Sturzenegger avanza en su batalla más frontal contra el monopolio de la vacuna aftosa. El Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado se prepara para anunciar la aprobación de Aftogán, una nueva vacuna proveniente de Vecol, empresa colombiana que ya distribuye unos 6 millones de dosis en Uruguay. Este movimiento representa el quiebre más significativo en un mercado que durante más de dos décadas estuvo dominado por Biogénesis Bagó, controlada por Hugo Sigman y Sebastián Bagó.
¿Por qué el mercado de la aftosa es tan importante para el Gobierno?
El mercado de la vacuna antiaftosa en Argentina genera ingresos por aproximadamente US$ 150 millones anuales, según datos que maneja el ministerio. Este segmento se convirtió en una obsesión para Sturzenegger desde su llegada al cargo, quien considera que Biogénesis Bagó utilizó normas técnicas restrictivas y acuerdos con el Senasa para mantener barreras de entrada y fijar precios superiores a los del resto de la región.
Hace dos años, los estudios del Instituto de Economía de la Sociedad Rural Argentina mostraban disparidades significativas. Mientras en Paraguay la dosis costaba 30 centavos, en Brasil 50 centavos y en Uruguay 75 centavos, en Argentina alcanzaba los dos dólares. Desde entonces, el Gobierno reporta que los precios bajaron considerablemente, aunque reconoce que hasta hoy no logró que compita efectivamente más de una vacuna en el mercado.
Los intentos previos de Sturzenegger y sus limitaciones
Durante dos años, el ministro impulsó múltiples modificaciones normativas para flexibilizar el sector. En 2024, autorizó la importación de vacunas de Tecnovax, empresa liderada por Diego La Torre, pero Biogénesis Bagó argumentó que la planta brasileña carecía de habilitaciones adecuadas. Cuando finalmente se aprobó la vacuna de Tecnovax, se le impuso una restricción: solo se autorizó para uso semestral, lo que implica que los ganaderos necesitarían dos dosis donde Biogénesis Bagó ofrece una anual.
Las tensiones llegaron al punto de generar cambios en la conducción del Senasa. Pablo Cortese, titular del organismo en 2025, fue renunciado tras firmar una resolución que habilitaba vacunas del exterior. Biogénesis Bagó incluso le envió una carta documento. María Beatriz "Pilu" Giraudo asumió su lugar bajo instrucción del secretario de Agricultura, Sergio Iraeta.
¿Qué trae Vecol al mercado argentino?
La llegada de Aftogán de Vecol representa un nuevo intento de Sturzenegger por abrir competencia real. El funcionario se ocupó personalmente de gestionar la aprobación, incluso coordinando con colegas del gabinete uruguayo para estudiar el desempeño de la vacuna en ese mercado. El secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, recibió instrucciones para acelerar la presencia de esta alternativa en el terreno.
Sin embargo, los antecedentes sugieren cautela. Aunque el Gobierno presenta esta aprobación como un logro en su agenda desreguladora, la historia reciente muestra que las barreras técnicas y regulatorias pueden persistir incluso después de los anuncios de apertura. La clave estará en si Vecol logra competir en igualdad de condiciones o si enfrenta restricciones similares a las de Tecnovax.
Impacto para los ganaderos y empresas argentinas
Para los productores ganaderos y empresas del sector agroalimentario, la competencia en el mercado de aftosa es crítica. Cada dólar de reducción en el costo de vacunación impacta directamente en los márgenes de rentabilidad, especialmente en un contexto de presión sobre los precios internacionales de carnes. Si Vecol logra establecerse con precios cercanos a los del Mercosur, los beneficiarios serán los ganaderos medianos y pequeños que históricamente absorbieron los costos más altos de inoculación.
Además, la apertura del mercado de aftosa sienta precedentes para otros segmentos regulados. Si Sturzenegger logra romper el monopolio en este caso, genera presión sobre otros mercados veterinarios y farmacéuticos que enfrentan dinámicas similares. Para los administradores de empresas ganaderas, monitorear la evolución de esta competencia es estratégico: no solo para planificación de costos, sino para entender cómo el Gobierno seguirá flexibilizando regulaciones en sectores clave.







