La escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán impactó negativamente en los mercados financieros globales durante la jornada del miércoles 8 de julio de 2026, interrumpiendo la tendencia bajista del indicador de riesgo soberano argentino. Los activos locales absorbieron la corrección internacional mientras el Banco Central registró una caída de reservas de US$ 814 millones, principalmente por el pago de obligaciones en bonos Globales.
¿Qué impactó en los mercados locales?
El conflicto en Oriente Medio provocó un salto de 6% en los precios del petróleo crudo, generando turbulencias en las bolsas internacionales. En Wall Street, el Dow Jones cayó 1,1% mientras que el S&P 500 retrocedió 0,3%, contagiando negatividad a los activos argentinos. El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires bajó 0,7%, cerrando en 3.202.490 puntos, con cierta contención gracias a la ponderación de acciones petroleras que se vieron favorecidas por el alza del crudo.
Los bonos argentinos en dólares cedieron 0,2% en promedio durante la sesión. El riesgo país de JP Morgan para Argentina subió cinco unidades básicos, ubicándose en 408 puntos, revirtiendo parcialmente los avances registrados en jornadas previas. Este repunte refleja el retorno de la aversión al riesgo en los mercados emergentes ante la incertidumbre geopolítica.
Movimiento del dólar mayorista y cotizaciones paralelas
El dólar mayorista operó con una baja de cuatro pesos o 0,3%, cerrando en $1.488 tras haber alcanzado un máximo intradiario de $1.496. El volumen negociado en el segmento de contado fue de US$ 585,4 millones, con momentos de escasez de oferta que presionaron las cotizaciones hacia arriba. Según operadores de cambio, fue recién en los niveles más altos donde aparecieron vendedores que permitieron estabilizar el mercado.
En el segmento de cotizaciones al público, el dólar retrocedió cinco pesos o 0,3%, alcanzando $1.510 en el Banco Nación. El dólar blue también cayó cinco pesos a $1.510, tras haber operado a un máximo de $1.520 al mediodía. Durante julio de 2026, el tipo de cambio oficial acumula una ganancia de seis pesos (0,4%), mientras que en lo que va del año registra una suba de 33 pesos equivalente a 2,3%.
El Banco Central mantiene un techo para su régimen de bandas cambiarias en $1.816,64, dejando al tipo de cambio oficial a 328,64 pesos o 22,1% de ese límite para la libre flotación. En el mercado de dólar futuro se registraron cierres mixtos: los contratos de plazo más corto bajaron mientras que los vencimientos de noviembre 2025 en adelante subieron, con un monto operado equivalente a US$ 1.500 millones.
Reservas internacionales: caída por pagos de deuda
Las reservas internacionales brutas del Banco Central cayeron a US$ 48.722 millones, una disminución de US$ 814 millones durante la jornada del miércoles. Según fuentes del Central, esta caída obedeció principalmente al pago de obligaciones en bonos Globales por más de US$ 2.500 millones, además de una pérdida en la valuación de oro que retrocedió 2,5% a US$ 4.051,90 la onza.
Es importante contextualizar que el martes anterior, las reservas se habían aproximado a US$ 50.000 millones por primera vez desde septiembre de 2019, gracias al ingreso de préstamos del Banco Mundial por US$ 2.000 millones y del BID por US$ 1.200 millones. El Banco Central logró comprar US$ 34 millones en el mercado de cambios durante la jornada, aunque fue insuficiente para compensar los pagos de deuda realizados.
Implicancias para empresas y administradores de negocios
Para los administradores de empresas argentinas, los movimientos registrados el 8 de julio de 2026 refuerzan la necesidad de una gestión activa del riesgo cambiario y de liquidez. La volatilidad en el tipo de cambio dólar—que pasó de máximos de $1.496 a cierres de $1.488—exige que importadores y empresas con costos dolarizados revisen sus estrategias de cobertura y timing de pagos internacionales.
Para los exportadores, particularmente del sector agropecuario y energético, el tipo de cambio real que se recupera ofrece una oportunidad de mejora en márgenes operativos, aunque debe considerarse que la estabilidad cambiaria dejó de ser una variable permanente. La caída de reservas internacionales—ahora en torno a los US$ 48.700 millones—es un dato a monitorear, ya que condiciona las políticas de intervención cambiaria del Banco Central y puede impactar en la disponibilidad de dólares para operaciones comerciales de mediano plazo. Los administradores deben anticipar posibles ajustes en las condiciones de liquidez y en las tasas de financiamiento en moneda extranjera durante los próximos meses.







