El riesgo país de Argentina marcó su octavo avance consecutivo y superó los 470 puntos básicos durante la jornada del 13 de agosto de 2026, cerrando una semana de presión sobre los activos locales. En el último mes acumula una suba cercana al 10%, mientras que en lo que va del año 2026 el deterioro alcanza el 17,3%, reflejando la volatilidad que enfrenta el mercado financiero argentino.
¿Qué explica la presión sobre el riesgo país?
El contexto macroeconómico sigue siendo complejo. Durante julio de 2026, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación mensual de 2,1%, en línea con las estimaciones del consenso de mercado. Este comportamiento consolida una trayectoria interanual de 33,8%, lo que mantiene la presión inflacionaria como factor de riesgo para los inversores y genera expectativas de mayor volatilidad en los mercados de deuda.
Oportunidades en bonos CER y activos de largo plazo
Pese al contexto desafiante, analistas del mercado identifican oportunidades en ciertos segmentos de la curva de rendimientos. Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía., destaca el atractivo del tramo medio-largo de la curva CER, donde se observan rendimientos reales superiores al 5% a partir de abril de 2027. Esta alternativa permite a los inversores capturar tasas positivas en términos reales, compensando parcialmente el riesgo de mercado.
Para horizontes aún más extensos, los bonos Duales CER-TAMAR emergen como opción relevante, ofreciendo rendimientos reales en torno al 5,5% para 2028. Los papeles TXMJ8 y TXMD8 son los que presentan condiciones más atractivas en este segmento. La estructura dual de estos instrumentos permite a los tenedores beneficiarse de la tasa TAMAR, que facilita capturar un eventual escenario de ajuste monetario con tasas reales más positivas.
Panorama de mercado y próximos movimientos
Los activos argentinos cierren esta última semana del mes con un desempeño mixto. Si bien los ADRs mostraron algunos rebotes puntuales, la presión sobre el indicador de riesgo país predominó, con ocho ruedas consecutivas de alzas. El mercado se interroga sobre cuál será el techo de esta escalada y si existirán factores que reviertan la tendencia alcista del spread de riesgo.
La volatilidad observada refleja la incertidumbre de los inversores respecto de la trayectoria de variables clave como la inflación, el tipo de cambio y la política monetaria. En este contexto, la selección cuidadosa de instrumentos con rendimientos reales positivos se vuelve crítica para quienes buscan proteger sus carteras.
Implicaciones para empresas y administradores de negocios argentinos
El aumento sostenido del riesgo país impacta directamente en los costos de financiamiento para las empresas argentinas. Un spread más elevado encarece el acceso al crédito internacional y presiona sobre los márgenes operativos, especialmente en sectores con alta dependencia de financiamiento externo. Para los administradores de negocios, monitorear esta métrica es fundamental: cada 10 puntos básicos de suba en el riesgo país puede traducirse en incrementos de entre 0,5% y 1% en las tasas de préstamos en dólares, afectando la viabilidad de proyectos de inversión y refinanciación. Asimismo, la presión sobre los activos locales puede condicionar decisiones de composición de carteras y estrategias de cobertura cambiaria, elementos críticos para la gestión financiera de empresas con exposición en moneda extranjera.







