internacional y prever presiones inflacionarias derivadas de mayores costos energéticos globales.







