Durante los últimos doce meses, la inflación acumulada alcanzó 33,6% mientras la base monetaria creció solo 11,7% en términos nominales, evidenciando una desconexión significativa entre la expansión del dinero en circulación y el aumento de precios en la economía argentina.
¿Cómo evolucionó la base monetaria en lo que va de 2026?
El año se dividió en dos etapas claramente diferenciadas. Entre enero y julio, la base monetaria en pesos se expandió a un ritmo de $462.000 millones mensuales, impulsada principalmente por la compra de divisas del Banco Central al sector privado, que promedió USD 2.700 millones mensuales. Esta expansión fue posible gracias a la alta estacionalidad en la demanda de pesos durante enero y julio, períodos tradicionales de mayor liquidez.
Sin embargo, desde agosto la dinámica cambió radicalmente. Las compras de divisas del BCRA se desplomaron por la menor oferta de dólares derivada de la estacionalidad en la liquidación de exportaciones agrícolas y emisiones de deuda empresaria. El promedio diario pasó de USD 103 millones en julio a USD 39 millones en agosto y USD 15 millones en septiembre, representando una caída de casi 85%. Hasta el 24 de septiembre, la base monetaria se contrajo a un ritmo de $222.000 millones mensuales.
Absorción monetaria: el rol del Tesoro y los bancos
Durante la primera etapa del año, tanto el Banco Central como el Tesoro implementaron mecanismos de esterilización para absorber los pesos que excedían la demanda de dinero. El Tesoro aumentó sus depósitos en el BCRA y realizó compras de divisas al Central con un promedio mensual de $1,1 billones, originadas en la renovación de vencimientos de deuda en pesos.
La transferencia de utilidades contables al Tesoro por $24 billones en mayo fue destinada parcialmente a cancelar Letras Intransferibles que el BCRA mantenía. De ese monto, $16 billones se utilizaron para esa cancelación y el resto fue depositado. Actualmente, el Tesoro mantiene saldos en el BCRA por $8,1 billones, que funcionan como neutrales mientras no se utilicen.
El sistema financiero también contribuyó a la absorción de liquidez. Los bancos incrementaron sus colocaciones de excedentes en el BCRA a $991.000 millones mensuales durante agosto y septiembre, mientras el requisito de liquidez se mantuvo en 34% sobre los depósitos, superior al promedio de 25% registrado durante 2025.
La brecha entre dinero e inflación: el desafío actual
El contraste entre la expansión monetaria y el aumento de precios es notable. Desde fines de julio hasta septiembre, la base monetaria aumentó apenas 0,5% nominal, mientras la inflación del período fue 3,9%, casi ocho veces superior. En términos reales, comparando con un año atrás, la base monetaria experimentó una contracción de 16% cuando se ajusta por la inflación acumulada.
Esta dinámica refleja la apuesta de las autoridades monetarias por mantener la estabilidad de la tasa de interés en niveles de 2% efectivo mensual, alineados con las expectativas de inflación, mientras se busca controlar la expansión de dinero en circulación. La tasa de renovación promedio de vencimientos de deuda del Tesoro alcanzó 116%, absorbiendo $16,5 billones por esa vía.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Para los dueños y administradores de empresas, esta dinámica monetaria tiene implicaciones directas en la gestión financiera. La contracción real de la base monetaria, combinada con una inflación de 33,6% anual, presiona sobre el costo de financiamiento y reduce el poder adquisitivo de los ingresos en pesos. La tasa de interés estable en 2% mensual resulta insuficiente para compensar la inflación, lo que hace crítico evaluar estrategias de cobertura en dólares o activos indexados.
Además, la desaceleración de la base monetaria desde agosto sugiere que el acceso al crédito podría enfrentar limitaciones en los próximos meses, especialmente considerando el bajo crecimiento del crédito registrado durante 2026. Las empresas deben anticipar una mayor dificultad para refinanciar pasivos en pesos y una potencial presión sobre los márgenes operativos si los precios continúan subiendo más rápido que la disponibilidad de dinero en el sistema.







