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Oro cae 3,8% en 2026: Morgan Stanley ve tres apoyos
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Oro cae 3,8% en 2026: Morgan Stanley ve tres apoyos

El oro acumula una caída de 3,8% durante 2026 y cotiza cerca de US$ 4.176, pero Morgan Stanley mantiene una perspectiva favorable a 12 meses gracias a tres factores clave: demanda de bancos…

El oro acumula una caída de 3,8% durante 2026 y cotiza cerca de US$ 4.176, pero Morgan Stanley mantiene una perspectiva favorable a 12 meses gracias a tres factores clave: demanda de bancos centrales y China, posible moderación de rendimientos de bonos y alivio inflacionario si retrocede el petróleo.

¿Por qué Morgan Stanley es optimista con el oro pese a la caída?

Aunque el metal precioso retrocedió 3,8% en 2026 y enfrentó presión bajista esta semana, Amy Gower, jefa de estrategia de metales y minería de Morgan Stanley, sostiene que la perspectiva de mediano plazo sigue siendo constructiva. La analista identificó tres pilares que podrían sostener la cotización: la demanda física persistente, cambios en los rendimientos de largo plazo y un eventual alivio de la inflación vinculado al petróleo.

Gower reconoce que habrá volatilidad alrededor de las próximas decisiones de la Reserva Federal y publicaciones de datos económicos, pero señala a US$ 4.000 como un nivel de soporte sólido. Este contraste es relevante: la corrección reciente convive con compras oficiales persistentes y con posibles cambios en variables que suelen influir en un activo que no genera intereses.

Compras de bancos centrales y demanda china sostienen el metal

El primer apoyo que Gower identifica es la demanda física. Según datos del Consejo Mundial del Oro citados en el análisis de Morgan Stanley, los bancos centrales sumaron 23 toneladas métricas netas en julio de 2026. China fue particularmente activa: incorporó 20 toneladas en julio y 20,2 toneladas en agosto, su mayor compra mensual desde octubre de 2023.

Estos volúmenes sugieren que las compras oficiales continúan incluso mientras el precio del metal atraviesa una corrección. Más allá de las decisiones del banco central chino, la demanda total de importaciones de China superó las 1.000 toneladas métricas durante los primeros ocho meses de 2026, encaminándola a registrar su mayor nivel desde 2017. Este dato refleja un apetito fuerte que involucra tanto a compradores privados como institucionales, no solo a autoridades monetarias.

La persistencia de esta demanda, aunque no garantiza un repunte de precios, ofrece un respaldo que ayuda a explicar por qué Morgan Stanley conserva una visión constructiva pese al retroceso anual.

Los rendimientos de bonos siguen siendo el principal obstáculo

El segundo elemento de la evaluación gira en torno a los bonos y sus rendimientos. Como el oro no genera intereses, unos retornos más elevados en instrumentos de deuda pueden restarle atractivo frente a activos que sí ofrecen rendimiento. Gower reconoce que este factor sigue siendo el mayor obstáculo para el metal precioso.

La estratega plantea como posibilidad que una mayor intervención en el mercado de deuda de largo plazo contribuya a reducir los rendimientos. Se trata de un escenario condicional: si las tasas de largo plazo bajaran, podría aliviarse una de las principales desventajas competitivas del oro. Este vínculo explica por qué las perspectivas pueden cambiar sin que se modifique la demanda física. Morgan Stanley no confirmó un calendario para tal intervención, pero los inversores deben seguir esta variable con atención.

La cautela que acompaña a la visión favorable de la firma refleja esta incertidumbre. Mientras Morgan Stanley señala US$ 4.000 como soporte importante, analistas como Michael Hsueh de Deutsche Bank advierten que entre tres y cuatro subidas de tasas de la Fed podrían arrastrar el oro hacia US$ 3.800, un escenario de riesgo que contrasta con las expectativas más constructivas.

Geopolítica, petróleo e inflación: el tercer apoyo

El tercer apoyo propuesto por Morgan Stanley conecta el precio del petróleo con la inflación y, a través de ella, con las tasas de interés. Según el reporte, funcionarios de Estados Unidos e Irán mantenían conversaciones separadas con mediadores sobre el conflicto de siete meses en Oriente Medio. Una desescalada rápida podría presionar el petróleo a la baja y enfriar las expectativas inflacionarias, limitando la presión alcista sobre los rendimientos.

La hipótesis tiene varios pasos: una caída del crudo podría reducir las expectativas de inflación, y menor presión inflacionaria podría disminuir el incentivo para que las tasas sigan subiendo. Para el oro, el efecto sería indirecto pero significativo: una menor competencia de los bonos ayudaría a aliviar el obstáculo principal identificado por Gower.

Un dato reciente ilustra esta dinámica. La inflación del índice PCE de Estados Unidos se enfrió a 3,4% en agosto de 2026, y el oro subió aproximadamente US$ 20 en los minutos posteriores a la publicación. Aunque un movimiento puntual no basta para demostrar un cambio de tendencia sostenido, muestra cómo los indicadores de precios provocan reacciones rápidas en los mercados.

Qué datos clave vienen en octubre y qué esperar

Antes de la reunión de la Fed programada para el 27 y 28 de octubre de 2026, dos publicaciones pondrán a prueba las expectativas sobre el oro. El informe de empleo de septiembre y el índice de precios al consumidor de septiembre, programado para el 14 de octubre, serán críticos. La respuesta de los mercados a esos datos podría influir en las expectativas de tasas y rendimientos, dos variables centrales para la tesis de Gower.

La volatilidad alrededor de estas fechas es probable, pero Morgan Stanley mantiene su postura constructiva. Sin embargo, la advertencia de Deutsche Bank sobre un posible descenso hacia US$ 3.800 recuerda que el nivel de US$ 4.000 no constituye una garantía inquebrantable.

Implicaciones para empresas argentinas e inversores locales

Para dueños y administradores de empresas argentinas, la perspectiva sobre el oro tiene implicaciones directas en varias áreas. Si bien Argentina no es productora de oro a escala industrial, las cotizaciones internacionales del metal afectan el costo de importación de insumos que lo contienen y pueden influir en decisiones de cobertura de divisas para empresas exportadoras.

Además, la dinámica entre tasas de interés internacionales y precios de commodities incide en el contexto macroeconómico global que condiciona la demanda externa y los flujos de inversión hacia economías emergentes como la argentina. Un escenario donde el oro encuentra soporte gracias a menores rendimientos de bonos podría ser favorable para activos de riesgo en mercados periféricos, mientras que una caída sostenida hacia US$ 3.800 señalaría un entorno de tasas más altas y menor apetito por riesgo, con consecuencias negativas para el acceso al financiamiento externo y la competitividad de exportaciones argentinas.

Monitorear las próximas publicaciones de empleo e inflación de Estados Unidos, así como la decisión de la Fed en octubre, es fundamental para anticipar cambios en el contexto de tasas internacionales que moldean el entorno para negocios argentinos.

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