El indicador de riesgo país argentino experimentó una suba significativa durante la última semana de julio de 2026, alcanzando los 437 puntos básicos, reviriendo así la tendencia bajista que había predominado a principios de semana cuando se acercaba a los 400 puntos. Esta volatilidad refleja la tensión entre noticias locales positivas y un contexto internacional deteriorado por la escalada del conflicto en Medio Oriente.
¿Por qué subió el riesgo país si hubo mejoras en la deuda?
A pesar de que Argentina recibió señales favorables durante la semana, incluyendo la mejora de calificación de Moody's de Caa1 a B3 y la aprobación de garantías por USD 250 millones de la CAF, estos avances no fueron suficientes para contrarrestar la aversión de los inversores globales. El mercado internacional experimentó una caída pronunciada en las acciones tecnológicas de Wall Street, mientras que el conflicto entre Estados Unidos e Irán se intensificaba, generando incertidumbre sobre el suministro energético mundial.
El índice elaborado por JP Morgan, que mide la brecha entre los rendimientos de bonos soberanos argentinos y los bonos del Tesoro estadounidense, registró una suba semanal de 20 puntos básicos. Este indicador representa la probabilidad percibida de que el país incumpla sus obligaciones en moneda extranjera. Valores más elevados indican mayores dudas sobre la capacidad de pago y suelen dificultar tanto el acceso al financiamiento como las inversiones extranjeras.
El impacto del conflicto en Medio Oriente en los mercados
La semana anterior, el riesgo país había tocado un mínimo desde abril de 2018 al ubicarse en 403 puntos básicos. Sin embargo, el agravamiento de las tensiones en el Golfo Pérsico cambió radicalmente el escenario. Los hutíes, aliados de Irán, afirmaron haber atacado dos buques petroleros saudíes en el Mar Rojo, lo que impulsó el precio del barril de petróleo a superar nuevamente los USD 100 durante la semana.
El Brent del Mar del Norte con entrega en septiembre retrocedía levemente hacia el cierre de la semana, ubicándose en USD 97,65 por barril, pero aún proyectaba un avance semanal cercano al 9 por ciento. Esta volatilidad energética amplificó la incertidumbre global y derivó en una caída generalizada de las cotizaciones de los bonos argentinos.
La reacción inmediata del mercado a la mejora de Moody's
Cuando Moody's anunció la mejora de la calificación soberana, igualando así los ajustes realizados previamente por Fitch y S&P Ratings, la reacción fue inmediata y positiva. En la rueda posterior al anuncio, el riesgo país cayó 11 puntos básicos hasta 410 pbs, mientras que el Merval avanzó 3 por ciento medido en dólares. El tipo de cambio también revirtió parte de su suba acumulada, retrocediendo 0,2 por ciento hasta $1.478.
Lo distintivo de la mejora de Moody's fue que la agencia mantuvo su perspectiva positiva, abriendo la posibilidad de futuras mejoras en la calificación durante los próximos seis a veinticuatro meses. Sin embargo, este impulso resultó transitorio frente a la presión internacional.
Contexto económico local: señales mixtas en la actividad
Más allá de los movimientos en los mercados financieros, los datos de actividad económica mostraron un panorama desalentador. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente a mayo de 2026 registró una caída de 0,5 por ciento respecto al mes anterior, constituyendo la segunda baja intermensual consecutiva. Aunque la variación interanual fue positiva con un 0,2 por ciento, la dinámica de avances y retrocesos alternados sin consolidación de crecimiento genera dudas sobre la solidez de la recuperación.
¿Qué significa la baja del riesgo país para las empresas argentinas?
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, la evolución del riesgo país tiene implicaciones directas sobre el costo del financiamiento externo y la capacidad del país para acceder a mercados internacionales de crédito. El gobierno de Javier Milei necesita comprimir este indicador por debajo de los 400 puntos y, idealmente, perforar los 300 puntos para recuperar el acceso a los mercados internacionales de crédito, cerrados desde 2018.
Con los niveles actuales cercanos a 440 puntos, una emisión de bonos en el exterior rondaría tasas anuales cercanas al 9 por ciento, considerada demasiado elevada por la administración libertaria. La mejora de la calificación de Moody's, aunque positiva, no fue suficiente para desacoplar completamente la deuda argentina de la dinámica internacional volátil.
El programa financiero oficial está diseñado para cubrir los compromisos de deuda hasta fines de 2027 mediante alternativas que no incluyen financiamiento en plazas internacionales, salvo garantías de organismos multilaterales. Sin embargo, una compresión adicional del riesgo país ampliaría significativamente el margen de maniobra ante imprevistos y abriría nuevas fuentes de financiamiento de cara al proceso electoral de 2027, beneficiando tanto al sector privado como a las perspectivas de inversión empresarial.







