La demanda de semiconductores para inteligencia artificial enfrenta un obstáculo crítico: el tungsteno escasea globalmente. Entre enero de 2025 y abril de 2026, el precio del mineral registró incrementos significativos, mientras China controla más del 80% de la oferta mundial y dos productores japoneses cerraron operaciones clave.
¿Por qué el tungsteno es esencial para los chips de IA?
El tungsteno se ha convertido en un insumo estratégico para la fabricación de semiconductores avanzados. Específicamente, el hexafluoruro de tungsteno (WF6) es un compuesto químico empleado en la deposición de vapor durante el proceso de fabricación de chips, permitiendo formar capas conductoras en estructuras cada vez más densas. Sin este material, los fabricantes de procesadores no pueden avanzar en la miniaturización que exigen los centros de datos y las aplicaciones de inteligencia artificial.
Durante 2026, la importancia del WF6 quedó expuesta cuando Kanto Denka Kogyo y Central Glass cesaron su producción el 1 de julio de 2026. Ambas empresas representaban aproximadamente el 25% de la capacidad mundial de este compuesto, equivalente a cerca de 2.200 toneladas anuales. El cierre elimina una porción significativa del suministro disponible en el momento en que los fabricantes como Samsung y SK Hynix intentan escalar la producción para satisfacer la demanda tecnológica.
¿Cuánto subió el precio del tungsteno en 2025 y 2026?
Los reportes publicados durante 2026 sitúan el aumento del precio del tungsteno entre 622% entre enero de 2025 y abril de 2026, aunque la magnitud varía según el producto y el período comparado. Otras estimaciones ubicaban el mineral entre US$ 900 y US$ 940 por tonelada métrica en enero de 2026, escalando a US$ 1.650 a US$ 1.900 a mediados de febrero de 2026. Esta volatilidad refleja la presión sobre una oferta limitada y concentrada geográficamente.
El encarecimiento no afecta solo a los compradores directos del metal, sino que incrementa la incertidumbre para toda la cadena de semiconductores. Los fabricantes deben competir por inventarios reducidos, renegociar contratos y evaluar si pueden trasladar los costos mayores a sus clientes sin comprometer planes de expansión.
China controla el suministro global de tungsteno
China produce más del 80% del tungsteno mundial, una posición que le otorga influencia determinante sobre los fabricantes ubicados fuera de sus fronteras. El metal se utiliza en aplicaciones industriales, militares y tecnológicas, mientras que el WF6 es empleado en etapas específicas de la fabricación de semiconductores avanzados.
Durante 2026-2027, solo 15 empresas están autorizadas a exportar tungsteno desde China, según reportes citados. Esta restricción estrecha el número de operadores disponibles en el mercado global. La medida ocurre mientras gobiernos y empresas intentan construir cadenas de suministro más resilientes para tecnologías estratégicas. Sin embargo, ampliar la producción requiere desarrollar minas, procesar el mineral y establecer capacidades químicas especializadas, procesos que demandan años y no pueden sustituirse de inmediato.
Demanda militar y conflictos geopolíticos presionan el mercado
La presión sobre el tungsteno también aumenta por los conflictos que involucran a Ucrania e Irán. Análisis citados en reportes recientes describen un mayor consumo de municiones y equipos militares intensivos en tungsteno, lo que suma demanda adicional a un mercado ya tensionado. Esta explicación es plausible como parte de la presión alcista, aunque no se cuenta con evidencia suficiente para atribuirla como causa única del movimiento de precios.
La combinación de oferta concentrada en China, menor disponibilidad de productos químicos derivados y consumo de sectores militares y tecnológicos ha contribuido a la presión sobre los precios, creando un escenario donde la demanda supera la capacidad de respuesta de los proveedores existentes.
¿Cuánto crecerá la demanda de tungsteno en la próxima década?
Según proyecciones citadas, la demanda mundial de tungsteno crecerá desde aproximadamente 143.000 toneladas en 2025 hasta 210.000 toneladas en 2035. Este aumento representa una expansión considerable impulsada por la electrónica avanzada, la fabricación de chips de IA y las necesidades de defensa. Analistas proyectan déficits estructurales al menos hasta 2028, aunque estas previsiones no pueden verificarse plenamente con datos observados.
El problema combina una oferta geográficamente concentrada con proyectos mineros que requieren años de permisos, inversión, construcción y puesta en marcha. La demanda, en cambio, puede cambiar con mayor rapidez según los ciclos de inversión tecnológica y militar, generando desajustes que presionan sobre los precios.
Corea del Sur intenta diversificar la oferta con Sangdong
Almonty Industries apunta a convertirse en un proveedor alternativo mediante la mina Sangdong, ubicada en Corea del Sur. La compañía informó del inicio de operaciones de procesamiento en la planta y comunicó que el proyecto avanza hacia su capacidad plena. Según proyecciones de Almonty, a plena capacidad la mina podría aportar cerca del 40% de la demanda mundial de tungsteno fuera de China.
La activación de una mina de este tamaño puede proporcionar una fuente adicional para fabricantes que buscan reducir dependencia de exportaciones chinas. No obstante, la producción de Sangdong, aunque significativa en las proyecciones de la empresa, no puede resolver por sí sola el déficit acumulado ni sustituir de inmediato todo el suministro chino. El canal de desarrollo de proyectos de tungsteno fuera de China sigue siendo escaso y los plazos se miden en años.
Impacto para empresas y administradores argentinos
Para administradores y dueños de empresas argentinas vinculadas a tecnología, electrónica o importación de componentes, la escasez de tungsteno representa un riesgo operativo creciente. Si tu negocio depende de semiconductores avanzados, chips especializados o equipamiento tecnológico importado, los mayores costos de materias primas se trasladarán a los precios finales, comprimiendo márgenes y presionando sobre la competitividad.
Además, la volatilidad de precios y las restricciones en la oferta global pueden generar demoras en la entrega de componentes, obligando a renegociar plazos con proveedores internacionales y a revisar estrategias de inventario. Las empresas que dependen de tecnología de punta para sus operaciones deben monitorear esta situación y considerar diversificar proveedores o buscar alternativas de componentes que no requieran tungsteno crítico. La carrera global por infraestructura de IA no solo impacta a gigantes tecnológicos: también afecta a pequeñas y medianas empresas que integran semiconductores en sus productos o servicios.







