Durante 2025, la economía argentina registró un comportamiento inusual: el PBI creció mientras el empleo formal privado se contrajo, un fenómeno sin precedentes en los últimos 30 años según análisis de especialistas en economía del desarrollo.
¿Por qué crece la economía pero cae el empleo formal?
La expansión económica de 2025 no se tradujo en generación de puestos de trabajo registrados. Esto ocurre porque los sectores que impulsan el crecimiento actual —petróleo, minería, agro y finanzas— tienen escaso impacto en la creación de empleo directo. Mientras tanto, industria y construcción, actividades históricamente generadoras de ocupación, permanecen estancadas. El ritmo de creación de empleo apenas alcanzó 101.000 puestos anuales, cifra insuficiente para absorber las 200.000 personas que anualmente ingresan al mercado laboral.
Este desacople entre crecimiento y empleo marca un quiebre con gobiernos anteriores. Durante la administración Macri se generaron 262.000 empleos anuales, aunque ninguno fue formal. En el gobierno de Fernández se crearon 433.000 empleos por año, con expansión tanto del sector formal como informal. La gestión actual, pese a mejores indicadores de crecimiento en dos de los últimos tres años, enfrenta la peor performance en generación de ocupación de las tres últimas administraciones.
La informalidad como única fuente de empleo
Lo más preocupante es que el sector formal expulsa empleo más intensamente que durante la recesión macrista, mientras que la informalidad —especialmente el cuentapropismo— es el único generador de ocupación. En el primer semestre de 2026, la informalidad alcanzó el 45% de los trabajadores, y la pobreza llegó al 32,3% de la población.
Este escenario contrasta con la experiencia internacional. Noruega aprovechó el petróleo del Mar del Norte para desarrollar una red densa de proveedores de ingeniería, tecnología y servicios que luego exportó. Angola, con recursos similares, generó menos encadenamientos locales y mayor dependencia del petróleo. La diferencia no está en el recurso natural, sino en la política productiva que lo rodea.
¿Qué políticas podrían revertir la informalidad?
Para reducir sustancialmente la informalidad se requieren intervenciones simultáneas. En primer lugar, crecimiento económico sostenido durante años: ninguna economía estancada se formaliza masivamente. Pero la composición del crecimiento es crítica. Expandirse 4% impulsado por construcción, industria y servicios genera mucho más empleo que hacerlo exclusivamente por minería, petróleo y agro.
El boom exportador actual ofrece dos oportunidades:
- Genera dólares necesarios para que el resto de la economía crezca sin chocar recurrentemente con la falta de divisas.
- Puede multiplicarse en empleo indirecto si traccionan un entramado denso de proveedores industriales y de servicios: ingeniería, metalmecánica, químicos, transporte, software y construcción.
Sin embargo, los encadenamientos industriales difícilmente surjan solo por la magia del mercado. Se requiere política productiva activa, simplificación de contratación y registración, reducción de costos de formalización para trabajadores de bajos salarios y pequeñas empresas, mejora de fiscalización, y aumento de productividad empresarial.
Ciencia, tecnología y formación: la deuda pendiente
Para que alrededor de Vaca Muerta, la minería o el agro emerjan empresas argentinas capaces de vender tecnología, ingeniería y servicios sofisticados, son centrales la ciencia, la tecnología y la formación profesional. Lamentablemente, el desfinanciamiento de esta agenda tendrá consecuencias duraderas en la capacidad de generar empleo de calidad.
La inversión privada también enfrenta obstáculos. La industria tiene cerca del 50% de capacidad ociosa, lo que desalienta nuevas inversiones. La construcción está frenada por la caída de obra pública, costos muy elevados en dólares en el sector privado, y baja escala del crédito hipotecario. Aunque petróleo y minería viven un boom inversor, no mueven suficientemente la aguja agregada si sectores mucho más grandes tiran para abajo.
Migración interna: cambios demográficos moderados
Se espera migración hacia Vaca Muerta y regiones mineras, pero el INDEC prevé que Neuquén pasará de 1,5% a 1,6% de la población argentina entre 2025 y 2040: un cambio moderado. La región metropolitana de Confluencia podría superar el millón de habitantes para mediados de siglo, convirtiéndose en la primera región urbana de la Patagonia en alcanzar esa cifra. A modo de referencia, el AMBA tiene 16 millones de habitantes.
Un riesgo típico argentino es que la infraestructura y el uso del suelo, sin planificación, corran de atrás. En Neuquén ya se observa que, pese a buenos ingresos, el porcentaje de hogares con agua corriente o cloaca cayó varios puntos por expansión de viviendas sin servicios.
Impacto para empresas y administradores: el desafío de la formalización
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, el escenario 2025-2026 presenta un dilema central: crecimiento económico sin generación de empleo formal equivale a contracción del mercado interno y reducción de demanda de bienes y servicios. La informalidad creciente significa competencia de actores sin costos de registración, presión a la baja en precios y márgenes, y mercados cada vez más fragmentados.
Para empresas pequeñas y medianas, la baja productividad sistémica se convierte en una trampa: sin crecimiento de demanda agregada y con capacidad ociosa generalizada, es difícil justificar inversiones en formalización o modernización. La salida requiere políticas horizontales de simplificación tributaria y laboral, acceso a crédito productivo a tasas razonables, y sectores dinámicos que generen encadenamientos locales. Sin eso, el modelo de crecimiento por recursos naturales seguirá siendo poco inclusivo en términos de empleo registrado y oportunidades para la mediana y pequeña empresa argentina.







