El empleo formal registró su undécima caída consecutiva durante abril de 2026, profundizando la crisis laboral que atraviesa la economía argentina. Según datos desestacionalizados del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), se perdieron 28.736 puestos de trabajo durante el mes, marcando una aceleración respecto a marzo cuando la destrucción fue de 8.154 empleos. Esta caída sitúa al empleo formal en su nivel más bajo en cuatro años, aunque aún se mantiene por encima de los registros de fines de 2015.
¿Cuánto se perdió en el último año?
Durante los doce meses previos a abril de 2026, el empleo formal acumuló una pérdida de 127.893 puestos (-2%). Desde que asumió la actual gestión en diciembre de 2023, la destrucción de empleos alcanza 235.419 posiciones (-3,7%), evidenciando un deterioro sostenido en el mercado laboral que afecta tanto al sector privado como a trabajadores autónomos y monotributistas.
Sector privado y monotributo: los más golpeados
El sector privado concentró la mayor parte de las bajas mensuales. Entre los trabajadores asalariados de empresas privadas, se eliminaron 11.673 puestos, mientras que el sector público mostró una leve recuperación con 2.816 empleos nuevos (+0,1%) y el servicio doméstico sumó 409 posiciones (+0,1%). En total, los asalariados cayeron 8.403 (-0,1%) en abril.
Entre los trabajadores no asalariados, las bajas fueron significativas. Se registraron 4.107 bajas de autónomos (-1%) y 11.091 monotributistas (-0,5%), mientras que el monotributo social perdió 5.135 inscriptos (-2,1%). Pese a esto, en el último año el segmento no asalariado acumuló 44.820 nuevos trabajadores, impulsado principalmente por 49.490 monotributistas adicionales.
Sectores más afectados: industria y comercio lideran pérdidas
El empleo cayó en 12 de los 15 sectores relevados por el SIPA. La industria manufacturera fue la más impactada con 51.514 puestos eliminados (-4,4%), seguida por comercio con 32.840 bajas (-2,6%). Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler perdieron 17.287 empleos (-1,9%), transporte 10.816 (-2,1%), intermediación financiera 6.973 (-4,6%) y minas y canteras 4.677 (-5,1%).
Estos seis sectores explican casi la totalidad de la destrucción de empleo en abril. En contraste, solo tres actividades mostraron creación: suministro de electricidad, gas y agua con 290 empleos nuevos (+0,4%), enseñanza con 719 (+0,2%) y servicios comunitarios con 395 (+0,1%).
A nivel acumulado desde 2023, la industria manufacturera ha perdido 83.190 puestos (-7%), construcción 60.646 (-13,8%) e inmobiliarias 25.025 (-2,8%). Estos datos reflejan una contracción estructural en sectores clave de la economía.
Impacto geográfico: Buenos Aires y CABA concentran pérdidas
En términos territoriales, Buenos Aires registró la mayor caída absoluta con 39.652 empleos perdidos (-2%) en el último año, seguida por CABA con 27.907 bajas (-1,8%). Porcentualmente, Tierra del Fuego sufrió el retroceso más severo con -11,1% (-4.011 empleos), Chubut con -7% (-6.677) y Corrientes con -6% (-4.828).
Solo tres provincias cerraron el año con saldo positivo: Neuquén (+5.532 empleos, +3,7%), Río Negro (+3.203, +2,9%) y San Juan (+1.054, +1,3%). Al comparar desde noviembre de 2023, únicamente Neuquén y Río Negro mantienen variación positiva con 10.176 (+7,1%) y 3.092 (+2,8%) respectivamente.
Qué significa esta crisis de empleo para tu empresa
Para administradores y dueños de empresas, estos datos reflejan un escenario de contracción económica generalizada que impacta directamente en la viabilidad de los negocios. La pérdida sostenida de empleos en industria, comercio y actividades empresariales señala que muchas firmas están reduciendo operaciones o cerrando. Si tu empresa está en estos sectores, es crítico revisar tu estructura de costos y flujo de caja: la tendencia de destrucción de empleo sugiere que la recuperación no es inminente.
La caída en monotributistas es especialmente relevante para pymes que subcontratan servicios. La pérdida de 11.091 monotributistas en abril indica que trabajadores autónomos están abandonando la formalidad o saliendo del mercado, lo que puede complicar la disponibilidad de proveedores y servicios especializados. Además, la concentración de pérdidas en Buenos Aires y CABA advierte sobre presiones específicas en mercados clave. Monitorear estas tendencias es fundamental para ajustar estrategias de contratación y planificación financiera.







