La Secretaría de Energía implementó una modificación en el mecanismo de traslado de costos a la factura de gas mediante la Resolución 167/2026, publicada el viernes 21 de julio en el Boletín Oficial. La novedad principal es que las Diferencias Diarias Acumuladas (DDA) —uno de los componentes menos visibles pero más impactantes en el precio final— pasarán a calcularse e incorporarse cada dos meses, abandonando la periodicidad estacional que regía hasta ahora. Esta transformación rige mientras persista la emergencia del sector energético, declarada en 2023 y extendida hasta el 31 de diciembre de 2027.
¿Qué son las Diferencias Diarias Acumuladas?
El mecanismo de DDA responde a un principio fundamental del sistema tarifario de gas en Argentina. Según el artículo 37 de la Ley 24.076, la tarifa que pagás como usuario surge de sumar los costos de transporte y distribución más el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST). El artículo 38 de la misma ley establece que ese costo debe reflejar la adquisición real del combustible.
El desafío operativo es que las distribuidoras no pueden conocer con exactitud, al momento de fijar la tarifa, cuál será el precio final que pagarán durante todo el período. Por eso trabajan con estimaciones iniciales que luego contrastan con lo efectivamente ejecutado en los contratos de compra. Esa brecha entre lo proyectado y lo real es la Diferencia Diaria Acumulada. El sistema existe precisamente para evitar que esas variaciones generen ganancias o pérdidas extraordinarias para las empresas prestadoras, tal como lo prevé la reglamentación de 1992.
¿Cuál es el impacto práctico del cambio?
Hasta ahora, las DDA se ajustaban siguiendo ciclos estacionales: invierno y verano. Esto significaba que durante varios meses se acumulaban diferencias de precio sin corrección intermedia. Cuando llegaba el momento del ajuste, especialmente en invierno cuando aumenta el consumo de gas, el impacto combinado podía ser muy brusco: mayor demanda de combustible más precios más altos en esos meses generaban un aumento concentrado en una sola facturación.
Con el nuevo esquema bimestral, esas diferencias se distribuyen en períodos más cortos. El resultado esperado es una factura con ajustes más frecuentes pero de menor magnitud individual, en lugar de correcciones grandes que concentraban el impacto de varios meses. Esto responde a los principios de gradualidad y previsibilidad que la resolución enfatiza explícitamente.
¿Por qué el Gobierno cambió este mecanismo técnico?
La modificación forma parte de una estrategia más amplia de reestructuración del sector energético. En marzo de 2026, mediante las Resoluciones 60/2026 y 66/2026, la Secretaría de Energía ya había reconfigurado el sistema de transporte de gas natural para reflejar cambios estructurales en el abastecimiento y la evolución de las cuencas productivas.
El objetivo central es que las distribuidoras asuman de manera más directa la gestión de compra del gas, sin intervención estatal directa en esas negociaciones. Sin embargo, esa mayor autonomía comercial requiere contrapesos regulatorios. El cambio en la periodicidad de las DDA funciona como una herramienta que facilita esa contratación sin que los usuarios finales absorban de golpe variaciones en precios internacionales o estacionales del combustible.
¿Cuándo entra en vigencia?
El Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENARGAS) implementará el nuevo esquema a partir de los cuadros tarifarios de agosto de 2026. En esa oportunidad se realizará la determinación inicial de las DDA bajo el nuevo sistema bimestral. El organismo regulador deberá adecuar sus procedimientos internos de manera transitoria para cumplir con lo dispuesto.
La resolución fue firmada por la secretaria de Energía, María Carmen Tettamanti, y se ampara en facultades otorgadas por el Decreto 50/2019 y el Decreto 55/2023, que declaró la emergencia energética nacional en transporte y distribución de gas natural.
Impacto para empresas y administradores de negocios en Argentina
Este cambio tiene implicaciones directas para pymes y grandes usuarios industriales de gas. Para los administradores de empresas, la transición a ajustes bimestrales permite una mejor previsibilidad en la planificación de costos operativos. Las variaciones más frecuentes pero menores facilitan la proyección presupuestaria, evitando los picos tarifarios que caracterizaban los ajustes estacionales anteriores.
Además, la medida refleja un contexto más amplio: el Estado se retira de la intervención directa en la compra de gas, delegando esa responsabilidad en las distribuidoras. Para las empresas usuarias, esto significa que los precios responderán más dinámicamente a las condiciones reales del mercado, pero con la gradualidad que introduce el nuevo mecanismo de DDA. Los dueños de negocios deben monitorear los cuadros tarifarios que comienzan a regir en agosto para ajustar sus presupuestos energéticos en consecuencia.







