El riesgo país argentino se aproxima a los 470 puntos básicos, alcanzando su nivel más elevado en aproximadamente dos meses, mientras que los activos locales enfrentan una jornada crítica marcada por la volatilidad internacional y la atención en datos económicos domésticos clave.
¿Por qué cayeron los mercados argentinos el 11 de agosto?
Durante la jornada del 11 de agosto de 2026, los mercados argentinos experimentaron fuertes retrocesos tanto en acciones como en bonos, impulsados por un contexto internacional adverso. La bolsa neoyorquina operó en terreno negativo, mientras que el mercado brasileño sufrió un desplome significativo y el petróleo escaló sus precios por las tensiones geopolíticas en el estrecho de Ormuz. Este clima externo desfavorable se trasladó rápidamente al mercado local, presionando los activos argentinos.
El S&P Merval en CCL corrigió un 3,4% durante esa jornada, retrocediendo a niveles no observados desde mayo de 2026. Aunque la rueda había iniciado con ganancias impulsadas por el sector bancario y los buenos resultados de YPF, la tendencia se revirtió con el transcurso de las horas, terminando con las mayores caídas precisamente en el sector financiero.
Inflación estadounidense y su impacto en los mercados
A nivel internacional, el índice de precios de consumo (IPC) de Estados Unidos mostró una moderación en julio de 2026. La inflación estadounidense bajó una décima hasta ubicarse en el 3,4%, reflejando la caída de los precios de la energía y alineándose con las expectativas de los analistas. Esta reducción continuó la tendencia de abaratamiento de combustibles que se esperaba tras las tensiones en Irán.
A pesar de este dato positivo en materia inflacionaria, los mercados globales mantuvieron su sesgo negativo, demostrando que otros factores —como la incertidumbre geopolítica y el comportamiento de las bolsas regionales— prevalecen en las decisiones de inversión.
¿Qué esperar de la licitación del Tesoro de agosto?
El Tesoro Nacional llevará adelante la primera licitación de deuda en pesos del mes, con un vencimiento relativamente bajo comparado con licitaciones anteriores de $4.500.000,00 millones. El menú incluye papeles con vencimientos cortos como la S30N6, la nueva Lecer X29E7 y dos instrumentos dollar linked con vencimientos previstos para septiembre y octubre de 2026.
Analistas del mercado no anticipan dificultades mayores para afrontar este pago, aunque la atención estará centrada en el nivel de absorción o expansión de pesos que resulte de esta licitación, particularmente tras la volatilidad de tasas registrada en la licitación de julio. Adicionalmente, se subastarán hasta US$ 50 millones de Valor Nominal Original (VNO) del bono AO29, con una segunda vuelta que también tendrá un máximo de US$ 50 millones.
Excepciones en la caída: el caso de Metrogas
En medio del panorama generalmente negativo, Metrogas fue la excepción notable, escalando más de 8% tras confirmarse su compra por parte de Edenor. Este movimiento contrario al mercado general refleja el peso que tienen los anuncios corporativos específicos en las decisiones de inversores, incluso en contextos de volatilidad generalizada.
Impacto en empresas y administradores de negocios argentinos
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, la escalada del riesgo país hacia los 470 puntos básicos tiene implicaciones directas en múltiples dimensiones de la gestión empresarial. Un riesgo país elevado encarece el financiamiento externo, incrementa los costos de capital y reduce la disponibilidad de crédito internacional, afectando especialmente a empresas con deudas en dólares o que requieren refinanciación externa.
La volatilidad observada en los mercados de bonos y acciones también impacta en la valuación de activos empresariales y en las decisiones de inversión. Las firmas que operan con márgenes ajustados deben monitorear de cerca cómo la presión sobre el peso y la inestabilidad financiera afectan sus costos operativos, particularmente en rubros como energía, transporte e insumos importados. La próxima licitación del Tesoro será un termómetro clave para evaluar si la volatilidad se modera o persiste en las próximas semanas.







