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Dolarización en Argentina: economista propone impuesto a compras de dólares
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Dolarización en Argentina: economista propone impuesto a compras de dólares

La demanda de dólares en los bancos argentinos alcanzó los US$ 2.700 millones netos durante septiembre de 2026 , marcando un nuevo nivel estructural que despierta preocupaciones entre analistas…

La demanda de dólares en los bancos argentinos alcanzó los US$ 2.700 millones netos durante septiembre de 2026, marcando un nuevo nivel estructural que despierta preocupaciones entre analistas económicos. En este contexto, expertos plantean gravar la compra de billetes verdes para desalentar el atesoramiento y el turismo en el exterior.

¿Cuál es el nivel actual de dolarización en Argentina?

Durante septiembre de 2026, los bancos vendieron al menos US$ 2.700 millones en forma neta, según cálculos preliminares del sistema financiero. Esta cifra representa un nuevo escalón estructural que supera ampliamente los US$ 2.000 millones mensuales que hasta hace poco se consideraba un límite crítico capaz de desencadenar una crisis cambiaria. Sin embargo, la economía parecería estar absorbiendo esta demanda sin colapsar.

El ritmo de compras resulta frenético: en agosto, la demanda fue menor a la de julio, pero se ubicó un 24% por encima del registro de junio. Según el último informe cambiario del Banco Central, 1,7 millones de ahorristas compraron dólares en las ventanillas bancarias durante el mes. De ese total, aproximadamente US$ 1.100 millones —casi el 40%— quedaron depositados en el sistema bancario en lugar de ser retirados como efectivo.

Dolarización y enfriamiento económico: una combinación preocupante

El salto en la demanda de divisas ocurre en un momento de intrigas en la dinámica del plan económico. Los últimos registros muestran un enfriamiento en el nivel de actividad económica, lo que ha generado sospechas en consultoras sobre una posible recesión técnica con dos trimestres consecutivos de leve caída.

Este fenómeno contrasta con la estabilidad cambiaria que mantiene el Gobierno. El superávit comercial en agosto arrojó un saldo de US$ 2.187 millones, lo que permite abastecer la demanda récord de dólares sin desencadenar una crisis de divisas. Sin embargo, la mayor parte de esos dólares termina siendo absorbida por los ahorristas en lugar de fortalecer las reservas del Banco Central.

El Banco Central tuvo que resignarse a reducir su compra de divisas a un promedio de US$ 38 millones por día durante agosto, apenas un tercio del ritmo del mes anterior. Durante septiembre, el ritmo fue aún más bajo, con US$ 12 millones diarios.

La propuesta de gravar la compra de dólares

Para el economista Rodolfo Santángelo, socio de la consultora MacroView, el nivel actual de dolarización de los argentinos resulta insostenible. Santángelo considera que habría que reducir la demanda de billetes verdes destinados al atesoramiento y al turismo en el extranjero.

El analista planteó una pregunta provocadora: "¿Por qué pago impuestos para todo menos para comprar dólares?" Señaló que mientras los viajeros que se alojan en hoteles nacionales pagan IVA e Ingresos Brutos, quienes se van a destinos como Punta Cana en el exterior no tributan sobre esa transacción.

Santángelo propuso que ese impuesto podría ser el IVA o uno similar al PAIS, con los ingresos destinados a reducir la carga tributaria sobre alimentos. De esta manera, se buscaría impulsar el repunte en el consumo masivo mientras se desalienta la salida de dólares del sistema.

El punto de inflexión: abril de 2025 y el levantamiento del cepo

El fenómeno actual de dolarización tiene raíces en decisiones de política cambiaria tomadas meses atrás. Los financistas identifican con claridad un punto de inflexión: el levantamiento del cepo para las personas en abril de 2025.

Desde entonces, la remonetización en pesos comenzó a enfrentar un obstáculo inesperado. La liberación cambiaria permitió que millones de ahorristas volvieran a dolarizar sus excedentes. Si bien una parte quedó depositada en los bancos, otra salió directamente del sistema financiero hacia el colchón de las familias.

A comienzos de 2026, el Banco Central había diseñado un programa para remonetizar la economía: comprar dólares, emitir pesos y expandir la liquidez sin comprometer la baja de la inflación. Sin embargo, nueve meses después ocurrió casi lo contrario. Cerca del 80% de los pesos emitidos terminó siendo retirado del mercado mediante operaciones del Tesoro, colocaciones de deuda y ventas de instrumentos dólar linked destinados a ofrecer cobertura a exportadores.

Impacto de la dolarización masiva para empresas y administradores

Para los dueños y administradores de empresas argentinas, el nivel histórico de dolarización presenta dilemas complejos. Por un lado, la estabilidad del tipo de cambio reduce la incertidumbre sobre costos de importación y financiamiento en dólares. Por el otro, el enfriamiento de la demanda de pesos limita el consumo masivo, presionando sobre ingresos de negocios orientados al mercado interno.

Si se implementara un impuesto a la compra de dólares como propone Santángelo, las consecuencias serían mixtas. Una reducción en la demanda de divisas podría fortalecer la liquidez en pesos y dinamizar el consumo, beneficiando a comercios y servicios. Sin embargo, también elevaría los costos para empresas que requieren dólares para importaciones o pagos al exterior.

La clave para los administradores será monitorear si el Gobierno opta por medidas tributarias sobre la dolarización y cómo eso impacta en la demanda interna y en la disponibilidad de divisas para operaciones comerciales. Mientras tanto, la paradoja persiste: una economía con estabilidad cambiaria pero con una moneda local debilitada estructuralmente.

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