La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) desarticuló un esquema de venta telefónica que defraudó a más de 800 inversores, muchos de ellos jubilados, cobrándoles hasta un 91% más por acciones de empresas tecnológicas de alto valor como SpaceX y Anthropic.
¿Cómo operaba el fraude de The Spaventa Group?
The Spaventa Group (TSG), una firma de Long Island controlada por Andrew Spaventa, funcionaba mediante un mecanismo que combinaba engaño y presión comercial. La empresa compraba acciones en el mercado privado a través de una compañía hermana y luego las revendía a sus propios fondos de inversión a precios inflados, trasladando finalmente esos recargos a los inversores minoristas, quienes creían estar pagando valores reales de mercado.
El operativo contaba con más de 100 agentes comerciales, muchos sin licencia o con antecedentes disciplinarios, que realizaban llamadas en frío utilizando guiones diseñados para ocultar la verdadera estructura de costos. Según la denuncia presentada ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York en agosto de 2026, los inversores pagaron en promedio 46% más de lo que TSG había desembolsado para adquirir las mismas acciones.
Tácticas de engaño y ocultamiento de comisiones
El manual de ventas aprobado por Spaventa contenía instrucciones explícitas para engañar a los clientes. Los agentes tenían prohibido usar la palabra "comisión" y debían reemplazarla por "honorario de referencia". Cuando un inversor preguntaba cuánto había pagado el fondo por las acciones, la respuesta establecida era: "No estoy seguro, pero no tengo acceso a esa información".
Los comerciales afirmaban falsamente que no existían comisiones ocultas y citaban retornos fantasiosos de entre 200% y 1.000%, además de un historial de inversiones exitosas en Airbnb, Palantir y SoFi que los fondos nunca tuvieron. Esta combinación de desinformación sistemática caracteriza lo que los reguladores denominan un "boiler room" o sala de calderas: operaciones de venta agresiva y fraudulenta.
Montos recaudados y distribución de fondos ilícitos
Entre diciembre de 2020 y junio de 2025, los fondos de TSG recaudaron más de US$ 74.000.000,00 de inversores minoristas. De ese total, la SEC identificó US$ 23.000.000,00 en comisiones no declaradas. La distribución fue la siguiente:
- US$ 12.000.000,00 destinados a pagar a los agentes de ventas
- US$ 4.000.000,00 como mínimo dirigidos directamente a Spaventa, quien los utilizó para comprar una casa, realizar reformas, financiar viajes personales y adquirir automóviles de lujo
- El saldo distribuido entre otras entidades controladas por Spaventa
De los inversores participantes, más de 650 invirtieron menos de US$ 100.000,00 cada uno, y más de 100 eran personas jubiladas con ahorros de toda una vida en riesgo.
Márgenes de ganancia por empresa y estructura piramidal
Los recargos variaban según la empresa objetivo. En el caso de Anthropic, el Fondo 8 adquirió acciones entre US$ 32,62 y US$ 41,53, pero las revendió a inversores a US$ 58,50, generando márgenes de entre 41% y 79%. Para Perplexity AI, los Fondos 10 y 11 compraron acciones entre US$ 340,72 y US$ 389,00 y las revendieron a US$ 495,00, con recargos de entre 27% y 45%.
El caso más grave fue SpaceX: Spaventa compró acciones a US$ 595,00 y las vendió a US$ 975,00, un recargo del 64%. La estructura operativa funcionaba como una pirámide de entidades controladas por Spaventa que actuaban simultáneamente como compradoras y vendedoras, sin consentimiento escrito de los clientes ni evaluadores externos que certificaran precios de mercado.
Violaciones regulatorias y falsificación de documentos
La SEC documentó que los fondos carecían de un consejo de administración independiente y de mecanismos de control de precios. Además, Spaventa supuestamente retrodató acuerdos de transferencia de participaciones cuando los investigadores comenzaron a indagar en 2023, intentando dar apariencia de legitimidad a operaciones que nunca la tuvieron.
El equipo de ventas incluía agentes con suspensiones previas de FINRA (la autoridad reguladora de la industria de valores en Estados Unidos), lo que evidencia un patrón deliberado de contratación de personal sin escrúpulos para ejecutar tácticas de alta presión.
Impacto para empresarios y administradores argentinos: lecciones sobre debida diligencia en inversiones privadas
Este caso representa una advertencia crítica para dueños y administradores de empresas argentinas que consideren invertir en fondos privados o acciones de empresas sin cotización pública. La promesa de acceso a "unicornios" tecnológicos como SpaceX o Anthropic es atractiva, pero la opacidad del mercado privado permite estructuras fraudulentas como la de The Spaventa Group.
Para empresarios locales, el caso ilustra la importancia de: verificar independientemente los precios de compra históricos de cualquier fondo, exigir estados financieros auditados y evaluaciones externas, desconfiar de retornos superiores a 200% sin justificación fundamentada, y nunca invertir en operaciones que oculten o disfracen comisiones bajo términos alternativos como "honorarios de referencia".
La SEC continúa buscando la devolución de beneficios, sanciones civiles y una prohibición permanente de Spaventa en la industria de valores. Sin embargo, la mayoría de los inversores aún no ha recuperado su dinero, y existe el riesgo de que los fondos estén vacíos. Para empresas argentinas con excedentes de capital, esta demanda subraya la necesidad de canalizar inversiones internacionales a través de intermediarios regulados y con antecedentes verificables, evitando operaciones de venta agresiva que prometen acceso exclusivo sin transparencia de costos reales.







