Durante agosto de 2026, el Banco Central enfrenta su mes más débil en materia de acumulación de divisas desde el inicio del programa de compras a principios de año. Con un promedio diario de apenas USD 30 millones en operaciones de contado, la entidad se encamina a cerrar el mes muy por debajo de sus ritmos habituales, lo que genera interrogantes sobre la disponibilidad de efectivo para intervenciones futuras en el mercado de cambios.
¿Por qué agosto registra las menores compras de divisas en 2026?
La desaceleración en las compras de divisas obedece a factores estacionales y de mercado que caracterizan al segundo semestre. A diferencia de julio, cuando el promedio diario alcanzó USD 103 millones, agosto se ve afectado por una menor oferta de dólares en el mercado de cambios. El volumen operado en el segmento de contado cayó desde los USD 600 millones diarios del período de cosecha gruesa a rondar los USD 400 millones.
Según Portfolio Personal Inversiones, este ritmo de intervenciones convierte a agosto en el mes más pobre en términos de compras desde que comenzó el programa de acumulación en 2026, incluso por debajo de los USD 55 millones diarios registrados en enero. Las compras totales del mes no superarían los USD 500 millones en operaciones spot.
El contexto estacional y la demanda de cobertura cambiaria
El segundo semestre tiende a ser naturalmente más demandante de divisas que oferente. Las ventas del sector agropecuario, que concentran la oferta de dólares, se concentran en el segundo trimestre del año. Sin embargo, esta menor oferta está siendo compensada por las crecientes exportaciones de energía provenientes de Vaca Muerta, potenciadas por el temporal ascenso del barril de petróleo a la zona de los USD 100.
Ignacio Morales, director de Inversiones de Wise Capital, señaló que el estancamiento en las compras responde a una mayor demanda de cobertura cambiaria de los privados, cuando el dólar mayorista operó nuevamente muy cerca del límite de $1.500 por dólar. Esto refleja la estrategia oficial de mantener el tipo de cambio estabilizado como ancla frente a una inflación muy firme en la zona del 2% mensual.
Reservas brutas en USD 50.000 millones: el objetivo cumplido
A pesar de la desaceleración actual, el conteo bruto de reservas del Banco Central sigue en torno a USD 50.000 millones, un monto máximo en siete años. El BCRA había establecido un objetivo de compras netas de USD 10.000 millones para todo 2026, que ya fue ampliamente superado: durante el primer semestre absorbió USD 11.169 millones en compras de contado más operaciones en bloque, y a la fecha acumula cerca de USD 14.000 millones.
La composición de estas reservas incluye un creciente aporte de la revalorización de las tenencias de oro, lo que explica por qué el nivel de reservas se mantiene robusto a pesar del menor ritmo de compras en dólares líquidos. Hacia fin de año es probable que el Banco Central compre por debajo del límite tentativo del 5% de la oferta privada diaria que se fijó como referencia.
La estrategia oficial de estabilización cambiaria y tasas
El Banco Central y el Tesoro reforzaron su trabajo conjunto para absorber moneda local y frenar movimientos abruptos en la cotización. Tras el salto del dólar de 5,3% en junio, cuando la cotización mayorista se aproximó a $1.500, hubo una determinación oficial de mantener el tipo de cambio estabilizado en dicho nivel.
Esta estrategia se aplicó fundamentalmente con ventas de contratos de dólar futuro para reprimir expectativas de devaluación, ventas de bonos dollar linked en el mercado secundario y altas tasas convalidadas en licitaciones de bonos de corto plazo en pesos. Según analistas de Max Capital, es posible que entre septiembre y octubre sea necesario un ajuste del tipo de cambio, aunque esperan una depreciación inferior al 5% con tasas en torno al 30%.
Créditos en dólares a empresas no exportadoras: nueva flexibilización
El 19 de agosto, el BCRA reglamentó nuevas condiciones para ampliar el acceso a créditos en dólares a empresas que no generan divisas mediante la Comunicación "A" 8467. Esta disposición habilita a las entidades financieras a destinar hasta el 15% de sus depósitos en moneda extranjera a préstamos para personas jurídicas sin vinculación directa con actividades de comercio exterior.
Santiago Bausili, presidente del Banco Central, defendió la medida señalando que busca agregar flexibilidad en un contexto prudente, sin replicar los riesgos que llevaron a la crisis de 2001. "Hay segmentos de la economía que tienen suficiente vinculación con el sector externo o con activos reales que pueden beneficiarse del financiamiento en moneda extranjera", indicó. Si la medida prospera, la provisión de divisas extra al mercado podría alcanzar cerca de USD 6.000 millones.
Impacto para empresas y administradores: cobertura cambiaria y acceso al crédito
Para las pymes y empresas medianas argentinas, esta coyuntura presenta tanto desafíos como oportunidades. Brian Torchia, gerente de Finanzas Corporativas de Pgk Consultores, subrayó que la cobertura de moneda extranjera debería tener mayor protagonismo en aquellas empresas cuyo flujo de negocio esté asociado directamente a esta variable. La dinámica del dólar a lo largo de 2026 ha mostrado un patrón de estabilidad prolongada seguida de pequeñas correcciones, lo que requiere estrategias de cobertura más sofisticadas.
La nueva flexibilización de créditos en dólares abre opciones de financiamiento para empresas constructoras y otras con vinculación a activos reales. Según Martin Mazza, director de MM Investments, esta medida funciona como amortiguador ante un eventual levantamiento del cepo. Los dólares que los bancos presten deberán ingresar al mercado de cambios cuando las empresas los utilicen en pesos, generando una nueva fuente de oferta de divisas que contribuye a una mayor flexibilización cambiaria de manera ordenada.
Los administradores de empresas deben monitorear el nivel de intervención oficial en el mercado spot: de aquí a fin de año es probable que disminuya, e incluso que se alternen días de ventas para compensar faltantes puntuales de oferta. Esta realidad impacta directamente en la disponibilidad de divisas para operaciones comerciales y en la estrategia de financiamiento corporativo.







