El indicador de riesgo país de Argentina rebotó hasta los 445 puntos básicos tras tocar mínimos cercanos a los 400 durante el primer semestre de 2026. En paralelo, la agencia Moody's elevó la calificación soberana del país desde Caa1 a B3 con perspectiva positiva, lo que reforzó las expectativas de una reducción gradual de la percepción de riesgo entre inversores internacionales. En este contexto, los analistas de mercado identifican tres variables fundamentales que determinarán la trayectoria del indicador durante el segundo semestre y las oportunidades de inversión en activos argentinos.
¿Cuáles son las variables clave para anticipar el riesgo país?
Según especialistas en estrategia de inversiones, el ritmo de acumulación de reservas internacionales, la capacidad del Tesoro para refinanciar vencimientos en pesos y la evolución de los rendimientos de bonos soberanos en dólares son los tres pilares que definirán la trayectoria del indicador en los próximos meses.
La acumulación de divisas ha mostrado un desempeño destacado durante 2026. El Banco Central ya superó su meta anual de compras de moneda extranjera: mientras el objetivo fijado era alcanzar US$ 10.000 millones, las compras acumuladas ya sumaban US$ 12.721 millones a mediados de año. Sin embargo, el segundo semestre presenta desafíos mayores debido al fin de la cosecha gruesa de exportaciones agrícolas y la concentración de pagos de deuda externa que caracteriza a este período del calendario fiscal.
La compresión del riesgo país desde los 600 puntos de enero hasta la zona de los 400 puntos fue sostenida principalmente por esta dinámica de acumulación de reservas. Con un ritmo de compras más moderado, como comenzó a observarse en junio de 2026, el indicador debería encontrar un piso más firme en los próximos meses.
Refinanciamiento de deuda: el desafío de los más de $100 billones
La administración de vencimientos en pesos constituye la segunda variable crítica. Durante el primer semestre, el Gobierno mostró flexibilidad en sus licitaciones de deuda, combinando renovaciones parciales con tasas de interés competitivas. En algunos casos, logró refinanciar a una TEM de 1,92%, el mínimo registrado en lo que va del año.
No obstante, el segundo semestre presenta una prueba más exigente. El Tesoro debe refinanciar más de $100 billones en vencimientos acumulados, con una concentración particular en diciembre, cuando vencen $53 billones. La estrategia consistirá en renovar deuda sin inyectar liquidez excesiva que presione sobre las variables monetarias y cambiarias.
La capacidad de mantener este equilibrio será determinante para la percepción de los inversores sobre la sostenibilidad de la política fiscal.
¿Qué señalan los bonos soberanos en dólares?
La evolución de la curva de bonos soberanos en dólares representa el termómetro más directo de la percepción de riesgo crediticio de Argentina. Durante el primer semestre de 2026, el Gobierno construyó una curva de rendimientos que no existía meses atrás: el AO27 cotizaba en torno a 5,1%, el AO28 comprimió desde 8,5% en abril a 7,8% en junio, y el AO29 debutó la semana pasada en 8,3%.
La caída de casi 70 puntos básicos en el rendimiento del AO28 en apenas dos meses constituye la señal más concreta de que el mercado está repriciando al alza el crédito argentino. Este movimiento refleja una mejora sustancial en la confianza de los acreedores internacionales respecto de la capacidad de pago del país.
Adicionalmente, provincias como la Ciudad de Buenos Aires y Santa Fe lograron emitir deuda a rendimientos de 7,8% y 8,1% respectivamente, niveles que hace un año parecían inaccesibles para emisores subnacionales.
Impacto en el acceso al crédito para empresas y administradores
La compresión del riesgo país ya está generando efectos concretos en el financiamiento de la economía real. Las provincias han retomado acceso a los mercados de capital, las empresas encuentran ventanas de oportunidad para emitir obligaciones negociables (ONs), y el costo de financiamiento general de la economía muestra una tendencia a la baja.
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, estos movimientos abren perspectivas relevantes. Una consolidación del riesgo país por debajo de los 400 puntos durante el segundo semestre—posible si se cierra la segunda revisión del FMI y el frente fiscal no se deteriora—marcaría el inicio de una nueva fase donde Argentina no solo recupera acceso al crédito internacional, sino que comienza a negociar mejores condiciones de financiamiento.
Esto significa menores tasas de interés para emisiones corporativas, mayor disponibilidad de crédito en moneda extranjera y, en consecuencia, mayor capacidad de inversión y expansión para las empresas que operan en el país. Monitorear la trayectoria de estas tres variables resulta entonces esencial para anticipar oportunidades y riesgos en el horizonte de inversión.







