La tercera revisión del programa económico que comienza esta semana pone bajo escrutinio el desempeño del Banco Central en materia de acumulación de divisas, justo cuando Argentina debe afrontar un vencimiento de aproximadamente US$ 800 millones con el propio Fondo Monetario Internacional.
Joyce Wong, nueva jefa de misión del FMI para Argentina, encabeza la delegación de técnicos que analizará las cuentas fiscales, el comportamiento de las reservas y el cumplimiento de compromisos del programa. El organismo evaluará si el país alcanzó los objetivos necesarios para habilitar un desembolso de US$ 869 millones (equivalentes a 636 millones de Derechos Especiales de Giro).
¿Cuál es la situación actual de las reservas argentinas?
Las reservas brutas del Banco Central rondan los US$ 50.000 millones, pero muestran volatilidad. Durante la última semana de análisis, bajaron de US$ 50.003 millones a US$ 49.798 millones según datos provisorios. El dato relevante es que se encuentran aproximadamente US$ 910 millones por debajo del máximo alcanzado el 25 de agosto, justo cuando la auditoría del Fondo examina la capacidad de acumulación de divisas.
La coincidencia de tiempos es significativa: el viernes 25 de septiembre vence un pago de 583 millones de DEG (alrededor de US$ 800 millones) con el FMI, lo que reducirá aún más el stock de divisas disponibles. Este movimiento prácticamente equivale a la caída de reservas registrada desde el pico de agosto.
Exportaciones crecen pero no generan divisas para el Banco Central
Durante agosto, las exportaciones argentinas alcanzaron US$ 8.883 millones, un incremento interanual de 12,4%, y el superávit comercial fue de US$ 2.187 millones. Argentina acumula 33 meses consecutivos con saldo positivo en el comercio exterior, un dato que refleja solidez en la generación de divisas.
Sin embargo, esos dólares casi no ingresan al Banco Central. Durante la última semana, la autoridad monetaria compró apenas US$ 80 millones en el mercado de cambios, equivalentes al 3% del volumen total negociado. Este descalce entre la generación de divisas por exportaciones y la compra de dólares por parte del BCRA es uno de los puntos centrales que la misión del Fondo analizará en la revisión.
El frente fiscal mantiene números positivos
En el aspecto que genera menos preocupación, el Tesoro mostró solidez. Durante agosto obtuvo un superávit primario de $1,99 billones y uno financiero de $640.000 millones. El Presupuesto 2027 proyecta mantener un resultado primario positivo equivalente al 1,3% del PBI, lo que da al Gobierno argumentos para demostrar control del gasto.
Costo de financiamiento sube en mercados globales
Las condiciones externas se han deteriorado. La Reserva Federal elevó su tasa de referencia al rango de 3,75% a 4%, y el bono del Tesoro estadounidense a diez años cerró en 5,01%, por encima del 5% por primera vez desde 2007. El riesgo país argentino se ubicó en 524 puntos.
La combinación de ambos indicadores genera un costo teórico de financiamiento soberano argentino cercano al 10,3% anual en dólares, el mayor desde el 7 de abril. Hace apenas dos meses y medio, el 10 de julio, esa misma métrica daba 8,6%, lo que refleja un deterioro acelerado en el acceso al mercado internacional.
Dependencia del financiamiento del Fondo en 2027
La secuencia de esta semana expone la vulnerabilidad financiera: Argentina debe girar aproximadamente US$ 800 millones al FMI y, si aprueba la revisión, recibirá posteriormente US$ 869 millones. La diferencia neta es de apenas US$ 70 millones, aunque los tiempos entre salida e ingreso de divisas no necesariamente coincidirán.
Más allá de esta semana, Argentina enfrenta un pesado calendario de amortizaciones durante 2027. Analistas advierten que la sostenibilidad dependerá de tres variables clave: mantener la acumulación de reservas, acceder continuamente al mercado de capitales y preservar la credibilidad de la política económica.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Para los dueños y administradores de empresas, los resultados de esta revisión del FMI tienen implicaciones directas. Una aprobación sin condiciones adicionales consolida la estabilidad macroeconómica en el corto plazo, lo que favorece la planificación de inversiones y la toma de decisiones financieras. Sin embargo, el deterioro en el costo de financiamiento soberano ya impacta en las tasas de crédito empresario y en los márgenes de rentabilidad de negocios que dependen del acceso al mercado de capitales.
Además, el descalce entre la generación de divisas por exportaciones y su ingreso al Banco Central puede afectar la disponibilidad de dólares en el mercado de cambios, con consecuencias en los costos de importación y en la cotización del dólar paralelo. Las pymes exportadoras deben monitorear tanto el avance de la acumulación de reservas como el cronograma de vencimientos con el Fondo, ya que ambos condicionan el volumen de divisas disponibles en el sistema.







