Los Fondos de Asistencia Laboral (FAL) comenzarán a operar el 1° de noviembre de 2026 y generarán una base de ahorro institucional de largo plazo estimada en al menos US$ 2.000 millones anuales, según directivos de agentes de liquidación y compensación.
¿Cómo funcionan los Fondos FAL?
Los FAL se conforman mediante una redirección de parte de los aportes que efectúan las empresas al sistema jubilatorio. Estos fondos serán administrados por sociedades gerentes de fondos comunes, agentes de liquidación y compensación (ALYC) y bancos, todos autorizados por la Comisión Nacional de Valores (CNV).
Los recursos se canalizarán a través de fondos comunes de inversión o fideicomisos financieros autorizados, constituyendo un patrimonio separado, inembargable y de afectación específica. Esta estructura legal protege los fondos destinados al financiamiento de indemnizaciones por despidos.
Opciones de inversión permitidas para los administradores
Los gestores de FAL podrán invertir en múltiples instrumentos financieros según la reglamentación vigente:
- Deuda del Gobierno nacional
- Deuda de provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (con calificación local AAA para provincias)
- Depósitos en entidades financieras autorizadas por el BCRA
- Obligaciones negociables de emisores privados radicados en Argentina
Esta diversificación de opciones permitirá a los administradores construir carteras de inversión con distintos plazos y perfiles de riesgo.
Reconstrucción del ahorro institucional de largo plazo
Andrés Nobile, CEO de Adcap Asset Management, destaca que el FAL representa un cambio estructural significativo. Desde la estatización de las AFJP en 2008, el mercado argentino perdió un actor institucional con capacidad de invertir en horizontes extendidos. Durante casi dos décadas, el mercado se orientó principalmente a liquidez de corto plazo, coberturas contra inflación y devaluación, y estrategias tácticas.
"El principal cambio que introduce el FAL es la posibilidad de reconstruir una base de ahorro institucional de largo plazo en Argentina", señaló Nobile. Este cambio debería generar un descalce menor entre las necesidades de financiamiento de la economía real y el perfil de los inversores disponibles.
Según el ejecutivo, en el ámbito de los fondos comunes de inversión, los FAL podrían modificar gradualmente la estructura del mercado, incorporando inversores con horizontes más extensos y menor necesidad de rotación inmediata. Además, el mecanismo puede impactar positivamente en la profundidad del mercado de capitales al introducir una demanda institucional recurrente por instrumentos locales.
Impacto inicial moderado, pero creciente en el tiempo
Federico Broggi, CIO de IEB Fondos Comunes de Inversión, analiza el impacto desde dos perspectivas: cualitativa y cuantitativa. En lo cualitativo, subraya la aparición de un nuevo inversor institucional con horizonte de inversión más prolongado, diferente del perfil actual dominado por tesorerías empresariales que invierten en fondos money market y títulos cortos del Tesoro.
En lo cuantitativo, Broggi señala que hasta fin de 2027, los FAL dispondrán de aproximadamente el 2% de los vencimientos en pesos del Tesoro nacional para invertir. Este porcentaje inicial es modesto, limitando el impacto inmediato en el mercado de deuda.
Sin embargo, con el transcurso del tiempo, los fondos irán acumulando capital y ganando relevancia sobre el total de deuda emitida. El analista estima que el impacto cuantitativo será limitado durante el primer año de operación, pero adquirirá importancia progresiva en años subsecuentes.
Oportunidades para empresas y administradores de negocios
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, los FAL representan una oportunidad en múltiples dimensiones. En primer lugar, la creación de un mecanismo de financiamiento específico para indemnizaciones reduce la presión sobre el flujo de caja empresario al momento de despidos, permitiendo una planificación financiera más predecible.
En segundo término, la profundización del mercado de capitales que los FAL fomentarán debería ampliar las opciones de financiamiento disponibles para las empresas, tanto a través de obligaciones negociables como de otras fuentes de capital. Una mayor demanda institucional por instrumentos locales también podría mejorar las condiciones de acceso al crédito de largo plazo.
Finalmente, la estabilización y crecimiento del ahorro institucional contribuye a un entorno macroeconómico más favorable para la inversión empresaria, facilitando la planificación estratégica y la expansión de operaciones en horizontes de mediano y largo plazo.







