A dos años del lanzamiento del Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI), los proyectos aprobados generan dudas sobre su capacidad de expandir empleos y proveedores más allá de los sectores energético y minero. Aunque el Gobierno proyecta la creación de 196.663 empleos directos e indirectos, los datos reales muestran dinámicas adversas: petróleo y minería registraron una pérdida de más de 8.700 puestos formales entre noviembre de 2023 y agosto de 2026, según estimaciones de Fundar sobre información oficial.
¿Qué son las economías de enclave y por qué preocupan?
Una economía de enclave funciona como un polo productivo altamente competitivo e integrado al comercio internacional, pero con conexiones débiles con el entramado económico que lo rodea. En el caso del RIGI, el riesgo es que Vaca Muerta, el cobre o el litio crezcan sin traducirse en una expansión equivalente de proveedores nacionales, salarios o empleo formal en el resto del territorio. El problema central no radica en que esos sectores se expandan, sino en que ese crecimiento ocurra de manera aislada.
Geografía concentrada: cinco provincias concentran el 95% de las inversiones
La distribución territorial del RIGI refleja esa concentración. Más del 95% de las inversiones aprobadas se ubica en Neuquén, San Juan, Río Negro, Catamarca y Salta, mientras que aproximadamente el 97% del monto corresponde a proyectos vinculados con petróleo, gas y minería. Entre los desarrollos de mayor tamaño figuran:
- Proyecto de GNL de Southern Energy en Río Negro: US$ 6.878 millones
- Desarrollo de cobre Los Azules en San Juan: superior a US$ 2.400 millones
- Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur: superior a US$ 2.400 millones
- Terminal Timbúes en Santa Fe: US$ 277 millones
Sin embargo, el tamaño de la inversión no garantiza capacidad de empleo. Proyectos menores como Terminal Timbúes pueden generar más puestos debido a su mayor vinculación con actividades industriales, logísticas y de servicios que proyectos de gran escala pero intensivos en capital.
¿Por qué el derrame no llega a proveedores locales?
Según economistas de EconSur, el riesgo de enclave responde a varios factores. La elevada intensidad de capital de petróleo y minería, combinada con la ausencia de exigencias generales de utilización de insumos o empleo local en el régimen, limita la demanda sobre empresas argentinas. Además, el RIGI facilita la importación de bienes de capital, lo que reduce la necesidad de proveedores domésticos.
Durante julio de 2026, la actividad de empresas metalúrgicas vinculadas a minería cayó 6,4% interanual, mientras que las proveedoras de petróleo y gas retrocedieron 4,4%, según datos de ADIMRA. Aunque las inversiones aún son incipientes, esas cifras muestran que el derrame tampoco está garantizado incluso cuando los proyectos comienzan a ejecutarse.
Otro riesgo identificado es la posible apreciación del tipo de cambio real derivada de mayores exportaciones energéticas y mineras. Este mecanismo, conocido como "enfermedad holandesa", encarecería relativamente otros sectores transables, desplazando capital y trabajo desde actividades menos competitivas.
Empleo en construcción versus operación: la brecha de permanencia
La diferencia entre las etapas de construcción y operación es crítica. Mientras la construcción de las iniciativas aprobadas podría demandar más de 15.000 trabajadores directos, una vez que los proyectos entren en operación ese número caería a unos 8.200 puestos, debido a que petróleo, gas y minería son actividades intensivas en capital y relativamente poco intensivas en trabajo.
Hacia abril de 2026, en minería se había ejecutado alrededor del 11% de los compromisos de inversión, todavía lejos del requisito de completar al menos el 40% durante los primeros dos años. Por eso, el efecto inicial debería observarse primero en construcción, transporte, ingeniería y servicios asociados, antes de trasladarse a la fase productiva.
El contraste: fuera de los enclaves, cierre de empresas y empleo débil
El panorama fuera de los sectores beneficiados por el RIGI es significativamente más débil. Desde noviembre de 2023 se perdieron más de 266.000 empleos registrados y cerraron alrededor de 24.000 empresas, según datos de Fundar. La informalidad laboral alcanzó el 44,2% y más del 80% de los nuevos ocupados ingresó al mercado por fuera del empleo formal.
La recuperación tampoco está distribuida territorialmente. El empleo privado registrado permanece por debajo de los niveles de noviembre de 2023 en la mayoría de los departamentos del país. Incluso petróleo y minería todavía muestran menos trabajadores que entonces, debido a que la creación de empleo en Vaca Muerta no alcanza a compensar las pérdidas en cuencas maduras.
A esto se suma que los salarios reales continúan por debajo de los niveles previos, especialmente después de considerar el incremento de tarifas de servicios públicos y transporte. De esta forma, el crecimiento de actividades exportadoras convive con un mercado interno y laboral considerablemente más débil.
Mecanismos necesarios para que la inversión derrame hacia toda la economía
Para que la nueva inversión se traduzca en crecimiento más amplio, deberán aparecer mecanismos que conecten a grandes compañías con proveedores, trabajadores, tecnología y financiamiento local. La UIA planteó la necesidad de fortalecer el desarrollo de proveedores nacionales, y las modificaciones del "Súper RIGI" incorporaron un piso de compras domésticas del 20% e incentivos vinculados a investigación y desarrollo.
EconSur considera que una alternativa sería extender incentivos a proveedores locales para reducir la asimetría entre quienes acceden directamente a beneficios del régimen y empresas que buscan abastecerlos. Además, una mayor articulación entre grandes compañías, pymes y el sistema científico-tecnológico permitiría trasladar capacidades acumuladas en petróleo y gas hacia minería.
El financiamiento también es central. Una modificación reciente permite que bancos destinen parte de depósitos en dólares a préstamos para empresas que no generan divisas directamente, con un límite equivalente al 15% de esos depósitos. Una pyme con contrato de provisión de largo plazo podría utilizar esos flujos futuros como respaldo para financiar maquinaria, ampliar capacidad o incorporar tecnología.
Impacto para empresas y administradores: la clave está en los encadenamientos
Para dueños y administradores de empresas argentinas, el desafío es claro: la inversión en RIGI puede convertirse en oportunidad o amenaza según la capacidad de generar encadenamientos productivos. Las pymes enfrentan desventajas estructurales de financiamiento, escala y carga tributaria para competir por contratos con grandes operadores que llegan con tecnología y proveedores internacionalizados.
La verdadera medida del éxito del régimen no será únicamente cuántos proyectos se aprueben o cuántos dólares ingresen, sino qué economía quede alrededor de ellos cuando empiecen a producir. Si el crecimiento energético y minero no se traduce en demanda sobre proveedores locales, expansión de empleo formal y fortalecimiento del mercado interno, Argentina podría aumentar sus exportaciones y reducir la restricción externa sin lograr una transformación productiva genuina que beneficie a la mayoría de empresas y trabajadores.







