Pix, el sistema de pagos digitales más usado en Brasil y por turistas argentinos, quedó en el centro de una disputa comercial entre Estados Unidos y Brasil tras aranceles del 25% ordenados por Donald Trump a partir del 22 de julio de 2026.
¿Por qué EEUU cuestiona el sistema Pix?
La administración Trump acusa a Brasil de aplicar prácticas comerciales discriminatorias contra proveedores estadounidenses de servicios de pagos. En un informe publicado el 1 de junio de 2026 bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) propuso el arancel del 25% y señaló que Brasil favoreció injustamente a Pix mediante políticas que perjudican a competidores estadounidenses.
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ha presentado repetidamente a Pix como emblema de soberanía tecnológica e independencia financiera. Sin embargo, Washington sostiene que esa posición discrimina a empresas estadounidenses del sector financiero digital que operan en Brasil.
El impacto comercial entre EEUU y Brasil
Estados Unidos es el segundo mayor socio comercial de Brasil, y mantiene un déficit comercial con el país sudamericano. Durante 2025, Brasil importó más de US$ 45.000 millones en bienes estadounidenses, un incremento del 11% interanual, mientras que sus exportaciones hacia EEUU cayeron casi 7%. El petróleo concentró el 12,5% de los envíos brasileños.
La medida arancelaria excluye café, carne vacuna y algunos derivados del etanol, aunque este último sí quedará alcanzado por los nuevos aranceles. El representante comercial Jamieson Greer justificó la decisión como necesaria para "corregir prácticas comerciales desleales y garantizar que trabajadores y empresas estadounidenses compitan en igualdad de condiciones".
¿Cómo funciona Pix y por qué es relevante para argentinos?
El Banco Central de Brasil implementó Pix en noviembre de 2020 como sistema de pagos instantáneos que opera 24/7 sin interrupciones. Se destaca por ser gratuito para personas físicas y tener tarifas mínimas para empresas, además de simplificar transacciones mediante claves o códigos QR.
La expansión internacional aceleró la adopción en comercios de Argentina, Uruguay y Paraguay. Los turistas pueden pagar con Pix y abonar directamente en moneda local, con conversión automática. Según el Monitor KamiPay, el 61% de los argentinos que viajan a Brasil utiliza Pix para pagar productos y servicios, superando tanto al efectivo (49%) como a tarjetas (45,7%). El 80,6% de usuarios de Pix lo emplea para pagar al menos la mitad de sus consumos, y el 40,5% planea usarlo para prácticamente todos sus gastos del viaje.
La respuesta de Brasil y las negociaciones
El gobierno brasileño condenó la decisión y afirmó que tomará medidas proteccionistas. En su comunicado, rechazó que exista "justificación para adoptar medidas unilaterales" y anunció que buscará aplicar aranceles recíprocos y recurrirá a la Organización Mundial del Comercio.
Brasil mantiene como línea roja cualquier modificación del sistema Pix en las negociaciones con Washington. El objetivo brasileño es sostener conversaciones hasta el último momento sin aceptar concesiones que considere política o jurídicamente inadmisibles. El representante Greer se reunió en repetidas ocasiones con el ministro de Comercio de Brasil, Márcio Elias, para intentar una salida negociada.
Impacto para empresas y administradores argentinos
La escalada arancelaria entre EEUU y Brasil genera incertidumbre en la cadena de suministros regional y afecta el poder adquisitivo de turistas brasileños en Argentina. Si los aranceles encarecen productos brasileños en EEUU, Brasil podría reducir importaciones estadounidenses, lo que impactaría en precios internacionales de insumos que Argentina compra a terceros mercados.
Para empresas argentinas del turismo y comercio minorista, la disputa sobre Pix es relevante: si Brasil modifica su sistema de pagos bajo presión estadounidense, afectaría la experiencia de turistas brasileños en el país. Además, la inestabilidad comercial entre gigantes regionales tiende a trasladarse en volatilidad cambiaria y de costos de importación que impactan directamente en márgenes operativos de pymes argentinas que compran o venden en la región.







