La economía argentina enfrenta un escenario de estanflación durante 2026, con crecimiento concentrado únicamente en sectores primarios y sin derrame hacia el resto de la actividad. Así lo advierte Lorenzo Sigaut Gravina, director de análisis macroeconómico de la consultora Equilibra, quien señala que la expansión se limita al "tridente de oro": Agro, Petróleo y Gas, y Minería.
¿Cuál es el nivel de inflación que registra septiembre de 2026?
Según los datos que maneja Equilibra, la inflación de septiembre alcanzaría el 1,9%, con riesgo de superar el 2% si se consideran los aumentos de naftas aplicados en la última semana del mes. Este guarismo representa una aceleración respecto al 1,7% mensual registrado en agosto, evidenciando una presión inflacionaria que continúa erosionando el poder de compra de las familias argentinas.
El economista atribuye esta dinámica a factores tanto internacionales como domésticos. En el plano externo, destaca el aumento de las tasas de interés de largo plazo en Estados Unidos a niveles sin precedentes en varias décadas. Localmente, la inflación se acelera por los precios internacionales elevados de commodities, que benefician las exportaciones del sector primario pero no se traducen en mejora salarial para el resto de los trabajadores.
Riesgo país en máximos y presión sobre reservas
El riesgo país volvió a quebrar la barrera de los 600 puntos durante la semana, reflejando las dudas del mercado sobre la continuidad de la política económica y las perspectivas electorales de 2027. Sigaut Gravina vincula esta presión a la situación interna, donde se registran aumentos simultáneos de pobreza, morosidad, informalidad y desempleo, junto con caída del salario real.
En cuanto a las reservas internacionales, el panorama se complica: el Banco Central ya no compra reservas y enfrenta vencimientos que podría cubrir con compras de divisas. Paralelamente, el Tesoro tampoco logra colocar Bonares, limitando otros canales de acumulación de divisas. Este escenario genera presión sobre la estabilidad cambiaria.
¿Qué riesgo hay de recesión técnica?
La caída del nivel de actividad registrada en julio de 2026 (informada por el INDEC en septiembre) coloca a la economía en el umbral de una recesión técnica, que se define como dos trimestres consecutivos de contracción. Para evitar este resultado, septiembre debería haber mostrado un aumento "muy fuerte" de la actividad, compensando un repunte muy débil esperado para agosto.
Este riesgo es particularmente grave porque ocurre sin que los sectores no primarios muestren dinamismo. Por más que Vaca Muerta registre récord de exportaciones, la economía en su conjunto permanece estancada, con sectores como manufactura, construcción y comercio sin mostrar recuperación sostenida.
El problema de fondo: falta de crecimiento generalizado
Sigaut Gravina enfatiza que el principal problema es la falta de crecimiento más allá de los sectores primarios. Aunque el gobierno cuenta con herramientas como el uso de fondos de la ANSES para estimular crédito hipotecario o medidas del BCRA para facilitar financiamiento en dólares a empresas, estos instrumentos tienen efectos lentos y limitados en un contexto donde el gobierno prioriza no hacer "populismo".
La recaudación tributaria cae durante 2026, obligando al gobierno a mantener ajuste del gasto para sostener el ancla fiscal. Este círculo vicioso limita la capacidad de reactivación: sin crecimiento, la recaudación se contrae; sin gasto público, la demanda agregada no se recupera. Las declaraciones oficiales de mejora económica ("los mejores 18 meses" en abril, promesas de 2028 como "el mejor año") chocan con la realidad de estancamiento que perciben empresas y trabajadores.
Impacto para empresas y administradores de negocios
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, el escenario de estanflación 2026 presenta desafíos críticos. Si operás fuera del agro, petróleo, gas o minería, enfrentás mercado interno contraído, con salarios reales en caída y demanda débil. Esto afecta márgenes operativos, presiona sobre precios de venta y limita opciones de expansión.
La inflación continua (aunque moderada en términos mensuales) erosiona márgenes si no se traslada a precios. El costo del crédito se mantiene elevado pese a las medidas del BCRA, y el acceso a divisas sigue siendo un desafío en contexto de presión sobre reservas. La incertidumbre electoral de cara a 2027 añade volatilidad a las decisiones de inversión y financiamiento a mediano plazo. Empresas con exposición a exportación de commodities se benefician; el resto debe gestionar contracción de demanda doméstica con herramientas limitadas.







