Durante la cumbre bilateral de septiembre de 2026, Donald Trump solicitó a Xi Jinping que China incrementara la producción de combustibles refinados para estabilizar los mercados energéticos globales. La gestión responde a la escalada de precios en Estados Unidos, donde el diésel ronda los US$ 6,50 por galón frente a menos de US$ 3,70 hace un año, presionando hogares y sectores productivos en un contexto electoral delicado.
¿Por qué suben los precios del combustible en Estados Unidos?
La crisis energética actual tiene múltiples orígenes. La guerra de Irán, iniciada a finales de febrero de 2026 con ataques de Estados Unidos e Israel contra Teherán, ha generado disrupciones en el estrecho de Ormuz, corredor marítimo por donde transitaba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas antes del conflicto. A pesar de los meses transcurridos, Washington y Teherán no han alcanzado un acuerdo de paz que normalice el tránsito en esa ruta crítica.
Rusia añade presión adicional al mercado. Bajo sanciones occidentales desde su invasión de Ucrania en 2022, Moscú ha visto reducida casi un 30% su producción de diésel durante 2025 debido a ataques ucranianos contra refinerías, lo que disminuyó sus exportaciones internacionales. Esta combinación de factores—conflicto en Ormuz, capacidad rusa limitada y volatilidad geopolítica—ha empujado los precios al alza en Estados Unidos.
¿Cuál es la capacidad de China para aumentar exportaciones de combustibles?
China es un productor importante de combustibles refinados, pero enfrenta un dilema estratégico. Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos, Pekín acumuló casi 1.400 millones de barriles de petróleo al cierre de 2025, agregando un promedio de 1,1 millones de barriles diarios durante ese período. Sin embargo, en marzo de 2026 el Gobierno chino restringió las exportaciones de gasolina y diésel para proteger sus inventarios internos frente a temores de escasez.
Esa restricción ilustra las prioridades de Pekín: equilibrar el alivio de la presión internacional con las necesidades de su propio mercado. Analistas de RBN Energy consideran posible que China flexibilice las exportaciones de gasolina, diésel y combustible de aviación. De hecho, durante el verano de 2026 ya mostró apertura: los envíos de productos petroleros refinados aumentaron casi un 13% interanual, y las exportaciones de combustible de aviación alcanzaron niveles récord en agosto. Sin embargo, esa flexibilización no garantiza que Pekín mantenga o amplíe esa política.
El impacto electoral de los precios del combustible
El encarecimiento se ha convertido en un asunto político central. El diésel marcó un máximo cercano a US$ 6,53 por galón el martes de la semana de la cumbre, golpeando especialmente a sectores como agricultura, transporte de carga y construcción. La gasolina también subió, alcanzando US$ 4,49 por galón en promedio nacional, con seis estados superando los US$ 5 por galón.
La Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA) advirtió que los precios se encaminaban a establecer un nuevo récord para septiembre, perspectiva que aumenta la visibilidad del costo de la crisis para los consumidores. El estratega republicano Chris Wilson señaló que los votantes perciben el precio del combustible varias veces por semana, alimentando frustración especialmente entre trabajadores y hogares de clase media.
Candidatos republicanos en contiendas reñidas expresaron preocupación. Ashley Hinson, aspirante al Senado por Iowa, pidió que los habitantes no paguen por la guerra en la estación de servicio. Mike Rogers, candidato en Michigan, propuso una suspensión temporal de las exportaciones estadounidenses de diésel. El senador Jon Husted en Ohio también demandó que el conflicto termine cuanto antes para reducir precios.
Acuerdos comerciales y energéticos de la cumbre Trump-Xi
Más allá de la energía, la cumbre de septiembre de 2026 produjo varios acuerdos. Washington y Pekín alcanzaron un "consenso sobre recomendaciones" arancelarias para bienes valorados en unos US$ 30.000 millones. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció una extensión de dos meses a la tregua comercial pactada en 2025, con vencimiento previsto para el 10 de enero de 2027.
Ambos gobiernos crearon una nueva Junta de Inversiones para discutir oportunidades y obstáculos comerciales, y acordaron abrir un canal dedicado a evaluar riesgos y beneficios de la inteligencia artificial, con próximo intercambio en noviembre. En materia energética, China se comprometió a importar al menos 10 millones de toneladas métricas de carbón estadounidense anualmente durante 2027 y 2028.
Ambas potencias también coincidieron en que Irán nunca debe poseer armas nucleares y que ningún país debe imponer peajes en vías fluviales internacionales—una referencia directa al estrecho de Ormuz, cuya normalización sigue siendo central para resolver la incertidumbre energética que presiona los mercados globales.
Impacto para empresas y administradores argentinos
Los movimientos en los mercados energéticos estadounidenses generan ondas expansivas que alcanzan a las economías latinoamericanas. Para administradores y dueños de empresas argentinas, la volatilidad en precios internacionales de combustibles afecta directamente el costo de importaciones, logística y energía. Si los precios estadounidenses se estabilizan gracias a mayor oferta china, podría haber alivio en costos globales de transporte y energía; si escalan, presionarán aún más sobre márgenes empresariales y competitividad exportadora.
La incertidumbre geopolítica en Ormuz también impacta el financiamiento internacional y la disponibilidad de crédito para empresas argentinas, ya que la volatilidad energética afecta apetito de riesgo en mercados financieros. Monitorear los acuerdos comerciales entre Washington y Pekín resulta crítico: una escalada arancelaria podría reconfigurar cadenas de valor globales en las que operan muchas empresas locales, mientras que una tregua comercial estable favorecería previsibilidad en costos de insumos importados y acceso a mercados.







