La reforma del impuesto a las Ganancias sigue siendo una asignatura pendiente en la agenda fiscal argentina. En noviembre de 2025, el ministro de Economía Luis Caputo anunció la intención del Gobierno de aumentar las deducciones del tributo, mecanismo que permite restar importes de la base imponible y reducir así la carga fiscal sobre los trabajadores.
¿Qué son las deducciones de Ganancias y por qué importan?
Las deducciones funcionan como descuentos sobre los ingresos que declara un contribuyente. Al reducir la base imponible, disminuyen directamente el monto del impuesto a pagar. Caputo señaló entonces que la medida buscaría incentivar la formalización económica, permitiendo que los asalariados dedujeran gastos que hoy están limitados o congelados, desde electrodomésticos hasta cuotas de créditos hipotecarios.
Para concretar esta iniciativa, era necesario modificar dos artículos clave de la Ley de Impuesto a las Ganancias: el artículo 30, que fija el mínimo no imponible y cargas de familia, y el artículo 85, que enumera los gastos deducibles vigentes (alquiler, hipoteca, medicina prepaga y servicio doméstico, entre otros).
¿Qué pasó con la Ley de Modernización Laboral?
El Ejecutivo incluyó un capítulo fiscal en la reforma laboral enviada al Congreso durante 2025. Sin embargo, la propuesta original contemplaba reducciones de alícuotas para sociedades (tramos 2 y 3), no el aumento de deducciones personales prometido. Finalmente, ante la presión de los gobernadores provinciales, el Gobierno retiró incluso ese apartado que favorecía a las empresas.
El obstáculo político es significativo: Ganancias es un impuesto coparticipable entre la Nación, las provincias y la Ciudad de Buenos Aires. Cualquier modificación requiere coordinación política y aprobación legislativa, lo que ha demorado la concreción de la reforma.
¿Cuál es el estado actual de las deducciones?
Hoy, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) permite descontar gastos específicos de la base imponible. Algunos montos están desactualizados hace años. El caso más notorio es el de intereses hipotecarios, cuyo tope deducible es de $20.000,00 anuales —una cifra congelada que no refleja los valores actuales del mercado inmobiliario.
Para 2026, los contribuyentes pueden descontar:
- Por hijos menores de 18 años: $2.859.060,31 por cada hijo
- Por hijos incapacitados: $5.718.120,60 por cada hijo
- Por cónyuge sin ingresos: hasta $5.669.323,06
- Alquiler de vivienda: hasta el 40% del monto, con tope de $5.585.736,93
- Medicina prepaga: hasta el 5% de la ganancia neta anual
- Personal doméstico: hasta $5.585.736,93 anuales
- Honorarios médicos: hasta el 40% del gasto, con límite del 5% de ganancia neta
- Seguros de vida y retiro: tope unificado de $753.472,14 anuales
Qué pide el FMI sobre Ganancias
En su último informe, el Fondo Monetario Internacional (FMI) identificó cinco ejes para transformar el sistema tributario argentino. Respecto de Ganancias, el organismo señaló que el impuesto representa apenas el 1,8% del PBI en recaudación, muy por debajo del promedio de países de la OCDE.
El Fondo destacó que la reforma de 2023 redujo drásticamente el universo de trabajadores alcanzados: hoy paga Ganancias menos del 1% de los empleados formales. Para incrementar ingresos, el FMI recomendó reducir el umbral de ingresos de modo que al menos el 20% de los trabajadores tribute, además de armonizar deducciones entre categorías laborales y simplificar alícuotas. Según proyecciones del organismo, estas medidas podrían recaudar un adicional equivalente a 0,4% del PBI.
Impacto para empresas y administradores en Argentina
Para los dueños y administradores de empresas, la reforma de deducciones de Ganancias tiene implicaciones directas. Una ampliación de deducciones personales podría incrementar la capacidad de consumo y ahorro de los empleados formales, lo que repercute en la demanda agregada y, indirectamente, en el flujo de negocios. Además, si la medida finalmente se aprueba, permitiría a los trabajadores deducir gastos ligados a su actividad (equipamiento, capacitación, etc.), mejorando la formalización y reduciendo la economía en negro.
Por otra parte, una mayor presión fiscal sobre trabajadores podría afectar la competitividad salarial en sectores que atraen talento. Las empresas deben monitorear cualquier cambio legislativo que modifique el cálculo del impuesto, ya que impacta en el salario neto de sus colaboradores y, por tanto, en su política de compensaciones. Hasta el momento, la reforma sigue en carpeta sin confirmación oficial de avance.







