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Retenciones y cheque: eliminarlos tomaría 11 años
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Eliminar las retenciones a la exportación y el impuesto al cheque llevará más de diez años

La eliminación de las retenciones a la exportación y el impuesto al cheque requeriría más de once años de crecimiento económico sostenido, según análisis del IERAL. Este plazo refleja los desafíos…

La eliminación de las retenciones a la exportación y el impuesto al cheque requeriría más de once años de crecimiento económico sostenido, según análisis del IERAL. Este plazo refleja los desafíos que enfrenta Argentina para reducir su carga tributaria sin comprometer el equilibrio fiscal.

¿Por qué es tan lento eliminar estos impuestos?

El sector empresarial, especialmente la industria, demanda hace tiempo la supresión de tributos considerados "distorsivos". Sin embargo, estos impuestos generan una recaudación equivalente a más del 7% del PBI y financian los tres niveles de gobierno. Cualquier eliminación requiere compensar esa pérdida de ingresos sin generar desequilibrios macroeconómicos.

El IERAL, a través de un informe elaborado por Osvaldo Giordano, advierte que "después de años de desorden macroeconómico, establecer alivios tributarios sin financiamiento sería muy contraproducente". Esta realidad obliga a plantear estrategias graduales y realistas.

Impuestos distorsivos identificados

El centro de estudios señala como los más perjudiciales:

  • Derechos de exportación
  • Impuesto sobre débitos y créditos bancarios (impuesto al cheque)
  • Ingresos Brutos
  • Impuesto de Sellos
  • Tasas municipales sobre ventas

¿Cuánto tiempo tomaría eliminar cada tributo?

Bajo un escenario optimista con crecimiento económico sostenido del 3,3% anual (un ritmo que Argentina nunca ha mantenido), el Estado nacional necesitaría 11 años para compensar la pérdida de recursos derivada de eliminar retenciones e impuesto al cheque. Si la prioridad fuera el sector agropecuario, las retenciones desaparecerían en casi cuatro años, mientras que el impuesto sobre transferencias bancarias recién podría eliminarse siete años después.

A nivel provincial, los plazos se extienden significativamente. Incluso bajo supuestos favorables de gasto público congelado, las provincias enfrentarían tiempos muy superiores a la década para eliminar Ingresos Brutos y Sellos. Santa Fe y Mendoza necesitarían alrededor de 14 años, Córdoba 16 años, y la provincia de Buenos Aires casi 20 años.

Gasto público y reforma previsional: el cuello de botella

El IERAL subraya que la reducción tributaria debe estar precedida por austeridad en el gasto público. El problema central es que partidas como el gasto previsional absorben una proporción muy significativa del presupuesto nacional y de trece provincias, con una dinámica cada vez más expansiva. Mientras no se concrete una reforma previsional integral, será necesario desplegar "un gran esfuerzo de austeridad" para evitar que el gasto público total aumente por encima de la inflación.

En términos realistas, el IERAL asume que las futuras bajas del gasto público serán, en el mejor de los casos, modestas.

Alternativa: crecer para recaudar más

Otra estrategia plantea apostar al crecimiento económico para aumentar la base imponible y la recaudación total. Si el gasto público se mantiene estable, se iría generando espacio para reducir paulatinamente los tributos distorsivos. No obstante, el IERAL advierte que nunca, en la historia reciente, Argentina creció de manera sostenida al 3,3% anual, en parte porque los mismos impuestos que se plantea eliminar lo impiden.

Reforma tributaria integral: el "Súper IVA"

El IERAL propone "audacia y creatividad" en la reforma tributaria como complemento a la austeridad. Un problema grave es la superposición de impuestos: las ventas están alcanzadas simultáneamente por el IVA, Ingresos Brutos y tasas municipales, una estructura ineficiente y distorsiva.

La entidad sugiere avanzar hacia un esquema de "Súper IVA" que concentre la recaudación en un único tributo al consumo. Este modelo permitiría mantener ingresos fiscales con un diseño más simple, neutral y transparente, facilitaría el control, reduciría la evasión y disminuiría el impacto negativo sobre la competitividad. Además, abriría la posibilidad de eliminar derechos de exportación sin resignar recursos, siempre que se fortalezca la recaudación de impuestos como Ganancias y Bienes Personales.

Sin embargo, una transformación de esta magnitud requiere amplios consensos políticos y trabajo técnico significativo. El IERAL advierte que el Consenso Fiscal de 2017 cometió el error de apostar por gradualismo, lo que debilitó la implementación de la reforma.

Impacto para empresas y administradores argentinos

Para los dueños y administradores de empresas, estos plazos extendidos significan que la carga tributaria seguirá siendo una presión competitiva en el mediano plazo. La estructura de impuestos distorsivos continuará penalizando la producción local y desalentando la inversión durante años, incluso bajo escenarios optimistas de crecimiento económico. La alternativa de reforma integral mediante un "Súper IVA" ofrecería mayor predictibilidad y eficiencia, pero requiere acuerdos políticos amplios que aún no se materializan. Mientras tanto, las empresas deben proyectar sus operaciones considerando que la carga tributaria actual probablemente persista más allá de 2035, y que cualquier reducción será gradual y sectorial.

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