SoftBank logró acceder a un préstamo de US$ 10.000 millones garantizado por su participación accionaria en OpenAI, tras ofrecer una garantía corporativa que permitió desbloquear el monto completo ante la reticencia inicial de los bancos acreedores.
¿Cómo se estructuró el préstamo de US$ 10.000 millones?
El préstamo se cerró el 6 de agosto de 2026 con un sindicato integrado por Goldman Sachs, JPMorgan Chase, Mizuho Securities, Apollo Global Funding y Sumitomo Mitsui Banking Corp. El acuerdo tiene un plazo de dos años y utiliza como garantía la participación privada de SoftBank en OpenAI, la empresa de inteligencia artificial más valuada del sector.
Inicialmente, los bancos redujeron la operación a US$ 6.000 millones debido a la incertidumbre respecto de la valuación de las acciones privadas de OpenAI. La ausencia de un precio de mercado público generó dudas significativas entre los prestamistas sobre el valor real de la garantía.
El CEO de SoftBank, Masayoshi Son, retomó las negociaciones en julio de 2026 con una propuesta clave: una garantía corporativa de SoftBank que cubriría cualquier diferencia si el valor de las acciones de OpenAI se desplomara. Esta capa adicional de protección transfirió el riesgo de valuación desde los bancos hacia el balance general de SoftBank, permitiendo que los prestamistas contaran con un respaldo vinculado a activos cotizados como la participación de SoftBank en Arm Holdings.
La negociación difícil entre SoftBank y Wall Street
Las conversaciones comenzaron en primavera de 2026 con el objetivo de obtener los US$ 10.000 millones completos. Sin embargo, los bancos mostraron una resistencia considerable a asignar una valuación firme a las acciones privadas de una empresa no cotizada.
A mediados de 2026, el monto disponible había caído a aproximadamente US$ 6.000 millones. Los prestamistas expresaban preocupación por la iliquidez de las acciones privadas: si SoftBank incumplía el préstamo, los bancos quedarían con participaciones en una empresa privada sin mercado secundario donde venderlas rápidamente.
La solución llegó cuando Masayoshi Son ofreció una garantía corporativa que modificó completamente el perfil de riesgo del acuerdo. Los bancos pasaron de depender únicamente de la valuación incierta de OpenAI a contar con el respaldo del balance general de SoftBank, que incluye activos líquidos y cotizados en bolsa. Esta estructura permitió desbloquear los US$ 10.000 millones solicitados originalmente.
La exposición de SoftBank a la inteligencia artificial
SoftBank ha comprometido más de US$ 60.000 millones en OpenAI y proyectos de infraestructura de inteligencia artificial. Además del préstamo de US$ 10.000 millones recientemente cerrado, la empresa mantiene un préstamo puente de US$ 40.000 millones que vence en marzo de 2027 y un préstamo marginal separado de US$ 20.000 millones garantizado por su participación en Arm Holdings.
El endeudamiento total de SoftBank vinculado a activos de IA asciende a decenas de miles de millones de dólares. El próximo hito crítico será el vencimiento del préstamo puente en marzo de 2027, momento en el que SoftBank deberá refinanciar o liquidar posiciones para cumplir sus obligaciones.
OpenAI presentó confidencialmente una solicitud de oferta pública inicial (OPI) en Estados Unidos durante junio de 2026. Si la empresa llega a cotizar en bolsa, las acciones privadas se convertirían en capital público negociable, lo que simplificaría drásticamente el panorama de garantías para los bancos acreedores y permitiría que los prestamistas vendan las acciones en el mercado abierto si fuera necesario.
Implicaciones para empresas y administradores argentinos
Este movimiento de Wall Street refleja una tendencia global de financiamiento masivo hacia infraestructura de inteligencia artificial. Para los administradores de empresas argentinas, especialmente aquellos vinculados a tecnología, fintech o servicios digitales, es relevante comprender que el acceso al financiamiento internacional para proyectos de IA depende cada vez más de garantías corporativas robustas y de la capacidad de demostrar solvencia patrimonial.
La operación también señala que los bancos internacionales aceptan prestar contra activos privados de alto riesgo, pero exigen protecciones significativas. Para empresas argentinas que busquen financiamiento similar, esto implica que necesitarán ofrecer garantías adicionales más allá de los activos del proyecto mismo, como respaldo de la empresa matriz o activos cotizados.
Además, el endeudamiento de SoftBank vinculado a IA expone una dependencia creciente de la continuidad del boom tecnológico. Si el ciclo de inversión en inteligencia artificial se desacelera, los riesgos de refinanciamiento se amplificarán, afectando potencialmente la disponibilidad de crédito global para empresas de tecnología, incluyendo las argentinas que compiten en mercados digitales internacionales.







