La Libertad Avanza logró dictamen de mayoría para modificar la Carta Orgánica del Banco Central, con 42 firmas de diputados y apoyo de cinco bloques parlamentarios. El proyecto será tratado en el recinto el 26 de agosto.
Qué busca la reforma del Banco Central
El Gobierno impulsa cambios estructurales en la autoridad monetaria que apuntan a limitar el financiamiento del déficit fiscal y reforzar la independencia institucional. La iniciativa forma parte del paquete de reformas económicas que Javier Milei presentó por cadena nacional a fines de julio y representa uno de los pilares de su gestión.
El proyecto unifica la propuesta original del Ejecutivo con iniciativas parlamentarias de Marcela Campagnoli y del diputado radical Lisandro Nieri, lo que explica la amplitud de respaldos conseguida en comisiones durante agosto de 2026.
¿Cuáles son los cambios principales en la Carta Orgánica?
El corazón de la reforma modifica el artículo 3 estableciendo que la misión "primaria y fundamental" del BCRA será exclusivamente "preservar el valor de la moneda". Esto reemplaza el mandato más amplio vigente desde 2012, que contemplaba también estabilidad financiera, empleo y desarrollo económico con equidad social.
Además, la reforma cierra vías de financiamiento directo al sector público: el Banco Central no podrá otorgar préstamos al Gobierno nacional, provincias, Ciudad de Buenos Aires o municipios, ni comprar títulos públicos en el mercado primario. Estas prohibiciones buscan evitar que futuros gobiernos utilicen la emisión monetaria para cubrir déficits fiscales.
Otros cambios relevantes incluyen:
- Estabilidad del directorio: remover integrantes requerirá aprobación previa del Congreso con mayoría de dos tercios de los presentes.
- Régimen de utilidades: solo se distribuirán ganancias realizadas y líquidas, excluyendo movimientos cambiarios o del precio del oro.
- Destino de ganancias: las transferencias al Tesoro irán exclusivamente a cancelar deuda pública.
- Obligaciones transitorias: ciertos resultados contables se destinarán a extinguir adelantos transitorios y letras intransferibles.
Apoyo parlamentario y críticas internas
El dictamen de mayoría reunió 42 firmas sobre 73 diputados presentes, con respaldo de La Libertad Avanza, PRO, UCR, Producción y Trabajo, Independencia e Innovación Federal. Esta coalición amplía las perspectivas del Gobierno para obtener media sanción el 26 de agosto, aunque la negociación continuará durante las próximas dos semanas.
Durante el debate en comisiones, diputados como Daiana Fernández Molero (PRO) y Jorge Araujo Hernández (Unión por la Patria) respaldaron la iniciativa. Sin embargo, Eduardo Falcone (MID) planteó diferencias: propuso que los objetivos del Central incluyan también sostener la producción y el pleno empleo, y reclamó que tanto designación como remoción de autoridades requieran intervención de ambas cámaras.
Controversia por los oradores invitados
Antes de firmar el despacho fueron escuchados cuatro economistas identificados con posiciones favorables a mayor independencia del Banco Central: Miguel Boggiano, Ramiro Castiñeira, Héctor Rubini y Aldo Abram. Boggiano y Castiñeira integraron el consejo de asesores económicos de Milei, lo que alimentó cuestionamientos sobre la falta de voces críticas.
Boggiano sostuvo que distintos gobiernos habían usado el Banco Central para "estafar sistemáticamente a la sociedad argentina" y "destruir el valor de la moneda", generando molestia opositora. El diputado Agustín Rossi (Unión por la Patria) se acercó para increpar al economista, y varios referentes de su bloque tildaron de "streamers" a los invitados del oficialismo.
Héctor Rubini defendió la independencia monetaria comparando desempeño regional: entre 2017 y 2026, Brasil y Perú tuvieron inflación mensual promedio de 0,4%, frente a 4,2% en Argentina. Argumentó que "la discrecionalidad en la emisión sin límite lleva al deterioro de credibilidad en los bancos centrales y al aumento permanente de la inflación".
Impacto para empresas y administradores argentinos
La reforma del Banco Central representa un cambio fundamental en el marco institucional que afecta directamente a las decisiones financieras de empresarios y administradores. Una autoridad monetaria enfocada exclusivamente en preservar el valor de la moneda tiende a reducir la volatilidad cambiaria y la inflación, factores críticos para la planificación de inversiones y financiamiento de largo plazo.
Para las pymes y empresas medianas, el cierre de vías de financiamiento directo al sector público limita la capacidad del Gobierno de usar emisión monetaria para cubrir déficits, lo que debería traducirse en menor presión inflacionaria y tasas de interés más predecibles. Sin embargo, también implica que el Ejecutivo tendrá menos margen de maniobra fiscal, lo que puede impactar políticas de crédito y subsidios que afectan operaciones empresariales.
La estabilidad del directorio del BCRA con requisitos de dos tercios para remociones genera mayor previsibilidad institucional, factor que los mercados suelen premiar con confianza en la moneda. Esto favorece operaciones en dólares y acceso a financiamiento externo. Por el contrario, la restricción en distribución de utilidades del Central puede afectar ingresos fiscales futuros, con implicaciones en política tributaria que los administradores deben monitorear.







