Las acciones de NVIDIA rompieron su récord histórico el 2 de octubre de 2026, alcanzando un máximo intradía de aproximadamente US$ 237,83 y superando el anterior pico registrado en mayo. Este movimiento refleja la confianza del mercado en el ciclo de productos de la compañía y la demanda sostenida de infraestructura de inteligencia artificial.
¿Qué impulsó el nuevo máximo histórico de NVIDIA?
El catalizador inmediato provino de Morgan Stanley, cuyo analista Joseph Moore reafirmó a NVIDIA como su principal opción en semiconductores tras reunirse con el CEO Jensen Huang y la CFO Colette Kress. La firma mantuvo su calificación de "Overweight" con precio objetivo de US$ 300, destacando el nuevo ciclo de productos y la creciente demanda de laboratorios de IA y sistemas de IA agente.
El contexto macroeconómico también favoreció el movimiento. Un reporte de empleo estadounidense más débil de lo esperado redujo las expectativas de nuevas subidas de tasas de la Reserva Federal en el corto plazo, impulsando a los inversores tecnológicos. El índice Nasdaq también alcanzó niveles récord durante el mismo período.
Adicionalmente, el 28 de septiembre NVIDIA anunció una ampliación de su programa de recompra de acciones por US$ 150.000 millones, llevando la autorización restante a US$ 235.000 millones. Jensen Huang señaló que este movimiento demuestra la confianza de la compañía en las oportunidades de largo plazo.
¿Cuál es el potencial alcista según Wall Street?
Lo notable es que el precio récord actual sigue siendo inferior a casi todos los objetivos principales de Wall Street. Entre los 61 analistas que cubre S&P Global, el precio objetivo promedio para NVIDIA es de US$ 327,70, lo que implica un potencial de alza de aproximadamente 40% desde el cierre del viernes anterior.
Las proyecciones varían según la firma. Morgan Stanley, Goldman Sachs y UBS proyectan US$ 300, mientras que Citi apunta a US$ 315 y JPMorgan a US$ 320. En el extremo superior, Evercore ISI establece un objetivo de US$ 465, lo que representaría un potencial alcista cercano al 99% desde los precios observados a principios de octubre.
Sin embargo, Goldman Sachs ha advertido que las expectativas sobre NVIDIA ya son elevadas. Para justificar estas valuaciones, los inversores necesitarán ver pruebas consistentes de que el gasto en inteligencia artificial pueda sostener el crecimiento proyectado.
Qué debe vigilar el mercado en los próximos meses
- Resultados del Q3 2026 (noviembre): NVIDIA aún no ha anunciado la fecha exacta. La demanda de chips Rubin, la guía de ingresos y los márgenes operativos serán los datos más críticos para validar el optimismo de Wall Street.
- Lanzamientos de productos: El ciclo de Rubin y Vera, junto con avances en IA agente, son considerados por Morgan Stanley como motores clave de crecimiento futuro.
- Gasto corporativo en IA: Microsoft, Amazon, Meta y otros clientes grandes deben mantener inversiones robustas en infraestructura de inteligencia artificial para sostener la demanda.
- Ejecución del programa de recompra: NVIDIA planea ejecutar los US$ 235.000 millones restantes de autorización hasta el año fiscal 2028, lo que podría proporcionar soporte adicional al precio de la acción.
Implicancias para inversores y empresas argentinas expuestas a tecnología
Para los administradores y dueños de empresas argentinas con exposición al sector tecnológico o que invierten en mercados internacionales, el comportamiento de NVIDIA es un indicador clave del ciclo de gasto en infraestructura digital. Una corrección en las acciones de la chipmaker podría afectar el apetito de riesgo global por activos tecnológicos y, consecuentemente, los valuaciones de empresas de software, servicios cloud y desarrollo de sistemas en la región.
Por otro lado, si NVIDIA continúa validando los objetivos de Wall Street mediante resultados sólidos, esto reforzaría la tendencia de inversión global en IA, creando oportunidades para proveedores de servicios y soluciones tecnológicas locales que se posicionen en este ecosistema. El monitoreo de los resultados de Q3 2026 será determinante para confirmar si el optimismo actual es sostenible o si existe riesgo de corrección.







