La reforma laboral implementada durante el gobierno de Javier Milei aún genera un impacto limitado en las contrataciones y remuneraciones de las empresas argentinas. Según un relevamiento de la consultora PwC, las nuevas modalidades de compensación y flexibilización laboral se adoptan de manera gradual, sin que se observe hasta el momento un incremento significativo en la generación de empleo formal.
¿Cuál es el nivel de adopción de las nuevas modalidades laborales?
La penetración de los mecanismos introducidos por la reforma es aún muy baja entre las organizaciones. De acuerdo con el estudio de PwC realizado sobre personal fuera de convenio en 148 firmas, el salario dinámico solo se aplica en el 1% de las empresas, mientras que los bancos de horas están presentes en el 9% de las organizaciones relevadas.
El esquema de salario dinámico permite a las empresas otorgar bonificaciones y compensaciones por productividad sin que éstas integren el salario básico, lo que evita que se conviertan en derecho adquirido ni se computen para indemnizaciones por despido. A pesar de esta flexibilidad, la adopción sigue siendo marginal entre los empleadores.
En relación al Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), apenas el 10% de las empresas lo utiliza. Este programa fue diseñado para incentivar el blanqueo de trabajadores informales mediante una carga social reducida del 5% durante los primeros tres años de contratación, frente al esquema tradicional de contribuciones patronales que ronda el 19%.
Por qué las empresas aún no implementan los cambios
El análisis de PwC revela que la mayoría de las organizaciones mantiene estos cambios bajo análisis o considera que no resultan aplicables a su realidad operativa. Esta cautela refleja una brecha entre la disponibilidad de herramientas y su efectiva implementación en el día a día empresarial.
En paralelo, el 44% de las empresas está incorporando otro tipo de compensaciones, como cobertura de dispositivos móviles, viáticos de transporte o tickets de alimentación para empleados fuera de convenio. Estos beneficios representan una alternativa más conservadora a los cambios estructurales que propone la reforma.
Los bancos de horas, que permiten distribuir el tiempo de trabajo a lo largo del mes o la semana manteniendo las 48 horas semanales, ofrecen a las empresas la posibilidad de evitar pagos por horas extra en períodos de mayor producción. Sin embargo, su adopción también permanece limitada, probablemente por la complejidad de coordinación con sindicatos y la resistencia de trabajadores.
Reforma laboral y empleo: ¿dónde están los resultados?
A pesar de que los cambios normativos buscaban facilitar la contratación y reducir costos laborales, los datos de empleo formal muestran una tendencia contraria. Según datos de la Secretaría de Trabajo, durante abril de 2026 se registró una caída del empleo formal de 0,2% respecto de marzo, equivalente a 11.673 puestos de trabajo perdidos.
Desde el inicio del gobierno de Javier Milei hasta la fecha, se han perdido 235.416 puestos de empleo formal. Esta cifra contrasta con las expectativas que acompañaron la sanción de la reforma laboral, que prometía dinamizar el mercado de trabajo mediante mayor flexibilidad.
Un estudio del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA identifica que los sectores de industria, construcción y comercio—que concentran el 38% del valor agregado y el 44% del empleo privado registrado—continúan operando entre 4% y 13% por debajo de sus niveles de actividad de 2022. Esta contracción estructural explica en gran medida la persistencia del desempleo, independientemente de los cambios regulatorios.
Impacto para administradores y dueños de empresas argentinas
Para los empresarios y administradores, los datos plantean un escenario complejo. Aunque la reforma laboral ofrece herramientas para reducir costos fijos y aumentar flexibilidad operativa, la adopción lenta refleja incertidumbre sobre su efectividad real. Las pymes que aún no han implementado el RIFL o el salario dinámico enfrentan una decisión estratégica: apostar por estos mecanismos o esperar mayor claridad en los resultados del mercado.
La contracción del empleo formal sugiere que la demanda de trabajo sigue siendo débil, más allá de las regulaciones disponibles. Esto implica que los empresarios deben evaluar estas herramientas no como soluciones inmediatas para expandir contrataciones, sino como opciones para optimizar costos en la estructura actual de personal. La cautela prevalece: solo cuando la actividad económica de los sectores clave se recupere a niveles pre-2022 es probable que la reforma laboral genere un impacto visible en la generación de empleo.







