El 90% de los 213.000 nuevos ocupados entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026 necesita trabajar más horas para cubrir sus gastos mensuales, según un informe del programa Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (Cetyd) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Esta situación refleja un mercado laboral que ajusta por precio en lugar de cantidad, con salarios que no acompañan la inflación ni permiten a los trabajadores acceder a ingresos adecuados.
¿Cuál es el estado actual del empleo formal en Argentina?
Durante el período que va desde principios de 2025 hasta mediados de 2026, la dotación de trabajo formal se contrajo mientras crecieron las ocupaciones informales, tanto asalariadas como independientes. La informalidad laboral alcanzó el 44,2% en el primer trimestre de 2026, consolidando una tendencia que muestra cómo el sector informal funciona como espacio de contención ante la incapacidad del ámbito formal para incorporar nuevos trabajadores. Este proceso permitió mantener la tasa de desempleo estable durante el último año, aunque a costa de la calidad de los empleos generados.
La tasa de actividad se mantiene en picos históricos del 48,6%, impulsada por la necesidad de más personas de incorporarse al mercado laboral para fortalecer los ingresos familiares. Sin embargo, este crecimiento en la cantidad de ocupados no se traduce en una mejora real de las condiciones económicas de los trabajadores.
¿Por qué los nuevos empleos no resuelven la situación salarial?
Aunque más del 90% de los nuevos ocupados desea trabajar más horas para generar ingresos adicionales, esta intención choca con limitaciones concretas. En un contexto de consumo retraído, ese objetivo no se concreta: los trabajadores en relación de dependencia enfrentan restricciones de sus empleadores para ampliar jornadas, mientras que los independientes no logran incrementar ventas de bienes o servicios. Esta brecha entre intención y realidad se refleja en el aumento de la subocupación, que creció 14% durante el primer trimestre de 2026.
Los datos salariales muestran el desfase entre lo que perciben los trabajadores y lo que necesitan. En marzo de 2026, el salario promedio alcanzó $2.207.129, con una suba nominal del 31,6% respecto de marzo de 2025. Sin embargo, esta cifra resulta engañosa: la remuneración mediana fue de $1.540.251, apenas 28,1% superior al año anterior, quedando ambas métricas por debajo de la inflación interanual de marzo, que fue del 32,6%.
¿Cuánto afecta la pérdida de poder adquisitivo a los hogares argentinos?
El ingreso disponible permanece 14,5% por debajo del promedio de enero-septiembre de 2023, pese a un leve crecimiento en abril de 2026 que interrumpió una racha de retrocesos desde agosto de 2025. Esta contracción del dinero disponible tras cubrir gastos fijos explica por qué la mayoría de los argentinos enfrenta dificultades para llegar a fin de mes.
Según una encuesta de Zentrix, el 61% de los encuestados afirma que sus ingresos alcanzan como máximo hasta el día 20 de cada mes, mientras que un 24,3% llega con lo justo a fin de mes sin posibilidad de ahorrar. Apenas el 13% sostiene que cubre todos sus gastos y genera algún ahorro. Complementariamente, el 86,1% considera que su salario no le gana a la inflación, un registro apenas inferior al máximo histórico de la serie.
Esta realidad económica impacta directamente en la autopercepción social: el 50,2% se identifica como parte de los sectores bajos o medio-bajos, mientras que apenas el 10,5% se considera de clase alta. Las principales preocupaciones de los argentinos, según la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de UdeSA, son la falta de trabajo (38%), la corrupción (38%) y los bajos salarios (35%), con ambas últimas en ascenso respecto de mediciones previas.
Qué significa este escenario para empresarios y administradores de negocios
Para los dueños y administradores de empresas, estos datos revelan un mercado laboral fragmentado y un consumo interno deprimido que limita el crecimiento. El crecimiento de la informalidad y la subocupación indican que los trabajadores tienen menor poder de compra y menos estabilidad, lo que reduce la demanda de bienes y servicios. La paradoja del aumento de ocupados sin mejora salarial muestra que las empresas enfrentan presiones para mantener costos bajos, pero a cambio pierden clientes con capacidad de gasto.
Además, la necesidad de los trabajadores de buscar múltiples fuentes de ingreso genera competencia en mercados informales y de servicios, presionando márgenes. Para las pymes, esto implica tanto desafíos en la retención de talento como oportunidades en sectores que atienden a población de ingresos bajos. La clave está en entender que la recuperación empresarial dependerá de una mejora real en los salarios y el empleo formal, no solo de la cantidad de ocupados.







