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Reforma tributaria 2026: menos Ganancias para empresas, más para personas
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Menos Ganancias a empresas, más a personas: claves de la reforma tributaria

El Gobierno impulsa una reforma tributaria ambiciosa que redefiniría la estructura impositiva argentina antes de 2027. La iniciativa busca bajar significativamente el Impuesto a las Ganancias para…

El Gobierno impulsa una reforma tributaria ambiciosa que redefiniría la estructura impositiva argentina antes de 2027. La iniciativa busca bajar significativamente el Impuesto a las Ganancias para sociedades, generalizar este gravamen para personas físicas y eliminar gradualmente tributos como el impuesto al cheque. El objetivo declarado es reducir la presión fiscal total manteniendo el equilibrio presupuestario, un equilibrio que el Gobierno considera innegociable.

¿Cuál será la nueva alícuota de Ganancias para empresas?

Para las sociedades, el Gobierno apunta a reducir la alícuota del Impuesto a las Ganancias a 25%, equiparándola al régimen del RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones). Esta baja representa un cambio estructural respecto a la alícuota actual, aunque intentos anteriores de reducciones menores fueron vetados por los gobernadores durante la reforma laboral.

Según fuentes cercanas al diseño de la reforma, la lógica es que los impuestos "influyan lo menos posible en las decisiones económicas", nivelando la carga tributaria entre contribuyentes en igual situación. El Ministerio de Economía, bajo la dirección de Luis Caputo, y la Secretaría de Hacienda, con Carlos Guberman, trabajan en esta propuesta desde el inicio de la gestión, aunque los frenos fiscales y políticos retrasaron su presentación formal.

Ganancias para personas: simplicidad y generalización de base

Para los trabajadores, la reforma busca una transformación hacia la simplicidad y la previsibilidad, alejándose de discusiones menores sobre deducciones específicas desactualizadas. El eje central es generalizar la base imponible para personas humanas, pero compensando ese ensanchamiento con un esquema simplificado de deducciones y una revisión de alícuotas.

Los cambios principales incluyen:

  • Base imponible amplia: se busca que la base sea lo más extensa posible, reduciendo exclusiones.
  • Menos deducciones, menor complejidad: en lugar de múltiples descuentos que complican la liquidación, se propone un esquema simplificado que disminuya la carga administrativa del contribuyente y reduzca controversias.

Esta estrategia responde a la desactualización de las deducciones vigentes y busca hacer el sistema más predecible para quienes declaran ingresos en relación de dependencia o como autónomos.

Impuesto al cheque: eliminación gradual y fusión con Ganancias

Una de las metas principales es eliminar el impuesto a los débitos y créditos bancarios, aunque el Gobierno evalúa una baja gradual antes de su desaparición total, similar a lo realizado con los derechos de exportación. El mecanismo propuesto es permitir que se liquide a cuenta del Impuesto a las Ganancias de forma escalonada hasta alcanzar el 100% de compensación y su eventual eliminación.

Este tributo, conocido coloquialmente como "impuesto al cheque", ha sido objeto de crítica por su impacto en la circulación de dinero en la economía. Su desaparición respondería a la lógica de eliminar "impuestos que no recaudan" o que generan distorsiones, como ya ocurrió con el ITI (Impuesto de Transferencia de Inmuebles) y los impuestos internos, que tras la reforma laboral solo rigen para bebidas alcohólicas, azucaradas y cigarrillos.

Reforma del IVA: hacia una alícuota única más baja

En el Impuesto al Valor Agregado, el Gobierno busca primero avanzar hacia una alícuota uniforme, eliminando la actual estructura de 10,5%, 21% y 27%. Paralelamente, se plantea eliminar exenciones que distorsionan la recaudación.

Con esos cambios, la alícuota podría reducirse a 19% o 18%, en la medida que el frente fiscal lo permita. Además, el Gobierno analiza una propuesta de IVA dual o "mochila", con una alícuota para la Nación y otra para las provincias, aunque esta iniciativa aún está sujeta a negociación. El resto de la reforma tributaria permanece en los escritorios desde el primer día de gestión.

Monotributo: rechazo del Gobierno a cambios propuestos por el FMI

El Fondo Monetario Internacional ha criticado el régimen del Monotributo, argumentando que los monotributistas pagan una tasa efectiva mucho menor que los autónomos en régimen general, generando una pérdida de recaudación equivalente al 1% del PBI. El FMI también señala que el salto entre la categoría más alta del Monotributo y el Régimen General desincentiva a los contribuyentes a facturar más o expandir sus negocios.

El organismo propuso equiparar gradualmente alícuotas y contribuciones a la seguridad social, reduciendo beneficios en los umbrales de facturación. Sin embargo, la Casa Rosada ha rechazado contundentemente cualquier endurecimiento del régimen, argumentando que aumentar la carga a monotributistas "no está en la ideología del Presidente". El Gobierno defiende los límites de facturación vigentes (hasta unos $108.000.000,00 anuales para categorías top) como cifras adecuadas para la realidad económica actual.

Ingresos Brutos y pacto fiscal con provincias

Con una composición legislativa más favorable, el Gobierno busca impulsar un nuevo pacto fiscal similar al de la era Mauricio Macri. El objetivo es que el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y la Tasa de Seguridad e Higiene municipal no sigan aumentando, sino que disminuyan gradualmente.

La reforma de la Ley de Coparticipación Federal requiere consenso de todas las provincias, por lo que quedaría pendiente de un triunfo holgado de la reelección de Milei en 2027. Funcionarios reconocen que el presidente hubiera querido implementar todos estos cambios desde el primer día, pero tuvo que vigilar los números y los tiempos políticos, que ahora parecen más alineados.

Impacto para empresas y administradores: oportunidades y desafíos

Para los dueños y administradores de empresas argentinas, esta reforma tributaria presenta tanto oportunidades como desafíos operacionales. La reducción del Impuesto a las Ganancias a 25% mejoraría la rentabilidad neta de las sociedades, especialmente de las pymes que actualmente pagan alícuotas superiores. Sin embargo, la generalización de la base para personas físicas podría impactar en los ingresos de profesionales y autónomos que actualmente se benefician de deducciones amplias.

La eliminación gradual del impuesto al cheque liberaría flujo de efectivo en operaciones bancarias, beneficiando especialmente a empresas con alta circulación de dinero. La uniformización del IVA, aunque con una baja potencial, requeriría que muchas pymes revisen sus estrategias de precios y márgenes, particularmente aquellas que operan en sectores actualmente con alícuota reducida del 10,5%.

El mantenimiento del Monotributo en sus términos actuales es una buena noticia para los monotributistas, pero subraya la importancia de monitorear presiones futuras del FMI. Los administradores deben estar atentos a los tiempos de implementación (2026 en forma escalonada o en una sola ley) para ajustar sus estructuras impositivas y planificación fiscal antes de que los cambios entren en vigencia. La reforma también refuerza la necesidad de mantener registros contables precisos y simplificados, alineándose con la filosofía de reducción de complejidad administrativa que propone el Gobierno.

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