Los inversores internacionales están retirando su exposición en activos argentinos mientras el apoyo a la gestión gubernamental se estanca en niveles bajos, generando un escenario de volatilidad creciente en los mercados locales durante agosto de 2026.
¿Por qué Wall Street reduce su exposición en Argentina?
La decisión de los grandes bancos y brokers internacionales responde a un comportamiento que en la jerga financiera se conoce como "risk off": reducción selectiva de riesgo en activos emergentes específicos. Mientras que esta semana Wall Street tocó nuevos récords y los bonos de países emergentes mostraron subas generalizadas —impulsados por la inflación estadounidense de 0,1% en julio—, los títulos y acciones argentinos operaron en sentido inverso con caídas casi constantes.
El cambio de expectativas electorales aceleró este movimiento. Un analista político que a principios de 2026 estimaba probabilidades superiores al 70% de reelección presidencial ahora no se anima a proyectar ni el 50%. Los datos de encuestas recientes encendieron alertas generalizadas sobre el panorama electoral de 2027.
Riesgo país y volatilidad de bonos
El indicador de riesgo país experimentó volatilidad extrema: rozó los 400 puntos básicos a mediados de julio, para luego rebotar hasta los 470 puntos en las semanas siguientes. Esta inestabilidad refleja la decisión de inversores de llegar "más livianos" al próximo proceso electoral, adelantando decisiones que originalmente esperaban tomar en 2027.
Según especialistas consultados, el horizonte para los bonos en dólares no presenta razones inmediatas para optimismo. Los operadores priorizan reducir exposición en lugar de acumular posiciones.
Balances empresariales sólidos que no logran revertir la caída
A pesar de que las empresas argentinas divulgaron excelentes resultados durante el segundo trimestre de 2026, los mercados no respondieron al alza. El sector energético registró ganancias récord impulsadas por el aumento del petróleo y exportaciones crecientes. El banco Supervielle reportó una ganancia de $12.000 millones con reducción de mora tras pérdidas en el primer trimestre. Telecom mostró fuertes ganancias derivadas de la integración de Telefónica, y las empresas de servicios públicos también demostraron buena rentabilidad.
Sin embargo, el índice S&P Merval medido en dólares cayó hasta 1.865 puntos tras alcanzar máximos de 2.200 en la primera parte del año. Las acciones del sector financiero acumulan caídas de entre 15% y 20% en dólares durante los últimos 30 días.
Morosidad creciente en el sistema financiero
Un problema que ganó visibilidad es el aumento de la morosidad en créditos. Aunque en el conjunto de bancos tradicionales la cartera morosa no supera el 8% —lejos de constituir un riesgo sistémico—, el impacto es significativo en las fintech y entre tomadores de préstamos menores de 25 años. Millones de nuevos deudores enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones, reflejando presiones sobre ingresos y empleo.
Apoyo gubernamental estancado y perspectivas económicas ajustadas
Según la última encuesta de opinión pública de la Universidad San Andrés, el apoyo a la gestión del Gobierno se mantiene estancado en 35%. Los principales focos de preocupación ciudadana son la baja de ingresos y la situación laboral, sin perspectivas de repunte en los próximos meses.
Economistas que mantenían proyecciones optimistas rebajaron sus expectativas para 2026. Analistas que estimaban expansión del PBI cercana al 3,4% ahora prevén cifras próximas al 3% con riesgo de no alcanzarla. El segundo trimestre resultó más débil de lo esperado, con leve contracción, y el arranque del segundo semestre no presenta señales de mejora clara.
Inflación con freno esperado pero desaceleración lenta
La inflación de julio mostró 0,1%, frenando la tendencia desinflacionaria por factores estacionales vinculados a las vacaciones de invierno. La expectativa es retornar a inflación inferior al 2% en agosto, aunque el proceso de disminución seguirá siendo gradual debido a incrementos continuos en servicios públicos.
Medidas de reactivación y debate entre economistas
El Gobierno busca opciones para dinamizar la actividad sin recurrir a emisión monetaria. Una de las medidas implementadas fue la flexibilización para que los bancos puedan prestar en dólares a empresas que no generan divisas, estableciendo un límite del 15% de depósitos. Esta regulación permitiría volcar aproximadamente USD 6.000 millones en financiamiento en moneda extranjera.
La medida generó críticas de economistas cercanos a la orientación gubernamental. El ex presidente del Banco Central, Guido Sandleris, la consideró "una mala idea" por debilitar una restricción que funcionó durante más de dos décadas. Otro ex titular del Central, Martín Redrado, había mostrado apertura a revisar la prohibición de créditos en dólares.
El Gobierno también evalúa utilizar recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES para dinamizar el mercado hipotecario mediante depósitos de largo plazo en bancos.
Escenario electoral y volatilidad esperada
Tanto el Gobierno como el PRO lucen debilitados, lo que explica su aproximación para mostrar dirección común hacia 2027 con respaldo de Mauricio Macri. Simultáneamente, se conocieron encuentros entre Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner buscando confluencia opositora.
El retorno del kirchnerismo como principal fuerza opositora aumentaría las chances electorales del Gobierno, pero también elevaría la volatilidad en meses previos a los comicios. Un escenario electoral peleado podría generar suba de tasas e impacto negativo sobre la actividad económica.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
La reducción de exposición de Wall Street en Argentina y la volatilidad creciente impactan directamente en el costo de financiamiento para empresas locales. El acceso a crédito en dólares se vuelve más restrictivo cuando los inversores internacionales retiran capital, afectando especialmente a pymes y desarrolladoras inmobiliarias que dependen de financiamiento externo. La incertidumbre electoral hasta 2027 presiona tasas de interés al alza y limita líneas de crédito, reduciendo márgenes operativos. Administradores de negocios deben anticipar volatilidad cambiaria y de tasas, revisar posiciones de deuda en moneda extranjera, y evaluar estrategias de cobertura. El estancamiento en apoyo gubernamental y las perspectivas de actividad económica ajustada sugieren un entorno desafiante para inversión y expansión en los próximos meses.







