La presión tributaria efectiva del Estado nacional alcanzará en 2026 su nivel más bajo desde 2006, según proyecciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf). Respecto de 2023, la carga fiscal se reducirá en 1,8 puntos porcentuales del PBI, consolidando un objetivo central del programa económico del gobierno y del acuerdo vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
¿Cuál es la presión tributaria proyectada para 2026?
La carga tributaria total estimada para 2026 se ubicará en 20,8% del PBI, frente al 22,6% registrado en 2023. Este descenso del 8% representa una contracción significativa en la recaudación impositiva nacional. El análisis del economista Nadín Argañaraz, director del Iaraf, identifica que seis tributos presentarían mermas de recaudación durante este período, dos permanecerían sin variaciones y únicamente dos registrarían incrementos.
Para dimensionar correctamente el cambio real, es necesario considerar que 2023 fue un año de sequía severa que deprimió los volúmenes exportados. Por eso, el Iaraf propone la comparación entre 2026 y 2022, el año previo a esa crisis climática, lo que ofrece una lectura más precisa de las políticas tributarias implementadas.
Retenciones y derechos de exportación: el eje de la baja
Los derechos de exportación lideran la reducción de la presión tributaria. Comparando 2022 con 2026, los impuestos al comercio exterior en conjunto retrocederían del 3,19% del PBI al 1,34%, es decir 1,85 puntos porcentuales menos. De esa baja, el 70% corresponde a la reducción de los derechos de exportación, un alivio de 1,34 puntos del PBI entre ambos años.
Entre 2022 y 2026, los derechos de exportación lideran el ranking de caídas de recaudación con el 36% de la contracción total. Les siguen el impuesto a las Ganancias (33%), el Impuesto PAIS (11%), Bienes Personales (7%), Impuestos Internos (6%), IVA (5%) y Derechos de importación (2%). Esta distribución refleja el peso que las retenciones tienen en la arquitectura tributaria nacional.
Eliminación del Impuesto PAIS y otros cambios estructurales
La supresión del Impuesto PAIS fue otro factor de peso en la contracción. Este tributo pasó de representar el 0,79% del PBI en 2023 a cero en 2026, tras su eliminación. Junto con la baja en retenciones, explica la mayor parte de la contracción en la presión sobre el comercio exterior, que reduce a la mitad su participación dentro del sistema tributario total: del 13,1% en 2022 al 6,6% en 2026.
El impuesto al Cheque permanece prácticamente sin variaciones, mientras que otros dos tributos compensan parcialmente esa baja: el Impuesto a los Combustibles aporta 0,37 puntos adicionales del PBI, y los Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social suman 0,19 puntos. Juntos, alcanzan 0,56 puntos del PBI, lo que amortigua pero no revierte la tendencia descendente del conjunto.
Contexto del acuerdo con el FMI y metas fiscales
La reducción de la carga fiscal y la eliminación del déficit son metas compartidas por el gobierno y el FMI, formando parte del acuerdo de US$ 20.000 millones suscripto en 2025. La meta acordada con el organismo internacional para 2026 es un superávit primario de 1,4% del PBI. La visita de la titular del FMI, Kristalina Georgieva, prevista para el 27 de julio de 2026, llega en un contexto donde el gobierno reporta superávit primario, aunque analistas advierten sobre la sostenibilidad de ese resultado.
El debate sobre el futuro de las retenciones se intensificó en la apertura de la Exposición Rural de Palermo. El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, reclamó que los derechos de exportación "dejen de existir, por ley y para siempre", recordando que desde 2002 el Estado recaudó aproximadamente US$ 215.000 millones por ese concepto.
Plan gradual de eliminación de retenciones y costos fiscales
El gobierno ha presentado un esquema gradual para la quita definitiva de retenciones, financiado con el crecimiento de los sectores energético y minero. Los costos fiscales estimados son US$ 32 millones en 2026, US$ 415 millones en 2027 y US$ 1.224 millones en 2028. En soja, el principal cultivo de exportación, la alícuota descenderá un cuarto de punto porcentual mensualmente durante 2027, desde el 23,75% hasta el 21%, para luego bajar medio punto mensual a lo largo de 2028.
La cosecha 2025-2026 proyecta una superficie sembrada récord de 40 millones de hectáreas y más de 164 millones de toneladas de granos, evidenciando que el sector produce a plena capacidad. Aun en ese escenario, la carga tributaria sobre sus exportaciones continúa en proceso de reducción, aunque todavía distante del punto cero que demanda el sector agroindustrial.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, esta reducción de la presión tributaria genera oportunidades y desafíos simultáneos. La baja de 1,8 puntos porcentuales del PBI en la carga fiscal mejora la competitividad de sectores exportadores, especialmente agroindustria y minería, ampliando márgenes operativos. Sin embargo, la sostenibilidad del superávit fiscal dependerá del crecimiento efectivo de esos sectores, lo que implica que empresas de otros rubros deben monitorear cómo se redistribuye la presión tributaria.
El plan de eliminación gradual de retenciones genera certidumbre para empresas del agro, pero la meta de superávit primario del 1,4% del PBI puede requerir ajustes en otros impuestos o en gastos operacionales del sector público. Administradores de negocios deben evaluar si la reducción de tributos sobre exportaciones compensa con crecimiento económico real o si enfrentarán presión en otros frentes tributarios durante 2027 y 2028.







