Argentina permanecerá clasificada como un "trade" especulativo mientras no reduzca su volatilidad, según advirtió Pablo Goldberg, Portfolio Manager de Mercados Emergentes de Blackrock, durante su participación en el 62° Coloquio del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) realizado en Mar del Plata el 2 de octubre de 2026. La evaluación del ejecutivo refleja la persistente desconfianza de los inversores institucionales globales en activos argentinos, a pesar de los esfuerzos del Gobierno por atraer capital de largo plazo.
¿Por qué los inversores ven a Argentina como un trade y no como inversión de largo plazo?
La respuesta está en el comportamiento de los propios residentes locales. Goldberg explicó que los inversores internacionales observan primero las decisiones de los argentinos: "Si el local desconfía, ¿por qué tendría yo que confiar si ellos tienen de alguna manera una mejor información que la que tengo yo?". Esta lógica ha probado ser determinante a la hora de evaluar riesgo soberano.
Los datos respaldan esta cautela. Según el informe de Posición de Inversión Internacional (PII) publicado por el INDEC, durante el segundo trimestre de 2026 la cantidad de dinero ahorrado fuera del sistema financiero local alcanzó US$ 260.000 millones, equivalente a la mitad del total de activos financieros del país. Goldberg señaló que "se ve que recurrentemente los locales se refugian en moneda extranjera antes de las elecciones", patrón que genera volatilidad y desalienta compromisos de capital externo prolongado.
Riesgos domésticos versus geopolíticos: el diagnóstico de Moody's
Según los parámetros de la calificadora de riesgo Moody's, Argentina podría alcanzar la categoría de "grado de inversión" si se evaluara únicamente el ratio de riqueza por habitante. Sin embargo, otros factores estructurales lo impiden. El más crítico es el riesgo político doméstico, que genera alta volatilidad independientemente de reformas institucionales como la Ley de Independencia del Banco Central.
Goldberg fue categórico en su diagnóstico: "Argentina no tiene muchos riesgos geopolíticos, pero tiene muchos riesgos domésticos". Esta distinción es fundamental para entender por qué el país sigue siendo castigado en los mercados. Los riesgos geopolíticos afectan a muchas naciones; los domésticos son privativos de Argentina y reflejan problemas de estabilidad institucional y predictibilidad normativa que los inversores internacionales no pueden ignorar.
La brecha entre la meta de grado de inversión y la realidad política
El presidente Javier Milei se propuso alcanzar el grado de inversión para Argentina en 2031. No obstante, Goldberg considera el objetivo ambicioso. El ejecutivo de Blackrock enfatizó que "realmente hay que mostrar que hay una sensación de que la Argentina del pasado no es lo mismo que la Argentina del futuro".
El problema radica en los "volantazos" que caracterizan los ciclos electorales argentinos. Países como Perú y Uruguay experimentan cambios políticos frecuentes —incluso alternancia entre gobiernos de izquierda, derecha y outsiders—, pero mantienen reglas macroeconómicas estables. Perú atraviesa crisis políticas recurrentes, pero preserva estabilidad macroeconómica. Uruguay alterna colores políticos, pero respeta reglas de juego no cuestionadas. Argentina, en cambio, sufre cambios en las reglas básicas con cada transición de poder, lo que genera estrés en inversores locales y externos.
La ausencia de inversores institucionales de largo plazo
Otro factor de vulnerabilidad es la falta de inversores institucionales locales profundos. El cierre de las Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión (AFJP) eliminó una fuente potencial de financiamiento soberano con ahorro local, lo que obligó al Gobierno a depender de deuda externa. Esta exposición contrasta con Brasil, que mantiene deuda pública casi el doble de la argentina pero financia solo el 3% en divisas extranjeras, lo que lo hace menos vulnerable a shocks internacionales.
La creación de los Fondos de Asistencia Laboral (FAL) podría paliar parcialmente esta carencia, aunque aún no genera la profundidad de mercado que requiere la Argentina.
Impacto para empresas y administradores: el costo del riesgo país
El diagnóstico de Blackrock tiene consecuencias directas para las pymes y corporativos argentinos. Goldberg advirtió que al evaluar bonos corporativos, "lo primero que miramos es el código postal": la calificación de riesgo de una empresa está fuertemente vinculada al riesgo soberano de su país. Cuando Argentina es percibida como "trade" de alto riesgo, los títulos emitidos por empresas locales heredan esa penalización, encareciendo el acceso al financiamiento internacional.
Para los administradores de negocios, esto significa que la reducción de volatilidad macroeconómica y la consolidación de reglas institucionales estables no son solo objetivos macroeconómicos, sino requisitos para que sus empresas accedan a capital global en condiciones competitivas. Mientras Argentina sea catalogada como "trade", sus corporativos pagarán primas de riesgo injustificadas por sus fundamentals operativos.







