El arancel del 35% sobre importaciones de autos impacta directamente en la viabilidad comercial de marcas nuevas en Argentina, que necesitan volumen mínimo para sostener concesionarios y servicio técnico. Mientras el Gobierno define el cupo de vehículos híbridos y eléctricos para 2027, la industria debate cómo equilibrar beneficios arancelarios sin asfixiar a importadores que requieren traer también autos de combustión tradicional para rentabilizar operaciones locales.
¿Cuáles son los autos que pagan el arancel del 35%?
Actualmente en Argentina circulan 62 modelos importados que enfrentan el arancel completo del 35% sobre su valor de importación. La lista incluye vehículos de marcas premium como Mercedes-Benz, BMW, Audi, Lexus, Volvo y Subaru, así como modelos de fabricantes generalistas que no califican para regímenes preferenciales.
Entre los ejemplos más relevantes figuran el Ford Territory en sus versiones nafteras (tres de cuatro variantes), el Peugeot 408, 3008 y 5008, Renault Koleos, Toyota RAV 4 y Land Cruiser, Honda CR-V y Civic, Jeep Wrangler y Grand Cherokee, y Nissan XTrail. A estos se suman modelos de marcas asiáticas emergentes como Baic X35 y X55, BYD Shark pickup, Haval H6 y H7, Jetour Dashing y T1, además de versiones nafteras de MG3 y MG ZS.
Por qué las marcas nuevas necesitan traer autos fuera del cupo
Establecer una marca en Argentina exige más que importar unidades: requiere red de concesionarios, depósito de repuestos y talleres de servicio técnico oficial. Sin volumen suficiente, esa estructura resulta económicamente insostenible, incluso con márgenes competitivos.
El cupo de 50.000 vehículos híbridos y eléctricos para 2025 y 2026 permitió que importadores accedieran a beneficios arancelarios, pero obligó a muchos a complementar sus carteras con autos de combustión interna pagando el arancel del 35%. Este esquema es el que explica por qué marcas como BYD, Haval y Jetour han comenzado a traer modelos nafteros: sin ese volumen adicional, no pueden justificar la inversión en infraestructura local.
El caso Ford Territory: ejemplo de equilibrio arancelario
El Ford Territory ilustra con claridad esta dinámica. El SUV más vendido del mercado durante 2026 llega en cuatro versiones: tres nafteras y una híbrida. Solo la versión híbrida evita el arancel del 35%; las otras tres lo pagan íntegramente.
Durante los primeros ocho meses de 2026, Territory acumuló 13.848 patentamientos, de los cuales 6.561 fueron unidades híbridas (47% del total). Esto significa que más de la mitad de las ventas corresponden a modelos que soportan el arancel completo. A pesar de ese costo adicional, Territory se posicionó como el quinto modelo más vendido del año, superado solo por vehículos de fabricación nacional como Toyota Hilux, Ford Ranger, Fiat Cronos y Peugeot 208.
Magnitud del impacto: 9,5% del mercado paga arancel extra
Durante enero y agosto de 2026, Argentina patentó 363.019 autos y vehículos comerciales de pasajeros. De ese total, 34.322 unidades (9,5%) pagaron el arancel del 35% de importación. El resto corresponde a producción argentina, brasileña, colombiana, mexicana, uruguaya sin arancel, más los 50.000 vehículos del cupo híbrido-eléctrico que tampoco lo pagan.
Aunque el porcentaje parezca acotado, para las marcas nuevas representa la diferencia entre viabilidad y cierre de operaciones. Importadores que recibieron pocas unidades en las asignaciones de 2025 y 2026 esperan una distribución más equitativa en 2027, mientras que fabricantes con mayor volumen argumentan que concentrar todo en el cupo es insostenible.
La disputa por el cupo 2027 y su impacto en empresas argentinas
La decisión gubernamental sobre el formato del cupo 2027, originalmente esperada para septiembre de 2026, se ha demorado por la magnitud de sus implicaciones. Algunos importadores recibieron más de 10.000 unidades cuando el límite total es 50.000 (distribuido entre 25.000 de fábricas y 25.000 de importadores), generando reclamos de marcas con menores asignaciones.
La tensión refleja un dilema de política comercial: beneficiar a importadores con volumen requiere aceptar que complementen con autos que pagan arancel; negar esa posibilidad obliga a marcas nuevas a depender exclusivamente del cupo, modelo que sectores consideran inviable para sostener presencia local a mediano plazo.
Impacto para dueños y administradores de empresas: costos de importación y estrategia comercial
Para empresas importadoras de autos, el arancel del 35% representa un costo fijo que debe trasladarse al precio final o absorberse en márgenes. En un mercado competitivo como el argentino, donde consumidores comparan precios entre modelos similares, esa carga arancelaria limita la capacidad de posicionamiento de marcas nuevas frente a competidores establecidos o a vehículos de producción local.
La estructura actual genera dos estrategias: fabricantes con volumen alto pueden distribuir el costo entre más unidades; importadores nuevos deben elegir entre mantener precios altos (reduciendo demanda) o asumir márgenes menores. El cupo de híbridos-eléctricos fue diseñado precisamente para aliviar esa presión, pero su insuficiencia obliga a traer combustión tradicional pagando arancel.
Para administradores de empresas importadoras, esto significa que la viabilidad de una marca depende menos de la demanda que del volumen total que puedan importar bajo diferentes regímenes arancelarios. Una decisión restrictiva en 2027 podría acelerar salidas del mercado de marcas que no logren escala; una decisión expansiva del cupo podría favorecer a nuevos entrantes pero presionaría márgenes de quienes ya operan. El decreto pendiente definirá ganadores y perdedores en el segmento de importaciones para los próximos dos años.







