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Tasas de préstamos: por qué no bajan aunque caigan los depósitos
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Tasas de préstamos: por qué no bajan aunque caigan los depósitos

Desde el inicio de 2026, el sistema bancario argentino atraviesa una contradicción que afecta directamente a empresas y familias. Las tasas de interés de los depósitos descienden sostenidamente,…

Desde el inicio de 2026, el sistema bancario argentino atraviesa una contradicción que afecta directamente a empresas y familias. Las tasas de interés de los depósitos descienden sostenidamente, pero el costo de los créditos se mantiene elevado y resiste la baja, limitando el acceso al financiamiento y frenando el consumo interno.

¿Por qué las tasas de crédito no acompañan la baja de depósitos?

La respuesta se encuentra en una combinación de factores estructurales que presionan sobre el costo del dinero prestado. Durante 2026, la morosidad de las familias alcanzó máximos históricos, llegando al 12,8% en mayo, el nivel más alto en más de dos décadas. En créditos personales, la irregularidad trepó al 15,9%, mientras que en tarjetas de crédito se ubicó en 13,1%. Este deterioro obliga a los bancos a mantener márgenes amplios para cubrir el riesgo de impago.

Según análisis de la consultora Econométrica, la brecha entre tasas activas (lo que cobran los bancos) y pasivas (lo que pagan por depósitos) se amplió casi 20 puntos porcentuales en los últimos meses. Mientras los plazos fijos perforaron el 20% anual, los préstamos personales se mantienen por encima del 80% nominal anual, y el financiamiento con tarjeta de crédito ronda el 87,5%.

Los costos que se apilan en cada préstamo

El costo final de un crédito no es solo la tasa de fondeo. Los bancos enfrentan requisitos regulatorios que elevan significativamente el precio del dinero. El encaje obligatorio —actualmente alrededor del 25% de los depósitos a plazo— implica que aunque el banco remunera el total del depósito, solo puede prestar la porción neta. Esta restricción eleva el costo de fondeo por encima de los 25 puntos porcentuales.

A esto se suma el riesgo de crédito, que en junio de 2026 alcanzó niveles críticos. Econométrica desglosa que casi 24 puntos de interés se explican por riesgos diversos: más de 15 puntos corresponden al riesgo de crédito puro, y otros 8 puntos al riesgo de tasa y depreciación de la moneda. La rentabilidad exigida sobre el capital suma más de 5 puntos, mientras que los costos operativos de la estructura bancaria agregan casi 6 puntos adicionales.

El peso de los impuestos en el costo financiero

Un componente crucial y frecuentemente ignorado es la carga impositiva. Los impuestos implícitos representan más de 7 puntos porcentuales de la tasa final, principalmente por el impuesto sobre ingresos brutos que las provincias cobran con traslado total al deudor, a una alícuota promedio de 8,4% sobre los intereses. Al sumar el impuesto a los sellos e IVA sobre intereses, el costo efectivo anual para préstamos personales alcanza el 122,7%.

En tarjetas de crédito, la situación es aún más compleja. La tasa mínima teórica ronda el 77% nominal anual, pero la observada en junio fue del 87,5%. Econométrica explica que la diferencia incluye un componente disuasorio para desalentar el uso de la tarjeta como financiamiento permanente y para castigar a quienes solo pagan el mínimo, revelando mayor riesgo crediticio.

La recuperación del crédito, aún frágil

Tras cinco meses de caída, en junio el saldo total de préstamos en pesos al sector privado creció un 3,6% mensual, alcanzando 103,1 billones de pesos, con un crecimiento interanual del 35,6%. Sin embargo, en términos reales el incremento fue solo del 1,7% mensual y 1,3% anual. Los préstamos comerciales mostraron mayor dinamismo con un alza real del 4,5% mensual, pero los préstamos personales cayeron 1% en términos reales y 2,9% interanual.

El problema es que el nivel de tasas sigue siendo muy alto en relación a la inflación esperada, frenando la demanda de nuevas operaciones. Además, la alta morosidad restringe la oferta: los bancos priorizan recuperar sus ratios de mora antes de expandir comercialmente.

Qué se necesita para que bajen las tasas de crédito

Econométrica proyecta que una reducción de la mora a niveles normales —alrededor del 5,5%— permitiría bajar casi 12 puntos porcentuales de tasa. Otros 8 puntos menos podrían esperarse si se mantiene la baja de volatilidad cambiaria actual. Adicionalmente, llevar los encajes de 25% a 15% promedio sobre depósitos a plazo permitiría reducir más de 3 puntos porcentuales adicionales.

Sin embargo, el factor más relevante es la presión fiscal. Los impuestos —principalmente IVA e IIBB— elevan más de 43 puntos el costo financiero efectivo anual. Reducir o eliminar esta carga fiscal, según el análisis, permitiría catalizar la mejora en la mora de las familias y potenciar una nueva expansión del crédito.

Impacto para empresas y administradores de negocios

Para dueños y administradores de empresas argentinas, esta dinámica de tasas elevadas impacta directamente en decisiones de inversión y capital de trabajo. La carga de servicios de deuda de las familias representó en abril el 24,1% de la masa salarial formal, un salto desde el 9% de hace dos años. Este deterioro en la capacidad de pago de los consumidores reduce la demanda agregada, afectando ingresos y márgenes de las pymes.

Además, el acceso al crédito para financiar operaciones sigue siendo costoso y restrictivo. Mientras la morosidad no mejore y los costos regulatorios e impositivos persistan, las tasas de préstamos para empresas se mantendrán presionadas hacia arriba. La mejora en la calidad de la cartera y la reducción de encajes son variables clave a monitorear para proyectar cuándo el costo del crédito será más accesible para expandir operaciones y consumo interno.

Etiquetas#tasas de crédito argentina#morosidad bancaria 2026#costo de préstamos personales#encaje bancario

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