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Cable submarino EE.UU.-Tailandia: inversión de US$14.000M
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Cable submarino EE.UU.-Tailandia: inversión de US$14.000M

Estados Unidos financiará un estudio de viabilidad para un cable submarino que conectaría Tailandia, Indonesia, Singapur, Malasia, Vietnam, Filipinas y territorio estadounidense, evitando el Mar…

Estados Unidos financiará un estudio de viabilidad para un cable submarino que conectaría Tailandia, Indonesia, Singapur, Malasia, Vietnam, Filipinas y territorio estadounidense, evitando el Mar de China Meridional en una estrategia de resiliencia digital frente a la competencia con Beijing.

¿Cuál es el proyecto de cable submarino que financia EE.UU.?

La Agencia de Comercio y Desarrollo de Estados Unidos (USTDA) anunció el 14 de septiembre de 2026 el financiamiento de un estudio de viabilidad para esta infraestructura de conectividad. El proyecto estaría liderado por National Telecom, la telefónica estatal tailandesa, que busca reunir capital mediante un consorcio internacional de inversores procedentes de naciones asiáticas vecinas. Según estimaciones citadas por Bloomberg, la obra podría costar más de US$14.000 millones, aunque esa cifra aún no ha sido confirmada oficialmente por la USTDA y el proyecto se encuentra en etapa de estudio.

El análisis de viabilidad incluirá el diseño de la ruta, un análisis económico, la planificación de comercialización y una revisión regulatoria. La ruta propuesta podría conectar a Tailandia con Indonesia, Singapur, Malasia, Vietnam y Filipinas antes de enlazar con Estados Unidos, ofreciendo una alternativa a las conexiones existentes que evita las disputas territoriales del Mar de China Meridional.

¿Por qué EE.UU. busca una ruta alternativa en el Sudeste Asiático?

Los cables submarinos transportan más del 99% del tráfico de internet a nivel mundial, siendo esenciales para servicios financieros, plataformas de inteligencia artificial, centros de datos y comercio electrónico. Actualmente, el Asia-America Gateway, construido en 2009, conecta directamente a Estados Unidos con Tailandia, pero ha sufrido cortes frecuentes, especialmente en su tramo entre Singapur y Hong Kong, con fallos concentrados cerca de Vietnam.

Cuando esta conexión se interrumpe, países como Camboya y Malasia enfrentan pocas alternativas para desviar tráfico sin reducción significativa de capacidad u mayores costos operativos. Asha Hemrajani, investigadora sénior de la Universidad Tecnológica de Nanyang, describió al AAG como un cable envejecido que ha experimentado varios cortes graves, y el nuevo proyecto se concibe como un sucesor de nueva generación que responda tanto a la expansión del tráfico digital como a las vulnerabilidades acumuladas en la infraestructura actual.

Riesgos operativos en aguas disputadas

Los operadores y aseguradoras prefieren evaluar rutas que eviten el Mar de China Meridional porque el mantenimiento de cables exige intervenciones periódicas y, ante una avería, los equipos deben actuar rápidamente. China reclama soberanía sobre buena parte de esa zona en superposición con reclamaciones de Vietnam, Brunéi, Indonesia, Malasia y Filipinas. Bajo normativa interna china, trabajos relacionados con cables en aguas interiores, mar territorial y plataforma continental requieren aprobación previa y notificación, condiciones que pueden añadir incertidumbre a una reparación urgente.

Muhammad Faizal Bin Abdul Rahman, investigador de la Universidad Tecnológica de Nanyang, vinculó esta preocupación con conflictos militares recientes en Medio Oriente y Europa, demostrando que tensiones geopolíticas pueden provocar interrupciones físicas o cibernéticas en cables submarinos. Estados Unidos y sus aliados del Asia-Pacífico consideran que una ruta más al sur ofrecería mayor previsibilidad operativa, aunque implicaría nuevos desafíos técnicos, financieros y logísticos.

La competencia geopolítica por la infraestructura digital

El proyecto tailandés no es el primer intento de Washington por diseñar rutas que eviten conexiones directas con China. Pacific Light Cable Network, respaldado por Meta y Google desde 2015, originalmente debía enlazar California con Hong Kong, pero en 2020 Estados Unidos bloqueó esa conexión por preocupaciones de seguridad nacional. El sistema terminó conectando a Estados Unidos con Taiwán y Filipinas. Otros cables transpacíficos como Bifrost y Echo también se trazaron más al sur para enlazar a Estados Unidos con Singapur e Indonesia.

China, por su parte, intenta desarrollar una red propia de cables submarinos. Reuters informó en 2023 que empresas estatales de telecomunicaciones trabajaban en una red de fibra óptica valorada en US$500 millones, con objetivo de conectar Asia, Europa y Medio Oriente. Ambos proyectos reflejan la creciente importancia estratégica de las rutas físicas que transportan datos en la rivalidad tecnológica entre potencias.

Alex Capri, profesor adjunto sénior de la Universidad Nacional de Singapur, sostuvo que Washington intensificará sus esfuerzos para ampliar su influencia sobre el ecosistema de infraestructura submarina y terrestre. El académico advirtió que China también acelera la construcción de sus propios cables, lo que podría obligar a países de la región a alojar dos conjuntos tecnológicos paralelos. Los sistemas submarinos no terminan en el fondo del mar, sino en puntos costeros donde se conectan con redes nacionales, centros de datos y operadores locales; controlar o influir en esas instalaciones puede ofrecer ventajas sobre gestión de tráfico, seguridad física y mantenimiento.

Impacto para empresas argentinas y la región latinoamericana

Aunque este cable conecta Asia con Estados Unidos, la competencia geopolítica por infraestructura digital tiene implicaciones globales que alcanzan a empresas argentinas. La separación de bloques tecnológicos en el Sudeste Asiático anticipa un escenario donde la infraestructura de conectividad se fragmenta según alineamientos geopolíticos. Para administradores y dueños de empresas argentinas con operaciones internacionales, centros de datos en la nube o servicios de inteligencia artificial, esto significa que el costo y la confiabilidad de la conectividad global dependerá cada vez más de decisiones geopolíticas sobre qué rutas usar y qué estándares tecnológicos adoptar.

Además, la duplicación de infraestructura paralela en Asia presiona hacia arriba los costos de operación para empresas que necesiten mantener compatibilidad con múltiples sistemas. Argentina, como país que exporta servicios digitales y atrae inversión en tecnología, debe monitorear estas tendencias: la fragmentación de la infraestructura digital global podría afectar competitividad, latencia de conexiones y acceso a mercados tecnológicos. Por ahora, el proyecto tailandés se encuentra en fase de estudio de viabilidad sin confirmación de construcción, calendario definitivo o costo oficial emitido por la USTDA.

Etiquetas#cable submarino#infraestructura digital#tailandia estados unidos#conectividad asia#geopolítica tecnológica

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