Alejandro Vanoli, ex presidente del Banco Central de la República Argentina, cuestionó la reforma de la Carta Orgánica del BCRA anunciada el 30 de julio de 2026 por el presidente Javier Milei, calificándola de "hipócrita" dado el vínculo empresarial previo entre Santiago Bausili (actual presidente de la autoridad monetaria) y Luis Caputo (ministro de Economía).
¿Qué criticó Vanoli sobre la independencia del BCRA?
Vanoli argumentó que el Banco Central ya posee autonomía por ley. Durante su gestión en 2015, la entidad ganó un juicio en la Corte Suprema de Nueva York que estableció que las reservas del Banco Central son inembargables precisamente porque la institución goza de autonomía. Sin embargo, aclaró que autonomía no significa aislamiento total: debe existir sintonía entre la política monetaria, cambiaria y el resto de las políticas económicas del Gobierno.
El ex funcionario señaló que lo que le parece "hipócrita" es plantear institucionalismo formal cuando existe conflicto de intereses. Recordó que antes de asumir sus cargos actuales, tanto Caputo como Bausili eran socios en la empresa Anker, lo que cuestiona cualquier pretensión de independencia real de la autoridad monetaria.
Comparación histórica: el cambio de discurso sobre autonomía
Vanoli observó un cambio notable en el discurso sobre autonomía del BCRA. En 2015, cuando él presidía la entidad con acuerdo del Senado, sectores conservadores y financieros exigían su renuncia para que hubiera un presidente "alineado" con Mauricio Macri, quien había ganado las elecciones. Hoy el Gobierno propone fortalecer la independencia formal, lo que Vanoli interpreta como inconsistencia ideológica.
¿Por qué la reforma del BCRA es "demasiado dogmática"?
Vanoli criticó que la propuesta de Milei sea "muy dogmática y extrema". El Gobierno plantea que el Banco Central se ocupe únicamente de mantener baja inflación, pero Vanoli sostiene que un banco central debe tener objetivos múltiples: controlar inflación, reducir desempleo y promover crecimiento económico.
Como ejemplo, citó la Carta Orgánica de la Reserva Federal de Estados Unidos, que establece un doble objetivo (estabilidad de precios y máximo empleo). En el caso argentino, donde existen complejos desafíos de actividad productiva y pobreza, el Banco Central no puede desentenderse de estas realidades, sino coordinar con otras áreas de gobierno.
Herramientas y pragmatismo: la analogía del martillo
Vanoli defendió que la autoridad monetaria debe contar con instrumentos flexibles para responder a distintas coyunturas económicas, con criterios de pragmatismo. Utilizó una analogía: "Un martillo no es malo en sí mismo; depende de cómo se use." Según su interpretación, Milei lo que plantea es que el Banco Central no tenga herramientas para actuar.
Recordó que durante crisis extraordinarias (2008-2009 y pandemia), incluso los principales bancos centrales del mundo flexibilizaron sus restricciones. El Banco Central Europeo, que tenía limitaciones severas, debió saltarse todas sus reglas para responder a la emergencia.
Financiamiento monetario: ni prohibición absoluta ni descontrol
Vanoli planteó que el debate sobre financiamiento monetario no debe ser "blanco o negro". No se puede plantear financiamiento ilimitado al Tesoro en un país bimonetario y dolarizado, pero tampoco criminalizar la emisión monetaria como propone la reforma.
Señaló que hasta los años 90 no había límites al financiamiento monetario del BCRA al Tesoro. Hoy la regulación establece que los adelantos pueden ser hasta el 10% de la recaudación y el 12% de la base monetaria. Estos topes pueden discutirse, pero los instrumentos son neutrales: se usan bien o mal según la decisión política.
Impacto de la reforma del BCRA para empresas y administradores
Para los empresarios y administradores argentinos, la reforma del BCRA propuesta por Milei tiene implicaciones directas. Un Banco Central con mandato único enfocado solo en inflación podría limitar su capacidad de respuesta ante shocks económicos que afecten la actividad productiva y el empleo. La falta de herramientas de política monetaria flexible podría complicar la financiación de inversiones en contextos de crisis. Además, la falta de verdadera independencia (dado los vínculos previos entre funcionarios clave) genera incertidumbre sobre decisiones futuras. Las pymes y medianas empresas, especialmente, dependen de una política monetaria que considere tanto estabilidad de precios como crecimiento económico y empleo.







