El Fondo Monetario Internacional alertó que los mecanismos que amortiguaron el impacto de la crisis en Medio Oriente sobre el petróleo pierden efectividad, dejando la economía mundial más vulnerable ante nuevos choques de oferta.
¿Cuáles fueron los tres factores que evitaron una suba mayor del petróleo?
El FMI identificó tres elementos que permitieron contener los precios durante los primeros meses de 2026, tras la interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz. En un informe de los economistas Jean-Marc Natal y Azim Sadikov, el organismo explicó que la combinación de estos factores evitó que el crudo registrara un incremento mucho más pronunciado, aunque advirtió que ese margen de maniobra "se ha reducido considerablemente".
El conflicto en Medio Oriente sacó del mercado aproximadamente 20 millones de barriles diarios de petróleo y productos refinados, lo que representa una quinta parte del consumo mundial. Hasta fines de mayo de 2026, más de 1.100 millones de barriles —equivalentes a unos diez días de demanda global— no pudieron incorporarse a la oferta internacional. A pesar de tratarse de la mayor disrupción del suministro en décadas, el precio del crudo se mantuvo en una franja de entre US$ 90 y US$ 100 por barril, muy por debajo de las proyecciones iniciales de analistas.
Desaceleración de la demanda: el primer amortiguador
El primer factor fue la contracción de la demanda, especialmente en Asia, donde el encarecimiento de la energía impulsó un consumo menor y favoreció el recurso a fuentes alternativas como el carbón y las energías renovables. Sin embargo, el FMI señaló que varios gobiernos debieron implementar subsidios y controles de precios para mitigar el impacto sobre los consumidores, generando un costo fiscal significativo para sus finanzas públicas.
Aumento de producción fuera del Golfo Pérsico
El segundo elemento fue el incremento de la extracción en regiones distintas al Golfo Pérsico, encabezado por Estados Unidos y acompañado por mayores niveles en países como Venezuela, Guyana y Rusia. En conjunto, estos productores aportaron cerca de dos millones de barriles diarios adicionales respecto de 2025, compensando parcialmente la caída de oferta provocada por la crisis geopolítica.
Inventarios y reservas estratégicas: el colchón que se agota
El tercer amortiguador fue la utilización de inventarios comerciales y reservas estratégicas. El déficit estimado entre marzo y mayo de 2026, cercano a cuatro millones de barriles diarios, fue cubierto casi completamente mediante la reducción de existencias acumuladas, incluidas las reservas de China y otros grandes consumidores. No obstante, el FMI remarcó que una buena parte de ese colchón ya fue utilizado y consideró prioritario reconstruir las reservas para enfrentar futuras interrupciones del suministro.
¿Cuándo se normalizará el mercado petrolero?
El acuerdo marco alcanzado entre Estados Unidos e Irán para avanzar hacia la reapertura del estrecho de Ormuz permitió aliviar tensiones y provocó una caída de los precios. Sin embargo, persisten dudas sobre la velocidad con la que se normalizará el tránsito marítimo, volverán las coberturas de seguros y se recuperará la confianza de los operadores.
Las estimaciones del FMI indican que podrían transcurrir entre dos y tres meses hasta que una parte significativa de los flujos de petróleo vuelva a los niveles habituales, incluso en un escenario de reapertura completa. El organismo también advierte que interrupciones prolongadas en la producción podrían derivar en pérdidas permanentes de capacidad, especialmente en yacimientos donde la falta de financiamiento complique la reactivación.
Menor capacidad de respuesta: el riesgo para empresas argentinas
El principal riesgo identificado por el FMI es que el mercado petrolero enfrenta ahora un escenario con menor capacidad de absorción frente a nuevos episodios de tensión geopolítica. La capacidad ociosa disminuyó, las reservas comerciales se redujeron y gran parte del ajuste de la demanda ya se produjo. En consecuencia, cualquier nueva interrupción del suministro podría traducirse en un impacto más significativo sobre los precios de la energía.
El organismo sostuvo que la dependencia de un único punto estratégico como el estrecho de Ormuz sigue representando una vulnerabilidad para la economía mundial y remarcó la necesidad de diversificar tanto las fuentes de energía como las rutas de abastecimiento. Para las empresas argentinas, esto significa una exposición creciente a volatilidad en costos energéticos: cualquier nuevo shock petrolero impactaría directamente en los costos de producción, logística y energía. El FMI consideró fundamental reconstruir los inventarios estratégicos, fortalecer la resiliencia del sistema energético y ampliar la participación de proveedores alternativos para reducir la exposición a futuros choques sobre el mercado global del petróleo.







