Un exasesor de la Reserva Federal fue condenado a 38 meses de prisión por mentir a investigadores en un caso que involucró vínculos con agentes chinos, documentos internos de la Fed y un matrimonio facilitado desde China.
¿Quién era John Rogers y qué cargo ocupaba en la Reserva Federal?
John Rogers se desempeñaba como asesor principal en investigación de la división de finanzas internacionales de la Reserva Federal de Estados Unidos. Su posición le permitía acceder a discusiones, documentos y análisis sensibles de una de las instituciones más críticas para la política económica estadounidense. Durante años, Rogers mantuvo contactos académicos y personales que, según las autoridades estadounidenses, involucraban a agentes del gobierno chino.
La trama de China: de Shanghai a Virginia
En 2013, Rogers conoció a un hombre identificado como Hummin Lee durante una conferencia en Shanghái organizada por el Banco de la Reserva Federal de Dallas. Las autoridades estadounidenses sostienen que Lee era en realidad Jin Chuan, un agente del gobierno chino. La relación se profundizó mediante correos, invitaciones académicas y regalos que incluían una edición de «El arte de la guerra».
Mientras tanto, Rogers buscaba compañía en plataformas de citas en línea y conoció a Yu Liu, una mujer de Shanghái. Lee coordinó viajes, trámites y gestiones para sus encuentros. La pareja se casó en Hong Kong en marzo de 2018, con Lee como testigo, y tuvieron una hija ese verano. La relación hizo que Rogers dependiera cada vez más de Lee para resolver asuntos financieros y personales.
Durante este período, Lee adelantó dinero para la expareja de Yu Liu y coordinó desplazamientos entre ciudades. Cuando investigadores registraron la casa de Rogers años después, encontraron US$ 55.000 en efectivo, aunque no lograron determinar su origen durante el juicio.
Documentos de la Fed y solicitudes de información sensible
Las solicitudes de Lee sobre información de la Reserva Federal se volvieron cada vez más específicas. Preguntó sobre tasas de interés, el dólar, la apertura financiera de China y la posible respuesta de la Fed ante una guerra comercial. Rogers respondía que eran temas académicos que podían tratarse sin información confidencial.
Sin embargo, en junio de 2019, Rogers imprimió dos documentos relacionados con pronósticos económicos y puntos para informar a los gobernadores de la Fed antes de una reunión del Comité Federal de Mercado Abierto. Al día siguiente viajó a China y, tres días después, fotografió una clase en Beijing con Lee y otras dos personas que, según los fiscales, trabajaban para servicios de seguridad chinos.
Un colega le había remitido un archivo marcado «No confidencial/Interno FR»; Rogers modificó el encabezado a «No confidencial/Externo» antes de enviarlo a Lee. Los abogados de Rogers sostuvieron que tenía autoridad para cambiar la etiqueta y que había retirado datos sensibles. En otro episodio, Rogers pidió información sobre incertidumbre en política comercial, la recibió sobre aranceles a lavadoras, y la envió a Lee a través de su correo personal.
El chantaje digital que expuso el caso
Mientras su matrimonio con Yu Yu se deterioraba, Rogers comenzó a intercambiar mensajes con cuentas de Instagram que mostraban mujeres. Compartió fotografías desnudo tomadas con su teléfono de trabajo, algunas en el gimnasio de la sede de la Fed. Las personas detrás de esas cuentas exigieron dinero y amenazaron con enviar las imágenes al entonces vicepresidente de la Fed, Richard Clarida, y con secuestrar a su hija de 18 meses.
En febrero de 2020, durante el domingo del Super Bowl, Rogers contó el chantaje a sus superiores, quienes lo derivaron a la Oficina del Inspector General de la Fed. El agente especial Alan Hershkowitz lo entrevistó durante dos horas y media. Cuando le preguntaron si había compartido información restringida de la Junta de Gobernadores, Rogers respondió que nunca lo había hecho, respuesta que los fiscales caracterizaron como falsa.
El episodio puso fin a su carrera en la Fed. Rogers quedó bajo licencia administrativa y renunció en primavera de 2021 en lugar de esperar un despido. Las circunstancias de su salida no se hicieron públicas en ese momento. Después comenzó a enseñar en la Universidad de Fudan hasta que agentes del FBI lo arrestaron en enero de 2025.
Veredicto y condena en julio de 2026
El juicio comenzó en enero de 2026. La fiscalía describió a Rogers como alguien que había conspirado con espías para entregar información secreta a China. El fiscal federal Nicholas Hunter calificó los hechos de «novela de espionaje» que involucraba sexo, dinero, identidades falsas y reuniones secretas.
Rogers enfrentaba dos cargos: hacer declaraciones falsas a investigadores y conspiración para cometer espionaje económico. La defensa sostuvo que confió en las personas equivocadas y que los documentos discutidos no demostraban la entrega de secretos de alto valor. El 3 de febrero de 2026, el jurado lo declaró culpable de hacer declaraciones falsas, pero lo absolvió del cargo de conspiración.
El 15 de julio de 2026, Rogers recibió una condena de 38 meses en una prisión federal. El veredicto distinguió entre la mentira probada y la acusación más amplia sobre conspiración con agentes chinos, que no se estableció más allá de duda razonable.
Impacto en la seguridad de la Reserva Federal y empresas estadounidenses
El mismo día de la sentencia, el Inspector General de la Fed publicó un informe señalando problemas de seguridad institucional, incluida la falta de un proceso para identificar activos críticos y deficiencias en la gestión de riesgos internos. Un segundo informe, publicado el 24 de septiembre de 2026, indicó que un empleado había transferido información potencialmente sensible fuera de la institución en 2024, poco antes de jubilarse.
Para ejecutivos y administradores de empresas argentinas, este caso ilustra la vulnerabilidad de instituciones financieras críticas a operaciones de inteligencia extranjera. Tres semanas después de que expertos cuestionaran la velocidad de la investigación, el FBI y el Departamento de Justicia anunciaron el desmantelamiento de una operación de piratería patrocinada por el Estado chino que atacaba objetivos sensibles, incluida la Reserva Federal. El episodio refuerza la importancia de protocolos de seguridad cibernética y control de acceso a información sensible en instituciones financieras y empresas con datos estratégicos.
Al final de su testimonio, Rogers identificó a Lee como «un espía» y expresó sentirse «engañado»: «Era mi amigo». El caso permanece como referencia sobre cómo agentes extranjeros pueden explotar vínculos personales y emocionales para acceder a información sensible de instituciones estadounidenses críticas.







