La morosidad de las familias argentinas alcanzó 12,9% en julio de 2026, con una concentración particular en el segmento de personas menores de 35 años. El fenómeno refleja una crisis de endeudamiento que afecta principalmente a créditos personales y consumos, mientras el Congreso prepara un debate legislativo para diseñar soluciones específicas según el perfil de cada deudor.
¿Cuál es el nivel actual de morosidad en familias argentinas?
Durante julio de 2026, la morosidad de las familias llegó a 12,9%, superando significativamente la mora general del sistema que se ubicó en 7,7% según el último informe del Banco Central. Esta cifra representa un incremento respecto a los registros de meses anteriores, cuando la morosidad familiar se mantenía cercana a 12,7% y 12,8%. Los préstamos personales mostraron el mayor deterioro, alcanzando una tasa de mora de 16,7%, lo que evidencia una presión creciente sobre este segmento crediticio.
El aumento de la morosidad refleja dos dinámicas distintas dentro del panorama de deuda. Por un lado, existe una población numerosa que arrastra créditos de bajo monto con atrasos en consumos cotidianos. Por otro, un grupo menor pero significativo concentra montos sustancialmente mayores y mantiene relaciones más consolidadas con el sistema bancario formal.
Jóvenes menores de 35 años: el segmento más afectado
El 36,5% de las personas en mora tiene menos de 35 años, posicionando a este grupo etario como el de mayor cantidad de deudores en el país. Le sigue el segmento de 35 a 44 años con 25% del total de morosos, mientras que las personas de 45 a 54 años representan 17% y los mayores de 55 años concentran 20% de los casos.
La distribución por edad muestra que los jóvenes no solo reúnen la mayor cantidad de casos, sino que también integran el segmento con menores montos adeudados. Muchos de estos deudores quedaron fuera de los canales bancarios tradicionales y recurren a alternativas como fintech, tarjetas no bancarias y comercios. Las tarjetas de supermercados y casas de electrodomésticos concentran los mayores atrasos dentro de este grupo.
La mora en consumos de bajo monto afecta a personas que recurrieron al crédito para cubrir gastos corrientes. Aunque el problema alcanza a millones de deudores, cada caso representa una porción reducida de la deuda total del sistema.
Dos perfiles contrastantes de deudores
El análisis de la composición de la deuda revela una brecha significativa entre grupos. El 47% de los morosos concentra apenas 5% de la deuda total, un conjunto que reúne a más de dos millones y medio de personas. Cada una mantiene una deuda promedio de $300.000,00, cifra que refleja la naturaleza de consumos pequeños y créditos accesibles.
En el extremo opuesto, cerca del 10% de los morosos concentra más de la mitad de la deuda. Este segmento reúne alrededor de 500.000 personas con una deuda promedio de $18.700.000,00 por deudor. Los deudores con montos más altos pertenecen a grupos de mayor edad y cuentan con otro nivel de acceso al crédito y relación con los bancos.
La diferencia entre ambos perfiles complica cualquier respuesta legislativa única. Una medida pensada para deudas de consumo puede no resolver atrasos bancarios de montos altos. La diversidad de casos atraviesa el debate en el Congreso sobre políticas para los morosos.
El debate parlamentario sobre políticas para deudores
La Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados prevé discutir 50 proyectos vinculados con personas en mora, buscando unificar iniciativas y avanzar con dos o tres propuestas de base. El debate deberá considerar que los atrasos responden a situaciones distintas según el origen del crédito y el perfil del deudor.
Las tasas de interés también forman parte de esa diferencia. Los comercios que ofrecen crédito aplican tasas más altas ante el riesgo de falta de pago, mientras que los bancos trabajan con otro perfil de cliente. Muchos titulares de préstamos bancarios tienen cuenta sueldo y cobran ingresos mensuales dentro de la entidad, lo que permite otra evaluación del riesgo y otras vías de cobro.
El Banco Nación inició una alternativa con plazos y tasas razonables para que los deudores regularicen sus compromisos, aunque la iniciativa todavía tiene una presencia limitada. El resto de las entidades financieras, las fintech y las tarjetas comerciales mantienen sus propias condiciones para refinanciar deudas.
Impacto de la morosidad en empresas y administradores de negocios
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, el aumento de la morosidad familiar genera implicaciones directas en la cadena de pagos y flujo de caja. Las pymes que operan como proveedores de servicios financieros o comercios enfrentan mayores tasas de incobrabilidad, lo que afecta sus márgenes operativos y obliga a replantear políticas de crédito.
La concentración de deuda en jóvenes menores de 35 años sugiere que este segmento tendrá menor capacidad de consumo en el corto plazo, impactando sectores como retail, electrodomésticos y servicios. Simultáneamente, la mejora de los ingresos familiares aparece como la vía más efectiva para reducir la mora, lo que vincula directamente el desempeño de las empresas con la recuperación del poder adquisitivo de sus clientes.
Los administradores deben monitorear las iniciativas legislativas en curso, ya que cualquier medida de refinanciamiento o condonación parcial de deudas impactará en el comportamiento del consumidor y en las políticas de cobranza que apliquen sus entidades. La diversidad de perfiles de deudores también sugiere que no hay una solución única: las estrategias comerciales deberán adaptarse según el tipo de cliente y el monto de la deuda en juego.







