Durante el primer semestre de 2026, el gasto primario devengado cayó 2,3% respecto a 2025, pero en junio el ministro de Economía Luis Caputo revirtió la tendencia con un incremento de 3,7% impulsado por subsidios y programas sociales.
¿Cómo se distribuyó el aumento del gasto en junio?
El incremento del gasto público en junio de 2026 respondió principalmente a mayores desembolsos en subsidios económicos y transferencias sociales. Según datos de la consultora Analytica, los subsidios económicos crecieron 71,1% en términos reales interanual, con especial énfasis en los subsidios energéticos que alcanzaron una suba de 160,2%. Este movimiento buscó proteger a los hogares vulnerables y moderar la presión inflacionaria en un contexto de volatilidad en los precios internacionales de petróleo y gas.
En paralelo, la Asignación Universal por Hijo (AUH) registró un aumento de 17,1% en pesos constantes, mientras que las asignaciones familiares en general subieron 8,9%. Estos incrementos reflejaron una decisión deliberada de Caputo de proteger el poder adquisitivo de los sectores de menores ingresos durante el semestre.
Dónde se concentraron los recortes más fuertes
Mientras el gasto social se expandió, otras áreas sufrieron reducciones significativas. La obra pública fue la más afectada, con una caída de 74,9% en junio, donde las construcciones descendieron 78% y las transferencias de capital cayeron 72,6%. Las transferencias a provincias mostraron un retroceso aún más pronunciado: 88% en términos reales.
En cuanto a los subsidios al transporte, la reducción fue de 7,1% en junio y de 24% en el acumulado semestral. El Operador Ferroviario concentró el 50,8% de estas transferencias con una caída de 23%, mientras que el Fondo Fiduciario Sistema de Infraestructura del Transporte (FFSIT) experimentó un descenso de 26,9% durante los primeros seis meses.
El rol de los subsidios energéticos en el presupuesto
Los subsidios a la energía se convirtieron en el principal componente del gasto en subsidios durante 2026. En el semestre enero-junio, estos subsidios acumularon un aumento de 73,7%, representando el 79,5% del total de subsidios destinados a transferencias hacia CAMMESA. Las transferencias a CAMMESA subieron 71,4% en términos reales interanuales.
Sin embargo, esta expansión del gasto en energía ocurrió en un contexto de deterioro de la cobertura tarifaria. En mayo de 2026, la cobertura de las tarifas abonadas sobre el costo de generación fue del 65,5%, por debajo del 70,1% registrado en mayo de 2025. Este indicador refleja la brecha creciente entre lo que pagan los usuarios y el costo real de producción de energía.
El balance del semestre y los desafíos por delante
En el acumulado de los primeros seis meses de 2026, el gasto en subsidios económicos creció 29,6%, mientras que las jubilaciones y pensiones aumentaron apenas 1,3% y las partidas para AUH y asignaciones familiares subieron 0,3%. Las transferencias a provincias cayeron 62,1% en términos reales, o 52,3% si se excluye el efecto administrativo de los hospitales SAMIC.
La deuda flotante acumulada a junio alcanzó los $3,9 billones de pesos, equivalentes al 0,3% del PBI, con un incremento de 0,2 puntos porcentuales respecto a mayo, principalmente por el pago estacional de aguinaldos en julio.
Implicaciones para empresas y administradores de negocios argentinos
La estrategia de Caputo de mantener el ajuste fiscal mientras expande los subsidios sociales genera dinámicas contradictorias para el sector empresarial. Por un lado, el aumento de transferencias a CAMMESA y subsidios energéticos reduce la presión sobre los costos de producción y servicios básicos, aliviando a pymes y grandes empresas que dependen de electricidad estable y accesible. Por otro lado, la caída de 74,9% en obra pública impacta directamente en empresas constructoras, proveedoras y contratistas que dependían de proyectos de infraestructura.
La reducción de 62,1% en transferencias a provincias también genera efectos en cascada: gobiernos locales con menor presupuesto reducen inversión y contrataciones, afectando a proveedores regionales y pequeños negocios. Además, la brecha creciente entre tarifas y costos reales de energía (65,5% de cobertura en mayo 2026) sugiere presión futura para ajustes tarifarios que impactarán directamente en gastos operativos. Administradores de empresas deben monitorear con atención las próximas decisiones sobre subsidios energéticos y transferencias provinciales, ya que definen el escenario de demanda agregada y disponibilidad de capital público para inversión.







