Desde hace pocas semanas, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) —a través de su sistema de control electrónico— ejecuta una fiscalización masiva sobre el Impuesto a las Ganancias correspondiente al período 2025 en empleados en relación de dependencia. El operativo utiliza el Sistema de Acciones de Control Electrónico (SIACE) para cotejar los datos que los trabajadores registraron en el SIRADIG (Formulario 572 web) frente a la información de facturación electrónica y el Formulario 1359 que presentan los empleadores como agentes de retención.
El resultado de este cruce de información reveló un hallazgo significativo: un volumen de inconsistencias superior al habitual en las declaraciones de deducciones. Tras detectar estas irregularidades, AFIP envió comunicaciones masivas al Domicilio Fiscal Electrónico de los contribuyentes alcanzados. Esas notificaciones señalan una desproporción entre la remuneración del trabajador y las deducciones declaradas, invitando a rectificar y cancelar la diferencia de impuesto no retenido mediante un Volante Electrónico de Pago.
¿Cuál es el principal error que AFIP detectó en las deducciones?
El rubro que concentró la atención de la administración tributaria fue el de gastos de indumentaria y equipamiento de uso laboral. A diferencia de otras deducciones admitidas —alquileres, educación, servicio doméstico, seguros de vida, medicina prepaga y honorarios médicos—, que operan con topes o montos anuales determinados, la indumentaria y el equipamiento no tienen límite nominal establecido.
Precisamente esa ausencia de techo permitió que muchos empleados cargaran importes excesivos. Según los especialistas consultados, algunos trabajadores declararon deducciones que representan hasta el 40% del sueldo, muy por encima de cualquier vinculación razonable con la actividad laboral. Sin un parámetro que dispare alertas al momento de cargar datos en el sistema, el desvío pasó desapercibido hasta que AFIP activó su fiscalización cruzada.
Otros errores detectados por AFIP en el operativo
Más allá de la indumentaria, el organismo identificó irregularidades adicionales que ahora intima a los contribuyentes:
- Carga de cargas de familia que no correspondían al grupo familiar del trabajador.
- Deducción de aportes a Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) sin que el empleado hubiera realizado aporte alguno.
- Deducción de la compra de automóviles como gasto de equipamiento laboral, cuando esta categoría no aplica.
Para los empleados en relación de dependencia, las deducciones permitidas conforman una lista taxativa establecida por la ley. A diferencia de los trabajadores autónomos, que pueden deducir bajo el principio amplio de gasto necesario, los dependientes quedan circunscriptos a conceptos expresamente autorizados.
¿Qué requisitos debe cumplir la indumentaria para deducirse?
La indumentaria y el equipamiento de uso laboral exclusivo se aceptan solo si se cumplen tres condiciones simultáneamente: uso exclusivamente laboral (no incluye trajes, camisas, corbatas ni calzado de uso general), carácter obligatorio para la tarea y que el empleador no los haya provisto ni reintegrado.
AFIP ya había fijado un criterio restrictivo sobre qué se entiende por equipamiento: no comprende computadoras, celulares ni dispositivos de uso general. Si falta cualquiera de esos requisitos, la deducción queda invalidada, independientemente del monto declarado. El fisco optó por una estrategia de regularización temprana: propone aceptar el ajuste y pagar la diferencia de manera voluntaria mediante VEP antes del vencimiento, evitando así intereses resarcitorios y multas.
¿Por qué tantos empleados cargaron deducciones en exceso?
Según especialistas tributarios, el fenómeno puede vincularse con el desfasaje de los propios topes de deducciones. Muchos de estos límites parecen haber quedado desactualizados en el tiempo y no llegan a cubrir el costo de vida del contribuyente ni de su grupo familiar. El objetivo de las deducciones es permitir descontar importes que cubran necesidades básicas; una vez cubierto ese piso, la ganancia excedente es la que debe tributar el impuesto.
Varios de estos empleados también caen en las alícuotas más altas del impuesto a las ganancias, lo que repercute directamente en el sueldo de bolsillo. Esta combinación —topes desactualizados y alícuotas progresivas— generó presión para que muchos trabajadores intentaran maximizar sus deducciones admitidas.
Cambios próximos en las deducciones: ajuste por inflación a partir de julio
A partir de julio de 2026, el monto de las deducciones personales y las alícuotas del impuesto se ajustarán por el valor de la inflación del primer semestre del año. Este reajuste llevará a que algunos empleados dejen de pagar el impuesto (quienes tienen retenciones muy bajas) y, en otros casos, a reducir el monto de la retención que mensualmente les practican.
Recomendaciones para empleados que recibieron notificación de AFIP
Para quienes reciban la comunicación de AFIP, la estrategia recomendada es revisar con detalle qué conceptos se cargaron en el SIRADIG y verificar que la indumentaria y equipamiento declarados cumplan las tres condiciones simultáneas que exige la norma. Lo fundamental es evaluar con un contador la conveniencia de regularizar mediante VEP antes del vencimiento para evitar intereses resarcitorios y multas.
Impacto para administradores y dueños de empresas: qué deben revisar
Para los administradores y dueños de empresas, este operativo de AFIP genera implicancias directas. Como agentes de retención, los empleadores presentan el Formulario 1359 que AFIP cruza contra las declaraciones de los trabajadores. Un error en las deducciones de un empleado puede generar inconsistencias que pongan en cuestión la retención practicada por la empresa.
Es recomendable que las compañías revisen sus procesos de liquidación de sueldos y verifiquen que las deducciones que sus empleados declaran en el SIRADIG sean coherentes con la información que la empresa reporta. Además, los dueños de empresas deben asegurar que las políticas internas sobre equipamiento y uniforme laboral sean claras y documentadas, de modo que los empleados entiendan qué gastos pueden deducir legítimamente y cuáles no. Esta alineación evita problemas futuros tanto para los trabajadores como para la empresa en materia de retenciones y fiscalización.







