La escalada militar entre Estados Unidos e Irán presionó a la baja los precios del oro durante la semana del 20 de julio de 2026. El metal precioso cotizó cerca de US$ 3.995 por onza tras retroceder más de 2% en los últimos días, reflejando un mercado dividido entre el atractivo de refugio geopolítico y la expectativa de una política monetaria más restrictiva.
¿Por qué cae el precio del oro en medio de conflictos internacionales?
El oro debería beneficiarse durante crisis geopolíticas, pero en esta ocasión los mercados están priorizando otro factor: la posibilidad de que la Reserva Federal suba las tasas de interés. Los operadores de swaps ya incorporan al menos un aumento de tasas antes de finalizar 2026, lo que reduce el atractivo del metal que no genera rendimientos ni dividendos.
Durante el fin de semana anterior, los ataques contra una instalación petrolera estratégica en Kuwait y contra buques en el estrecho de Hormuz elevaron las preocupaciones sobre interrupciones en el suministro energético. Teherán anunció que el cese al fuego con Estados Unidos había sido abandonado de manera efectiva, intensificando la tensión que ya lleva cinco meses de enfrentamientos.
Petróleo, inflación y la respuesta del banco central
El encarecimiento del petróleo impacta directamente en los costos de producción, transporte e insumos agrícolas. Este aumento de costos puede trasladarse a los precios finales que pagan los consumidores, alimentando temores sobre una inflación más persistente de lo esperado.
Beth Hammack, presidenta del Banco de la Reserva Federal de Cleveland, expresó públicamente su preocupación por los niveles de precios el viernes anterior. Su postura se suma a un grupo creciente de funcionarios de la Fed que advierten sobre presiones inflacionarias. Esta combinación —energía costosa sumada a alertas de inflación— genera expectativas de que el banco central podría mantener o incluso elevar las tasas de interés, lo que presiona al oro.
Metales preciosos bajo presión en la sesión asiática
En la sesión de Singapur del 20 de julio, el oro spot cayó 0,6% hasta US$ 3.992,91 por onza. La plata descendió 0,4% a US$ 55,70 por onza, mientras que platino y paladio también registraron retrocesos en línea con la debilidad general del sector.
El dólar estadounidense también se fortaleció durante la jornada, sumando presión adicional sobre los metales preciosos. El índice Bloomberg Dollar Spot, que mide el desempeño de la moneda estadounidense, subió 0,1%, lo que hace menos competitivos los activos denominados en dólares para compradores internacionales.
Un trimestre desafiante para el oro: retroceso de 14%
El desempeño del oro durante el segundo trimestre de 2026 fue el peor en años. El metal registró una caída de 14% entre abril y junio, el peor trimestre desde 2013. Este retroceso significativo redujo parte del impulso acumulado antes de entrar en su actual fase de consolidación cerca del nivel psicológico de US$ 4.000 por onza.
El lingote se ha movido dentro de un rango estrecho alrededor de ese umbral durante las últimas semanas, reflejando la cautela de los operadores frente a señales económicas y geopolíticas contradictorias. Los datos económicos débiles de Estados Unidos sugieren que una suba de tasas no es probable en el corto plazo, pero los temores inflacionarios generados por la crisis energética mantienen vivo el riesgo de endurecimiento monetario.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Para los empresarios argentinos, la dinámica del oro y las tasas de la Reserva Federal tiene implicaciones directas. Una suba de tasas estadounidenses presiona al dólar oficial y refuerza el dólar paralelo, complicando la gestión de deudas en moneda extranjera y la importación de insumos. Simultáneamente, el encarecimiento del petróleo impacta en los costos de transporte, energía y materias primas que utilizan las pymes locales.
La volatilidad en los mercados de commodities también afecta los precios de exportación de productos argentinos. Un oro débil refleja expectativas de tasas más altas en Estados Unidos, lo que típicamente fortalece el dólar y reduce la competitividad de las exportaciones locales. Los administradores deben monitorear tanto la evolución de la crisis geopolítica como las decisiones de política monetaria estadounidense para anticipar movimientos en los tipos de cambio y costos operacionales.







