El oro vuelve a posicionarse como activo defensivo preferido en Wall Street. Michael Hartnett, estratega de Bank of America, mantiene al metal precioso como su principal instrumento de protección frente a la debilidad del dólar estadounidense, en un contexto donde los fondos vinculados a este activo registran sus mayores entradas de capital desde el inicio de 2026.
¿Cuánto dinero está entrando en fondos de oro?
Durante la última semana de agosto de 2026, los fondos de oro captaron US$ 6.300 millones, marcando el ingreso más significativo en siete meses. Este movimiento refleja una reorientación estratégica entre los inversores, quienes simultáneamente destinaron US$ 25.400 millones a efectivo, US$ 23.800 millones a bonos y US$ 16.100 millones a acciones, según los datos de flujos relevados por Bank of America.
La estrategia detrás de estas decisiones responde a lo que Hartnett denomina "Anything but the dollar" ("Cualquier cosa menos el dólar"). Esta filosofía de inversión se orienta a posicionarse en activos capaces de brindar cobertura o beneficiarse de una eventual depreciación de la moneda estadounidense, considerada por el estratega como un riesgo relevante en el mediano plazo.
Por qué el oro sigue siendo la mejor cobertura
Para Hartnett, mantener posiciones largas en oro continúa siendo la estrategia óptima para protegerse contra múltiples riesgos simultáneos. El metal precioso ofrece resguardo no solo ante una devaluación del dólar, sino también frente a colapsos en mercados de bonos, inflación de activos y volatilidad política derivada de cambios en orientaciones de política económica.
El atractivo del oro se fundamenta en su naturaleza de activo sin riesgo de crédito y su capacidad histórica de mantener valor en contextos de incertidumbre macroeconómica. A diferencia de los bonos soberanos o activos denominados en dólares, el metal no depende de la solvencia de emisor alguno ni se ve erosionado por inflación sostenida.
Dónde está fluyendo el capital de los inversores globales
Más allá del oro, los flujos de capital durante agosto de 2026 evidencian una búsqueda selectiva de calidad y seguridad. Los bonos con grado de inversión recibieron US$ 10.600 millones, su mayor entrada en cinco semanas, mientras que las acciones europeas captaron US$ 1.200 millones, el mejor resultado desde febrero.
El comportamiento fue dispar en otros mercados. Las acciones chinas registraron retiros por US$ 14.500 millones, las salidas más importantes desde mayo, y los fondos tecnológicos sufrieron rescates por US$ 1.200 millones. Este patrón sugiere que los inversores están reordenando sus carteras, abandonando posiciones en mercados percibidos como más riesgosos.
La señal de cautela de Bank of America
A pesar de mantener su recomendación alcista sobre oro, Bank of America emitió una advertencia sobre el posicionamiento general de los mercados. El indicador Bull & Bear de BofA descendió de 9,7 a 9,3 puntos, reflejando menores flujos hacia activos de alto rendimiento y salidas significativas de sectores tecnológico y sanitario.
El banco sostiene que el mercado continúa siendo "excesivamente alcista", a pesar del retroceso observado. Hartnett advirtió que la reversión de estos posicionamientos suele ser más lenta y compleja que su formación, ya que históricamente se requiere una combinación de factores: sobreendeudamiento excesivo, expectativas de ganancias corporativas demasiado optimistas y endurecimiento de la política económica.
Impacto para empresas y administradores argentinos
Estos movimientos en mercados globales tienen implicaciones directas para empresas argentinas y sus administradores. Una estrategia de debilidad del dólar favorecería a empresas exportadoras y a aquellas con ingresos en moneda extranjera, mejorando su competitividad relativa. Sin embargo, el flujo hacia oro refleja incertidumbre macro que podría afectar el acceso a financiamiento internacional y presionar los márgenes de empresas con pasivos dolarizados.
Para administradores de empresas argentinas, estos datos sugieren la conveniencia de revisar estrategias de cobertura cambiaria, evaluar exposiciones en dólares y considerar diversificación de activos defensivos. El contexto de volatilidad global y búsqueda de protección por parte de inversores institucionales anticipa períodos de mayor incertidumbre en los mercados emergentes, incluyendo Argentina.







