Crusoe Energy rescindió su contrato con Boom Supersonic para la adquisición de 29 turbinas Superpower valoradas en US$ 1.250 millones, argumentando que esta tecnología ya no se ajusta a su estrategia energética inmediata para centros de datos de inteligencia artificial.
¿Por qué Crusoe canceló el acuerdo con Boom?
La compañía de infraestructura para IA determinó que las turbinas de gas natural de 42 megavatios cada una no encajan en su mezcla energética principal a corto plazo. Según explicó Blake Scholl, director ejecutivo de Boom, ambas partes acordaron que la alianza de lanzamiento perdía sentido bajo las nuevas prioridades de Crusoe. Sin embargo, la cancelación no implica un rechazo permanente: la empresa dejó abierta la puerta a futuras colaboraciones si estas turbinas vuelven a ser relevantes en sus planes de expansión.
El contrato original contemplaba entregas a partir de 2027 de las turbinas Superpower, que comparten aproximadamente el 80% de sus componentes con Symphony, el motor que Boom desarrolla para su avión supersónico Overture. Crusoe fue el primer cliente de esta línea de negocio estacionario, lanzada por Boom hace poco más de un año.
Flexibilidad energética: la estrategia de Crusoe para cada campus
Andrew Schmitt, portavoz de Crusoe, describió una estrategia de adaptación según las características de cada instalación. La compañía planea combinar turbinas de gas, energía eólica, solar, baterías y electricidad de la red, en lugar de comprometerse con una única tecnología para toda su cartera de centros de datos.
Los proyectos en Abilene, Texas, ilustran esta flexibilidad. El campus inicial de 1,2 gigavatios construido para Oracle y OpenAI funciona con electricidad de red, mientras que un desarrollo posterior de 900 megavatios para Microsoft utilizará turbinas de gas instaladas en el sitio. Esta variabilidad responde a que cada proyecto tiene requerimientos energéticos distintos y opciones de suministro disponibles según su ubicación geográfica.
El desafío de Boom tras perder su cliente inaugural
La cancelación representa un golpe significativo para Boom, que había presentado a Crusoe como su cliente inicial para la línea de turbinas estacionarias. Sin embargo, Scholl manifestó que la empresa trabaja con otros clientes y mantiene objetivos ambiciosos de entrega. Boom proyecta suministrar aproximadamente 250 megavatios durante 2027 a otros sitios y aspira a alcanzar 1 gigavatio en 2028.
El negocio de plantas estacionarias fue concebido como una fuente de financiamiento para el desarrollo del avión Overture. Boom recaudó US$ 300 millones el año anterior principalmente para comercializar esta actividad. Aunque la salida de Crusoe elimina un contrato de gran envergadura, la compañía deberá demostrar que puede convertir su cartera de clientes en instalaciones operativas y sostener el ritmo de entregas comprometido.
Contexto: el crecimiento de Crusoe en infraestructura de IA
Crusoe, con sede en Denver, ha experimentado una transformación notable desde su origen en 2018 como empresa de minería de Bitcoin aprovechando gas natural excedente. Hoy es uno de los principales constructores de centros de datos para inteligencia artificial en Estados Unidos. La compañía recaudó recientemente US$ 3.900 millones y continúa expandiendo sus operaciones con nuevos campus en distintas regiones del país.
Impacto para empresas argentinas: lecciones sobre decisiones energéticas en infraestructura
Para administradores y dueños de empresas argentinas, este caso ofrece lecciones valiosas sobre la importancia de mantener flexibilidad en decisiones de infraestructura crítica. Crusoe demuestra que comprometerse con una única fuente energética puede limitar opciones futuras, especialmente en sectores de alto consumo como centros de datos e inteligencia artificial.
En el contexto argentino, donde la disponibilidad y costo de energía son factores determinantes para la viabilidad de proyectos tecnológicos, esta estrategia de diversificación energética es relevante. Las empresas que evalúen invertir en infraestructura de IA o data centers deben considerar la posibilidad de combinar múltiples fuentes —red eléctrica, generación propia, energías renovables— en lugar de depender de una única tecnología. Esta flexibilidad permite adaptarse a cambios en costos, regulaciones y disponibilidad de recursos, reduciendo riesgos operacionales y financieros a mediano y largo plazo.






