Una investigación de CNN reveló que Donald Trump realizó compras de acciones en al menos 21 empresas durante la semana previa a publicar mensajes favorables sobre esas compañías en Truth Social. El análisis identificó 44 transacciones de compra con coincidencias temporales entre las operaciones bursátiles y las comunicaciones presidenciales, lo que reabre el debate sobre conflictos de interés en la administración estadounidense.
¿Qué empresas fueron objeto de estas operaciones?
Entre las compañías identificadas en el estudio figuran Nvidia, Tesla, Apple, Eli Lilly, GE Aerospace y Boeing. Durante 2025, Trump realizó más de 50 compras de acciones de Tesla, invirtiendo al menos US$ 4.000.000,00, aunque también registró ventas. En el caso de Nvidia, el presidente compró entre US$ 200.000,00 y US$ 500.000,00 días antes de publicar, el 15 de abril de 2025, que la empresa recibiría rápidamente permisos para construir supercomputadoras de inteligencia artificial en Estados Unidos.
El 10 de marzo de 2025, Trump adquirió acciones de GE Aerospace, Eli Lilly y Apple por montos entre US$ 15.000,00 y US$ 50.000,00 cada una. Dos días después, mencionó las tres compañías en una publicación que citaba inversiones en industrias estadounidenses. El volumen de operaciones realizadas durante ese período —Trump compró acciones de más de 300 compañías ese día— dificulta establecer si existía una estrategia coordinada.
¿Cómo justifica la Casa Blanca estas operaciones?
La administración sostiene que todas las transacciones son ejecutadas por gestores financieros externos mediante cuentas completamente discrecionales, sin intervención del presidente. La portavoz Anna Kelly afirmó que Trump actúa únicamente en el mejor interés del público estadounidense y acusó a medios de difundir falsas acusaciones contra el mandatario y sus negocios.
Un portavoz de la Organización Trump declaró que ni el presidente, su familia ni la empresa participan en la selección, dirección o aprobación de inversiones concretas. También negó que reciban avisos anticipados sobre las actividades comerciales o que entreguen opiniones sobre la administración de la cartera. Sin embargo, la divulgación financiera publicada en julio de 2025 por la Oficina de Ética Gubernamental enumera más de 21.000 operaciones financieras realizadas durante 2025, presentando solo rangos amplios para los montos de cada transacción.
¿Por qué la ausencia de fideicomiso ciego genera críticas?
La principal diferencia respecto a administraciones anteriores radica en que Trump no colocó sus acciones individuales en un verdadero fideicomiso ciego. Durante al menos cinco décadas, cada presidente estadounidense que poseía acciones individuales había utilizado ese mecanismo para impedir que el mandatario conociera sus inversiones específicas.
Trump optó por un fideicomiso cuyo fiduciario es su hijo Don Jr., lo que permite que el presidente conozca qué acciones posee su patrimonio. Dan Greenberg, investigador legal sénior del Instituto Cato, calificó la situación como "un desastre ético". Greenberg argumentó que las cuentas discrecionales gestionadas por asesores externos no ofrecen protección suficiente porque Trump puede conocer sus tenencias.
Dylan Hedtler-Gaudette, vicepresidente interino de políticas del Proyecto sobre Supervisión del Gobierno, sostuvo que los funcionarios públicos no deberían poder comerciar acciones mientras ocupan sus cargos. Según su argumento, esa prohibición debe incluir al presidente debido al poder desproporcionado de la posición. Gary Kalman, director ejecutivo de Transparencia Internacional Estados Unidos, recordó que presidentes anteriores buscaron evitar conflictos financieros, citando a Jimmy Carter, quien colocó voluntariamente su granja de cacahuetes en un fideicomiso ciego.
Casos destacados: Tesla, Microsoft y contratistas de defensa
El 23 de julio de 2025, Trump realizó una de sus mayores compras individuales del año en Tesla, por un monto entre US$ 500.000,00 y US$ 1.000.000,00. Al día siguiente, publicó un mensaje para reducir la tensión con Elon Musk, negando que quisiera destruir sus empresas. Varias compras previas de Tesla, por un total de al menos US$ 17.000,00, ocurrieron días antes de que Trump publicara videos junto a Musk en la Casa Blanca promoviendo los vehículos de Tesla.
El 18 de agosto de 2025, Trump compró al menos US$ 250.000,00 en acciones de RTX y Boeing, contratistas vinculados con componentes del avión F-22 Raptor. También adquirió al menos US$ 100.000,00 en acciones de Northrop Grumman y vendió al menos US$ 100.000,00 en acciones de Lockheed Martin. Días después, publicó un video del F-22 Raptor describiéndolo como el caza más hermoso y mejor fabricado.
En enero de 2025, Trump compró al menos US$ 1.300.000,00 en acciones de Microsoft días antes de criticar a la compañía por contratar a un antiguo funcionario de la administración Biden. También compró acciones de Comcast antes de publicar ataques contra la empresa, a la que llamó "Concast", y contra sus canales NBC y MSNBC.
¿Qué implicaciones tiene esto para empresarios y administradores argentinos?
Aunque el caso involucra a la administración estadounidense, genera lecciones relevantes para empresarios y administradores de empresas argentinas. La controversia expone cómo las comunicaciones públicas de figuras con poder de mercado pueden influir en expectativas de inversionistas, independientemente de la intención declarada. Para empresas argentinas con operaciones o cotizaciones internacionales, entender estos mecanismos de influencia resulta crítico.
El debate también subraya la importancia de marcos regulatorios claros sobre conflictos de interés en posiciones de poder. En Argentina, donde la relación entre decisiones públicas y patrimonio privado de funcionarios genera frecuentes cuestionamientos, este caso internacional refuerza la necesidad de estructuras de gobernanza transparentes. Los administradores de empresas deben monitorear cómo cambios regulatorios en mercados clave —como restricciones a operaciones de funcionarios— pueden afectar la predictibilidad de políticas y la confianza de inversionistas en instituciones.
Finalmente, la investigación de CNN subraya que la apariencia de impropiedad, incluso sin demostrar ganancia concreta, puede erosionar la confianza pública en funcionarios electos. Para empresarios argentinos, esto refuerza la importancia de mantener separación clara entre decisiones comerciales personales y responsabilidades empresariales que afecten a terceros.







