La carga tributaria sobre operaciones crediticias representa un obstáculo significativo para el acceso al financiamiento en Argentina. Según análisis del sector privado, los impuestos —principalmente IVA e Ingresos Brutos— pueden explicar entre una cuarta y una tercera parte del costo total que pagan las familias al solicitar un préstamo, lo que distorsiona profundamente el mercado de crédito durante 2026.
¿Cuánto aumentan los impuestos el costo del crédito?
La consultora Econométrica cuantificó el impacto fiscal en las tasas efectivas anuales. Los tributos elevan el costo financiero en más de 43 puntos porcentuales, pasando de un 79% a 122,7% anual. Este incremento no responde al riesgo crediticio ni a los gastos operativos de los bancos, sino exclusivamente a la presión impositiva que recae sobre el acreedor y se traslada al deudor.
El Ieral de la Fundación Mediterránea señaló que "una parte sustancial del monto de los intereses no responde al costo de fondeo, ni al riesgo financiero, ni a los gastos de la intermediación, sino a la incidencia de los tributos". Este diagnóstico explica por qué el crédito en Argentina sigue siendo costoso y limitado, a pesar de que la relación crédito-PBI apenas alcanza el 13%, uno de los niveles más bajos de la región.
Estructura tributaria que encarece el financiamiento
A nivel nacional, el IVA del 21% es el principal componente de esta carga. Se suman el Impuesto sobre Ingresos Brutos (de jurisdicción provincial) y el impuesto de Sellos. La mayoría de los municipios añade tasas locales con diferentes denominaciones y modalidades.
En un escenario simulado por el Ieral con un costo base del crédito del 10% —suficiente para cubrir fondeo, previsiones por incumplimiento y gastos operativos—, la adición del IVA y tributos provinciales incrementa la tasa entre 2,9 y 3,5 puntos porcentuales. Las jurisdicciones más afectadas son:
- Córdoba Capital y La Matanza: la carga impositiva representa aproximadamente un tercio del costo financiero total
- Rosario y Posadas: incidencias elevadas, aunque menores que en las anteriores
Desde el sector bancario precisaron que Ingresos Brutos, Sellos y tasas municipales impactan todas las líneas crediticias, mientras que el Impuesto al Cheque afecta particularmente el financiamiento empresario y el IVA encarece el crédito para consumo y personas físicas.
El estado de la morosidad y sus causas estructurales
Tras 19 subas mensuales consecutivas, la mora del crédito al sector privado se desaceleró en junio de 2026. La tasa de impago de familias bajó levemente de 12,8% a 12,7%, según datos de 1816. Sin embargo, el nivel sigue siendo crítico y refleja dificultades estructurales más allá de la carga tributaria.
El Ieral identificó que el aumento de la morosidad no responde a un exceso de endeudamiento, sino a factores transitorios convergentes: suba de tasas de interés en la previa electoral, debilitamiento del mercado laboral, desaceleración inflacionaria que eliminó el mecanismo tradicional de licuación de deudas, y concentración del crédito en préstamos de corto plazo. Esto genera un ciclo donde las familias deben refinanciar constantemente sus obligaciones a tasas más altas.
La consultora 1816 advirtió que es probable que la morosidad repunte durante el tercer trimestre de 2026 por tres razones: la irregularidad continúa subiendo en 18 de las 30 principales entidades financieras; el incumplimiento en préstamos de entidades no financieras a familias llegó al 33%; y el crecimiento real de los préstamos sigue siendo marginal. Como resultado, casi 7 millones de personas dejaron de calificar para acceder a nuevos créditos.
Postura oficial y perspectivas hacia adelante
El titular del Banco Central, Santiago Bausili, alineado con la postura del presidente Javier Milei, sostuvo que la mora es "una cuestión entre privados" y que la intervención estatal "es torpe y acarrea consecuencias no deseadas". Indicó que el sector privado prefiere que el Estado no se meta en estas dinámicas y expresó esperanza en que los números de junio confirmen una reversión de la tendencia.
Una encuesta de Aresco reveló que el 59% de los hogares tomó deuda en los últimos meses para gastos corrientes y que el 15% tiene demoras importantes para afrontar obligaciones. Management & Fit reportó que el 37,2% de los argentinos se endeudó con tarjeta de crédito y que el 33,4% la utilizó para comprar alimentos y cubrir gastos mensuales.
Impacto en empresas y administradores de negocios argentinos
Para los dueños y administradores de empresas, la carga tributaria sobre créditos genera un doble efecto contractivo. Primero, encarece significativamente el financiamiento de capital de trabajo y proyectos de inversión, limitando la expansión empresaria. Segundo, reduce la capacidad de las familias para consumir y pagar deudas, lo que contrae la demanda interna y afecta directamente los ingresos de comercios y servicios.
El Ieral propuso que reducir o eliminar estos impuestos —con bajo impacto fiscal mediante ajustes compensatorios— permitiría "catalizar la mejora en la mora de las familias, potenciando una nueva expansión del crédito y del consumo interno". Para las pymes y empresas medianas, esto significaría acceso a financiamiento más competitivo y un mercado de consumidores con mayor capacidad de pago. La decisión sobre reformas tributarias al crédito seguirá siendo central para la recuperación económica durante lo que resta de 2026 y 2027.







