El mercado laboral argentino atraviesa una transformación estructural sin precedentes. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) del segundo trimestre de 2026, el trabajo por cuenta propia informal creció un 317% en un año, superando los 2 millones de personas y consolidándose como la modalidad ocupacional que más se expande en el país.
¿Por qué crece tanto el trabajo informal en Argentina?
El crecimiento del cuentapropismo informal responde a la contracción del empleo formal, no a una preferencia de los trabajadores. Durante el período 2025-2026, la cantidad total de ocupados aumentó en 265.000 personas, pero los empleos informales crecieron en 348.000, mientras que los registrados descendieron en 83.000. Esta dinámica llevó la tasa de informalidad general al 45%, el valor más alto desde que el Indec comenzó a publicar esta medición a fines de 2023.
Los especialistas enfatizan que se trata de un "cuentapropismo de necesidad". Santiago Poy, vicerrector del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), explica que estas personas "se lanzan o desarrollan una actividad por su cuenta, principalmente por falta de ingresos", diferenciándolo del cuentapropismo "de oportunidad" que genera actividades productivas genuinas. Los bajos ingresos y la baja productividad caracterizan esta inserción laboral precaria.
Caída histórica del empleo asalariado
En el segundo trimestre de 2026, los asalariados representaron el 70,5% de las personas ocupadas, el valor más bajo registrado desde que el CIAS releva esta serie en 2016 e igual al alcanzado durante el cuarto trimestre de 2020, en plena pandemia. Esta caída histórica refleja que una proporción decreciente de trabajadores se desempeña bajo relación de dependencia, registrada o no.
En sentido inverso, el cuentapropismo llegó al 25,5% de los ocupados, tras subir 1,8 puntos porcentuales respecto al segundo trimestre de 2025. Ese incremento equivale a unas 307.000 personas más que pasaron a trabajar por su cuenta en apenas doce meses, aproximándose al máximo histórico de 2020.
¿Cuánto ganan los trabajadores por cuenta propia informal?
Las brechas salariales revelan la precariedad de esta modalidad ocupacional. Según datos del Instituto Universitario CIAS correspondientes al primer trimestre de 2026, los trabajadores por cuenta propia informales percibieron un ingreso mensual promedio de $541.000,00 y una mediana de $400.000,00. Estos montos representan menos de la mitad del promedio de $1.391.000,00 que obtuvieron los cuentapropistas formales y quedaron por debajo del ingreso medio de $1.104.000,00 para el conjunto de los ocupados.
La desventaja persiste incluso considerando la carga horaria. Los informales dedicaron en promedio 30,5 horas semanales a su actividad y obtuvieron $4.435,00 por hora, frente a las 38 horas y los $9.154,00 por hora de los formales. Además, el 55% de los informales ganó menos que el valor de la canasta básica de un adulto, y el 29% declaró trabajar menos horas de las que deseaba.
Sectores y perfiles de los trabajadores informales
La inserción laboral de este colectivo se concentra en actividades de baja escala vinculadas al consumo cotidiano. El comercio reúne a 635.000 cuentapropistas informales, el 30% del total, con presencia en almacenes, kioscos, venta de mercaderías, ropa, calzado, ferias y comercialización por redes sociales. La pequeña construcción agrupa otros 402.000 trabajadores, el 19%, dominada por changas y arreglos en casas particulares. Los servicios personales suman 354.000 personas, el 17%, en peluquería, estética, jardinería, cuidado y recreación.
El perfil demográfico combina formación educativa media o baja con fuerte concentración geográfica. El 46% vive en el Gran Buenos Aires, aunque esa región reúne al 43% del total de ocupados. El 49% no completó el secundario y otro 33% tiene nivel medio terminado, mientras que solo el 7% alcanzó estudios superiores completos. La edad promedio es de 43 años y las mujeres representan el 42% del total, con participación mayoritaria en gastronomía, comercio de indumentaria y cuidado personal.
Las condiciones de trabajo reflejan extrema precariedad: el 76% no dispone de un local, el 78% desarrolla su actividad en casa del cliente o en la calle, y el 22% carece de máquinas, local o vehículo para trabajar.
Impacto en empresas y administradores de negocios argentinos
Este fenómeno de expansión del cuentapropismo informal tiene implicaciones directas para los administradores y dueños de empresas argentinas. La contracción del empleo formal y la proliferación de trabajadores independientes sin registro modifican la estructura de la demanda de bienes y servicios, afectando cadenas de proveedores y modelos de negocio tradicionales.
Para las pymes, la creciente informalidad representa tanto desafío como oportunidad. Por un lado, reduce el poder adquisitivo de amplios segmentos de la población, limitando mercados cautivos. Por otro, genera nichos de subcontratación y servicios especializados donde pueden insertarse empresas medianas. Sin embargo, la brecha entre ingresos y canastas básicas agrava la situación: en hogares pobres, el ingreso familiar promedio de $922.755,00 queda 35,9% por debajo de la canasta básica total de $1.440.395,00.
La pobreza alcanzó el 32,3% de la población durante el primer semestre de 2026, afectando a 15,56 millones de personas. Aunque el ingreso per cápita familiar aumentó 11,5% en ese período, quedó rezagado respecto a la suba de 21,4% de la canasta básica alimentaria y 19,6% de la canasta total. Esta desconexión entre ingresos y costos de vida explica la expansión del cuentapropismo informal como estrategia de supervivencia, no como modelo de negocio sostenible.
Para quienes administran empresas, entender esta dinámica es crítico: la calidad del empleo se deteriora, la informalidad avanza y los ingresos de amplios sectores resultan insuficientes. Esto redimensiona decisiones sobre precios, productos, canales de distribución y estrategias de retención de talento en un mercado laboral fragmentado y precario.







