Tras acumular pérdidas superiores al 25% durante los primeros seis meses de 2026, el oro muestra señales claras de recuperación. Los inversores en opciones están reposicionándose activamente, pagando primas cada vez mayores para apostar por alzas del metal precioso en lugar de protegerse contra nuevas caídas, según análisis de Susquehanna. Este cambio de sentimiento refleja un giro fundamental en las expectativas del mercado respecto a la trayectoria del precio del oro hacia fin de año.
¿Por qué el oro cayó tanto en la primera mitad de 2026?
El metal precioso cerró en territorio negativo durante cuatro meses consecutivos: marzo, abril, mayo y junio de 2026. La caída se originó principalmente en dos factores interconectados. Primero, los ataques estadounidenses a Irán generaron presión sobre los precios del petróleo, elevando las preocupaciones inflacionarias. En segundo lugar, esa perspectiva inflacionaria llevó a los mercados a anticipar aumentos de tasas de la Reserva Federal, lo que incrementó los rendimientos reales y penalizó un activo como el oro que no genera rendimiento alguno.
Esta combinación fue devastadora: el metal perdió más del 25% en valor durante ese período, borrando completamente las ganancias acumuladas desde el inicio del año 2026.
Recuperación en julio y agosto: el giro alcista
El patrón negativo se rompió en julio de 2026, cuando el oro registró un repunte de aproximadamente 2%. Ese mes marcó un hito importante: los fondos cotizados en bolsa (ETF) especializados en oro absorbieron US$ 3.000 millones en entradas de capital, revirtiendo dos meses previos de salidas netas.
El impulso alcista se intensificó en agosto. El metal superó nuevamente el nivel de US$ 4.300 por onza y acumula una ganancia de más del 8% en lo que va del mes. Este comportamiento sugiere que los inversores están revaluando sus posiciones y reconociendo oportunidades de compra tras la fuerte caída anterior.
¿Qué dicen los mercados de opciones sobre el futuro del oro?
El mercado de derivados confirma el cambio de sentimiento. Chris Murphy, codirector de estrategia de derivados en Susquehanna, documentó movimientos significativos. Un operador compró 8.000 opciones de compra (calls) con vencimiento en noviembre sobre el SPDR Gold Trust a un precio de ejercicio de 460 dólares, pagando una prima de aproximadamente US$ 5,55 por contrato. Con el fondo cerrando a US$ 405,49 el lunes 18 de agosto, esa posición requiere una suba del 13% para llegar al punto de equilibrio.
Aún más revelador es el cambio en el "skew" de opciones, un indicador que mide el costo relativo de las opciones de venta defensivas frente a las opciones de compra especulativas. A principios del verano de 2026, los inversores pagaban primas más altas por protección bajista (puts). Ese patrón se ha invertido completamente: ahora están dispuestos a pagar más por opciones de compra alcistas, reflejando una apuesta clara en favor de nuevas subidas.
Esto no significa que la cobertura defensiva haya desaparecido. Algunos operadores compraron aproximadamente 25.000 opciones de venta (puts) con vencimiento en septiembre a un precio de ejercicio de 350 dólares, pagando una prima modesta de US$ 0,62 por contrato. Esta estrategia protege contra una caída del 14% aproximadamente, sugiriendo que algunos inversores mantienen prudencia a corto plazo.
¿Qué factor determinará si las apuestas alcistas resultan rentables?
La rentabilidad de estas posiciones alcistas dependerá en gran medida de las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal. Si la Fed confirma una pausa en el ciclo de aumentos de tasas, las expectativas de rendimientos reales más bajos probablemente impulsarían nuevas compras de oro y validarían las apuestas alcistas reflejadas en las opciones de noviembre. Por el contrario, si la Fed sorprende con un tono más restrictivo (hawkish), esas opciones de compra podrían expirar sin valor, ya que los rendimientos reales más altos seguirían presionando al metal precioso.
Implicaciones para empresas y administradores de negocios argentinos
Para los administradores de empresas argentinas, el comportamiento del oro tiene relevancia tanto directa como indirecta. Primero, quienes operan en sectores vinculados a minería, exportación de materias primas o tienen exposición a activos internacionales deben monitorear estas fluctuaciones, ya que impactan en valuaciones y márgenes de ganancia. Segundo, la volatilidad del oro refleja cambios en las expectativas de inflación y tasas de interés globales, factores que influyen en el costo del financiamiento internacional y el tipo de cambio del dólar en Argentina. Una recuperación sostenida del oro también suele acompañarse de presión alcista sobre el dólar, afectando directamente los costos de importación y la competitividad de las exportaciones argentinas. Por último, los empresarios que diversifican sus reservas en activos internacionales deben considerar que el oro, tras su caída de 25% en el primer semestre, presenta oportunidades de rebalanceo en portafolios de cobertura contra inflación y volatilidad macroeconómica.







