El presidente Javier Milei afirmó durante su participación en París que una eventual reelección permitiría reducir significativamente el riesgo país y acelerar el crecimiento económico argentino a tasas de entre 7 % y 8 % per cápita.
¿Qué proyecciones económicas planteó Milei en París?
Durante el cierre de la Argentina Week en la capital francesa, el mandatario recibió el premio a "Economista más influyente" del Foro Económico de París. En su discurso pronunciado en la sede del Automobile Club de France, Milei vinculó sus proyecciones de crecimiento con la continuidad del equilibrio fiscal y la reducción del costo de financiamiento. Según sus palabras, en caso de conseguir la reelección "se va a desplomar el riesgo país y vamos a acelerar nuestra tasa de crecimiento, seguramente a niveles del 7 u 8 por ciento per cápita".
El Presidente repasó indicadores que atribuyó a sus políticas y reivindicó el trabajo de su gabinete económico. Destacó que Argentina llegó a su gobierno con una relación deuda-producto de cien por ciento del PBI y un riesgo país de 3.000 puntos básicos. Según sus datos, la consolidación fiscal redujo esa proporción al 39 % y llevó el indicador por debajo de los 500 puntos básicos en un tramo de su administración.
El equilibrio fiscal como pilar de la estrategia
Milei enfatizó que el equilibrio fiscal constituye el fundamento sobre el cual descansa su proyección de crecimiento. "Mientras que yo ocupe la presidencia argentina, el equilibrio fiscal seguirá existiendo", aseguró ante la audiencia parisina. El ajuste fiscal se realizó mediante una reducción del gasto público, y el mandatario destacó que la presión fiscal se redujo en tres puntos del PBI.
El Presidente también reconoció fluctuaciones recientes en el riesgo país, atribuyéndolas a "los acontecimientos recientes en el mundo" y definiendo a Argentina como "un activo beta agresivo". Sin embargo, sostuvo que el riesgo asociado a su administración hasta 2027 "está por debajo de los cien puntos básicos".
Desregulaciones y transformación estatal
Milei respalda la gestión del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Según el Presidente, su gobierno realizó dieciocho mil desregulaciones a un ritmo de "diecisiete, dieciocho por día". El mandatario interpretó las críticas que recibió sobre estas medidas como una señal de que se estaban desarmando privilegios, describiéndolas como la eliminación de "curros" y "cotos de caza".
En su exposición, Milei argumentó que ciertas regulaciones buscan crear esquemas de mercado concentrado que "lo que hace es matar el crecimiento". Por el contrario, presentó la desregulación como una herramienta fundamental para promover la expansión económica.
Inversión extranjera y apertura comercial
El Presidente enumeró tres ejes de su estrategia: protección de la propiedad privada, acumulación de capital humano y apertura de la economía. Señaló que Argentina debería tener un coeficiente de apertura de 90 % de acuerdo con su PBI per cápita, frente al 30 % actual.
Milei destacó que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) reunió cerca de US$ 50.000 millones en inversiones aprobadas y más de US$ 150.000 millones pendientes de aprobación. Entre los sectores identificados como impulsores de la actividad mencionó el petróleo, el gas, la minería, el campo, la economía del conocimiento y los proyectos para instalar centros de datos vinculados con inteligencia artificial.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Las proyecciones de Milei tienen implicaciones directas para las empresas y administradores argentinos. Si se materializan las reducciones en el riesgo país que el mandatario proyecta, el costo de financiamiento disminuiría, mejorando las condiciones para inversión e inversión extranjera. La continuidad del equilibrio fiscal también podría traducirse en una menor volatilidad macroeconómica, generando mayor previsibilidad para la planificación empresarial.
Para sectores como minería, energía y tecnología, las oportunidades de inversión mediante el RIGI representan una ventana de crecimiento. Sin embargo, los administradores deben monitorear tanto la evolución del riesgo país como la continuidad de las políticas de desregulación, que pueden modificar los costos operativos y la competitividad según el sector. La proyección de crecimiento per cápita de 7 a 8 % implicaría una recuperación significativa de la demanda interna, favoreciendo a empresas orientadas al mercado doméstico.







